24/07/2021

Preparando alcaldes y gobernadores

Jaime Moreno Garcia, exconsejero de Estado, Bogotá, enero 26 de 2011

El doctor Alvaro Uribe, quien padece el sindrome crónico de la llamada “nostalgia del poder” ha sorprendido al país con la creación de los llamados “talleres democráticos”, con el dudoso propósito de preparar un ejército de alcaldes y gobernadores que le sirvan a lo que él llama “la patria”, con su mano sobre el corazón. Creer en la “democracia” de Uribe es como creer en la salvación del alma del mono Jojoy o de Cuchillo y la de los copartidarios del proponente que se acogieron a la ley de justicia y paz. Ha advertido el preclaro personaje, como para adobar su propuesta, y que no se confunda con intereses personalistas, que no va a dar nombres de candidatos, sino solamente los perfiles que, en su decir, serán personajes probos para dirigir ciudades y departamentos.

Así las cosas, los perfiles serán fundamentalmente de carácter político y de servilismo a las organizaciones políticas y de otra índole a las que el país lo ha visto estrechamente vinculado. Serán personajes parecidos a José Obdulio Gaviria, ojalá con parentescos idénticos, a Noguera, a Pilar Hurtado (ex directores del Das), a Arana (su ex embajador en Chile y condenado a más de 40 anos de prisión), al gordo García (ex senador condenado a más de 30 anos de prisión), a Sabas Pretelt, a Fernando Londoño (defraudador del patrimonio nacional), a Ciro Ramirez, a los 40 o más parlamentarios presos en la picota o en sus casas por la parapolítica, a Bernardo Moreno, a Luis Felipe Arias (famoso ex ministro sindicado de cometer buena parte de los delitos económicos que contempla el C.P como los de Agro Ingreso Seguro), a sus hijitos (zonas francas), a Rocío Arias y María Teresa Pineda (ex socias de Mancuso), a Miguel Pinedo, a Gómez Gallo, al comprador de las tierras de los paramilitares y primo del profesor de estos talleres, a Alvaro Araujo, a Yidis. a Teodolindo Avendaño, a Diego Palacio (ex ministro de la yidis-política), a Díaz Mateus, a los gelatinosos Juan Lozano, Roy Barreras, Aurelio Iragorri, a los indelicados y posiblemente condenados Cáceres (el chuzo), a Yamhure (egregio profesor de los Castaño), al genuflexo Pachito Santos, en fin, la lista sería como para llenar varias cuartillas.

Pero en general, los candidatos graduados en tales talleres deberán garantizar lo que él llama “la seguridad democrática” (curiosa figura que solo favorece a los linces del capital, los grandes terratenientes y varios heliotropos del establecimiento y que con loas y dinero veneraban la imagen del tallerista). El perfilado deberá asegurar contratos de toda índole como los de su ex ministro Gallego con los Nule, los de Peñalosa con los cementeros mejicanos, y los que garanticen el desplazamiento de campesinos y trabajadores por la violencia de los grupos que como las FARC, las AUC, las Águilas Negras, las Bacrim, someten a los pobladores del país que no tienen ni Estado, ni gobernantes, ni fuerza pública, ni las tales iglesias de los pobres y menos la solidaridad de sus compatriotas. Ustedes quieren retrotraer ¿si durante el gobierno del tallerista se les manifestó el “sentido pésame” a las víctimas del paramilitarismo, base fundamental de la seguridad democrática?

La ingenuidad de muchos colombianos va a permitir la elección de los personajillos que escoja este catedrático de la corrupción. Ojo pues colombianos. ¿Vamos a seguir en el engaño?

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