24/07/2021

Internet, las redes sociales y el derecho a la información

Carlos Tobar, Diario del Huila, Neiva, febrero 8 de 2011

El mundo del periodismo está siendo sacudido desde sus cimientos por la influencia creciente y apabullante de Internet, la red de redes de las comunicaciones y el manejo de la información. Las redes sociales que se están desarrollando sobre esa plataforma tecnológica han revolucionado la forma de relacionarse los ciudadanos del mundo: sin intermediarios y en tiempo real, se conocen, intercambian opiniones e información sobre temas y aspectos de la vida social y personal, y lo más importante, han aprendido a utilizarla como instrumento para ejercer la democracia directa, promoviendo la movilización masiva de la ciudadanía para defender los derechos atropellados o conculcados por los viejos poderes. El caso más reciente es el de Egipto, donde a pesar de la orden para apagar Internet, las ondas internacionales permitieron la comunicación del pueblo, fortaleciendo la resistencia popular.

Uno de los desarrollos más sorprendentes ha sido el portal Wikileaks, creado por Julian Assange. A través de él ha colocado documentos confidenciales de gobiernos e instituciones, dejando al descubierto el pensamiento real de sus actos. Los casos más sonados han sido los documentos secretos del gobierno de los EE.UU. sobre la guerra ilegal de Irak y, su más reciente “hit” la publicación a través de 5 importantes periódicos de Europa y América de las comunicaciones secretas del gobierno norteamericano con sus embajadas a lo largo y ancho del planeta. Ahora anuncia la publicación de la información bancaria confidencial de 2.000 de las personas más ricas, quienes tienen sus fortunas guardadas en la banca suiza, probablemente evadiendo impuestos u ocultando dineros producto del lavado de activos.

Lo extraordinario de este nuevo desarrollo es que está poniendo al descubierto los secretos mejor guardados de los círculos de poder en el mundo. Gobiernos, grandes empresas, multimillonarios, delincuentes de todos los pelambres, empiezan a quedar al desnudo ante los ojos de todos los ciudadanos, que ahora no solo pueden apreciar los comportamientos ilegales, corruptos y cínicos de las distintas manifestaciones del poder, sino que pueden empezar a valorar las implicaciones de sus comportamientos para la sociedad.

La arremetida del gobierno de los EE.UU.-el imperio por excelencia de los tiempos recientes-, contra Assange a quién pretende pedir en extradición por el presunto delito de revelar información secreta de carácter gubernamental, desnuda el carácter dictatorial de un régimen hegemónico en aguda decadencia. La discusión sobre esta insólita pretensión está sacudiendo las entrañas del establecimiento periodístico y político norteamericano. Pretender enjuiciar al medio periodístico por el uso de información secreta o confidencial es atentar contra el principio democrático de la libertad de información. Si el delito existe, de acuerdo a la legislación de cada país, es de la fuente que la suministra pero nunca del medio periodístico o del periodista.

Naomi Wolf, activista política y crítica social norteamericana sintetiza de manera magistral la contradicción en la que se halla inmerso el régimen estadounidense: “En su conducta hacia Assange, el gobierno de EE.UU. y los principales medios de comunicación estadounidenses arremeten contra el rostro de un futuro en el que no hay guardianes tradicionales, y todas las instituciones viven en casas de cristal.”

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