31/07/2021

Viejos y nuevos defectos de la reforma tributaria más retardataria de la historia de Colombia


Jorge Enrique Robledo, Bogotá, 24 de noviembre de 2012

Empeora lo que ya es malo. Severo ataque al Sena, el Bienestar Familira y la salud. Las 80 exenciones tributarias que se otorgan a banqueros, mineras, petroleras, etc., valen más de 6 billones de pesos. Los grandes pagan en impuesto de renta lo mismo que los pequeños y medianos. Muy dura contra los sectores populares y la clase media. La están ferrocarrileando en el Congreso. Movilicémonos todos para dar al traste con esta reforma tributaria.
Puede demostrarse que seguramente esta es la reforma tributaria más retardataria, más regresiva de la historia de Colombia. Se nota que el presidente Juan Manuel Santos pone todo lo que él puede de sí para pasar a los anales como uno de los peores presidentes de la República.
Veamos por qué. En primer término, la reforma mantiene todas las iniquidades del sistema tributario colombiano, ya de por sí profundamente reaccionario. Mantiene, lo primero, un porcentaje enorme de recaudo por impuestos indirectos, particularmente por IVA. Los colombianos ignoran, y esto es solo un ejemplo, que los útiles de aseo, jabones, desodorantes, escobas, en fin, pagan en Colombia un IVA del 16%. A la señora más pobre de Ciudad Bolívar le clavan un IVA de 16% cuando compra un jabón. También ignoran que una parte muy grande de los impuestos que se recaudan en Colombia no son impuestos al capital, sino gravámenes al trabajo, honorarios, salarios, presentados como si fueran impuestos de renta. Y al mismo tiempo, las grandes empresas, particularmente las trasnacionales, pagan muy pocos impuestos. Estoy seguro de que el sector de los grandes monopolios contribuye si mucho por ahí con el 20% del total del recaudo nacional. En buena medida, porque goza de unas exenciones tributarias supremamente grandes. Según el Banco Mundial, las 80 exenciones tributarias que se otorgan a banqueros, mineras, petroleras, etc., valen más de 6 billones de pesos. Y como si fuera poco, los dividendos que les llegan a los dueños de esas grandes empresas también están totalmente exentos y no pagan un solo centavo.
La estructura tributaria tiene un detalle retardatario que vale la pena mencionar. Los monopolios y las trasnacionales pagan una renta igual a la de las pequeñas y medianas empresas, cuando lo democrático sería que las pequeñas y medianas empresas pagaran impuestos menores.
Es lo que tenemos y cómo se ve, es muy malo. ¿Qué es lo que hace la reforma tributaria? Proponer un sistema todavía más inicuo. Veamos por qué. A las grandes empresas les van a disminuir los pagos de parafiscales, un gravamen a la nómina, en una suma enorme que amenaza las finanzas del Sena, del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y del sistema de salud. Les disminuyen el impuesto a las trasnacionales para debilitar la financiación del Sena y del ICBF. A estas mismas trasnacionales y monopolios les van a disminuir también el impuesto de renta del 33 al 25 por ciento. El gobierno informa que esta disminución vale 8 billones de pesos al año, cuantiosa suma que no pagarán don Carlos Slim, que el año pasado se ganó 2.8 billones de pesos en Colombia, o los banqueros, que se ganaron en los seis primeros meses de este año 20 billones de pesos.
¿Cómo dice el gobierno que va a recuperar estos 8 billones de pesos? La fórmula está consignada con toda claridad en la reforma: más IVA a muchos productos. Es probable que no grave el corrientazo, pero sí otras cosas. Ahí hay un castigo grande para los sectores populares. A las clases medias, en particular, les van a aumentar durísimo el impuesto de renta por salarios o por honorarios. Otra vez, disminución de los impuestos al gran capital y aumento de los impuestos al trabajo y al pueblo raso. En ese sentido, hay que ratificar entonces una idea: Santos falta a la verdad cuando afirma, textualmente, que pagarían más los que más tienen y menos los que menos tienen. Porque es exactamente al revés.
¿Cuáles son los nuevos defectos de la reforma tributaria? Todo lo expuesto se mantiene básicamente igual, así haya un retoque en un sitio u otro, pero el eje es el mismo: siempre habrá que gravar al pueblo y a la clase media en la suma en la que les van a disminuir los impuestos a los magnates nacionales y extranjeros. ¿Cuáles son los nuevos defectos?
Empecemos por los del doctor Ortega, el director de la DIAN. Es absolutamente inaceptable la actitud descomedida, agresiva, despótica, la forma en que este personaje se refiere a los estudiantes del SENA o a quienes le reclaman. En otro país, el director de Impuestos ya hubiera perdido el cargo, porque es una actitud inaceptable en un funcionario. Además, cuando los estudiantes le preguntan que de dónde saca las cifras, el doctor Ortega responde con toda frescura que a él le dio mamera hacer los estudios y que como él sabe tanto, no necesita hacerlos. Dejó en claro también que él quería en 10% el famoso CREE, el gravamen que va a remplazar los que ya no le van a llegar al SENA y al ICBF y a la salud por parafiscales, pero que el presidente Santos se le había ranchado, sin que mediaran estudios, en dejarlo en el 8%, lo que muestra la irresponsabilidad con la que el alto gobierno manejan los asuntos de la cosa pública en Colombia.
Y agrega el doctor Ortega que tampoco puede validarse por la investigación o por la práctica la afirmación hecha por el presidente Santos de que la reforma va a crear un número enorme de empleos. Son simples ocurrencias, irresponsables a mi juicio, del gobierno nacional.
Entre las cosas nuevas y malas, viene una actitud del ministro de Hacienda, Cárdenas Santamaría, de ferrocarrilear el proyecto en Senado y Cámara. Ferrocarrilear un proyecto de ley consiste en presionarlo de tal manera y a tal velocidad que no se deja espacio para un verdadero debate democrático y al final se imponen votaciones a pupitrazo limpio, sin que medie la participación de los congresistas. El procedimiento ha sido tan descarado que la ponencia que se va a empezar a discutir en estos días no fue redactada por los ponentes, sino por el propio el ministro de Hacienda y se la puso a los congresistas para que la firmaran. Es por eso en buena medida que los principales senadores de las Comisiones Terceras se negaron firmarla.

1 comentario en «Viejos y nuevos defectos de la reforma tributaria más retardataria de la historia de Colombia»

  1. SI LOS PADRES DE LA PATRIA QUE ELEJIMOS LOS COLOMBIANOS PARA QUE NOS REPRESENTE Y DEFIENDA DE LAS INJUSTICIAS COMO ELLOS DICEN EN CAMPAÑA, SON ANALITICOS E INTELIGENTES DEBEN DE APLAZAR EL DEBATE Y PROPONER UNA CONTRAREFORMA QUE PLANTEE NO SOLAMENTE LA EXENCION DE IMPUESTOS PARA EL PUEBLO, SINO, LA DEFENSA DE LA SOBERANIA COLOMBIANA

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