27/09/2021

Panorama energético euroasiático: Rusia y el monopolio del gas

Ariel Carpio, Cartagena, noviembre del 2010

En el 2002 se rubricó un acuerdo Europa-Turquía para impulsar la construcción de un gasoducto, el Nabucco, de 300 kilómetros que proyecta transportar 300 mil millones de metros cúbicos anuales de gas de Azerbaiyán y Turkmenistán a Europa, y cuyo objetivo es acabar con el monopolio del gigante estatal ruso Gazprom que controla el suministro de gas hacia Europa a través de sus ductos en Ucrania, Bielorrusia y Polonia. Este proyecto, que se estima en unos 10 mil millones de dólares, tiene como su más importante socio a Turquía por donde se proyecta atraviese la mayor parte del tramo de Nabucco.

Los rusos, que ven en Nabucco una amenaza a sus intereses económicos y geopolíticos, han creado dos proyectos en respuesta a la iniciativa europea: el gasoducto Nord Stream cuyo trazado por el Báltico conducirá el gas a Europa, y el South Stream, que atravesará las profundidades del mar Negro y por cuyas tuberías se espera transite con destino a Europa el 35% del gas ruso dedicado a exportación. De consolidarse estos dos proyectos que entrarían en operación a partir del 2015, Europa, hoy envuelta en la peor crisis económica de los últimos tiempos, quedará aun más vulnerable y a merced del poderío energético de Rusia.

Algunas Piezas En El Tablero Energético Euroasiático:

Gazprom

La gigante rusa Gazprom es una pieza importante en el ajedrez energético mundial. Con el tiempo se ha erigido como la principal compañía euroasiática exportadora de gas natural, aporta más del 26% de las exportaciones mundiales de este recurso y por sus redes transita el 72% del gas que se exporta a Europa central, en especial a Hungría, Eslovaquia y Polonia. La estatal rusa es la propietaria con un 51% del proyecto Nord Stream y comparte 50%-50% con la italiana ENI el proyecto South Stream. Ha logrado fabricar una compleja red de negocios con compañías europeas, euroasiáticas y con Estados a los cuales ha sabido imponer sus condiciones y su posición dominante. Sus negocios, hoy extendidos a lo largo y ancho de Europa, el Cáucaso y Asia Central, se han convertido en la principal arma geopolítica del Kremlin en su objetivo de reestructurar y ampliar su radio de influencia en la era post soviética.

Turkmenistán

Turkmenistán es el cuarto país del mundo en reservas de gas natural, ha sido histórico socio de Rusia en esta materia, pero a raíz de una baja en la compra por parte de Rusia –pasó de 60 mil millones de mts cúbicos anuales a 10 mil millones a raíz de la crisis mundial-y por tensiones políticas entre ambos países, se ha venido planteando la necesidad de diversificar los compradores y las rutas de exportación.

En el 2009 Turkmenistán acordó con China construir un gasoducto, financiado por el gobierno chino con el que se busca bombear en unos años 40.000 millones de metros cúbicos hacia la China. También construyó un gasoducto con Irán y aumentó sus entregas a ese país.

Los turkmenos son vitales para el proyecto Nabucco, lo que preocupa sensiblemente a Rusia. En junio de este año se estableció un gasoducto este-oeste, sin la participación rusa, para exportar el gas directamente a los compradores europeos. Estas movidas motivaron una reciente visita del presidente ruso Dimitri Medvedev en la cual se comprometió a aumentar las compras a ese país.

Pero los turkmenos tienen ventajas con Rusia, pues éste compra a mejores precios el gas lo que le da una ventaja en relación con los demás compradores. China compra el gas de Turkmenistán a 120 dólares por cada mil metros cúbicos, Irán a 170, y Gazprom, lo hace a 190 dólares, a un precio más elevado. El gas de Turkmenistán seguirá siendo exportado por los rusos, a pesar de los coqueteos de los europeos. Además, es claro que el proyecto Nabucco es aun frágil y con pocas perspectivas lo que hace que Turkmenistán decida quedarse en las toldas rusas.

Ucrania

Ucrania es un país dependiente del gas ruso y por sus tuberías transita casi el 80% del gas que Rusia exporta a Europa, cuyos destinatarios directos son Italia y Hungría. Es un país clave en el campo energético. Ucrania posee una enorme deuda con los rusos lo que lo hace frágil ante el poder del Kremlin. En los últimos años 2006 y el 2009, ha sufrido cortes de suministros de gas que lo han llevado a hacer concesiones frente a las demandas rusas. El último corte se dio por diferencias en el precio en razón a que Gazprom tasó el precio para el 2009, en 250 dólares por cada mil metros cúbicos, elevándolo casi un 40% en relación con el 2008.

El presente año Rusia realizó una maniobra magistral: decide disminuir en un 30% el precio del gas a Ucrania a cambio de prorrogar la estancia de la Armada Rusa en Crimea, decisión que provocó enfrentamientos al interior de Ucrania. Esta movida deja claro la manera como Moscú utiliza su poder energético para afianzar su estrategia geopolítica. Gracias a esta propuesta de disminución del precio del gas que fue aceptada por el gobierno ucraniano, las fuerzas armadas rusas garantizan su presencia militar en las aguas del mar Negro, lo que resulta provechoso sobre todo a la hora de neutralizar el avance de la OTAN en la zona.

Este año Putin propuso unir a Gazprom con la estatal ucraniana Naftogaz y anunció un crédito de 500 millones de dólares para modernizar, que permitiría a Rusia un mayor control sobre Ucrania en el tema energético y garantiza por tiempo indefinido el transito del gas por las tuberías ucranianas hacia Europa.

Bielorrusia

Bielorrusia ocupa un lugar destacado en el tablero energético, en razón a que sus redes de gasoductos, el Yamal-Europa de Gazprom y los de la compañía bielorrusa Beltransgas, transportan 40 mil millones de metros cúbicos anuales a Europa -el 20% del gas que Rusia exporta a Europa- y que ingresan a través de Polonia por donde también transita el Yamal-Europa.

Bielorrusia no es autosuficiente en materia de gas, lo que la hace depender de las importaciones rusas, única forma que tiene para garantizar los 22 mil millones de metros cúbicos que consume cada año y que son vitales para mover su economía. Recientemente el gobierno bielorruso tensó una aguda polémica con Moscú por los precios del gas: Gazprom cobra a Bielorrusia a 184 dólares por cada mil metros cúbicos, pero éste lo paga a 150 dólares, aduciendo una disminución del precio a Ucrania, lo que este año llevó a Rusia a suspender el suministro del recurso a ese país cuyo bombeo alcanza los 45 millones de metros cúbicos diarios.

Actualmente Bielorrusia acumula una deuda por 200 millones de dólares con Gazprom y es, sin duda alguna, un país sometido a la orbita energética y al poder político del Kremlin.

Polonia

Un importante desafío para Rusia es Polonia, país que hoy importa el 72% de su demanda interna. Es un país altamente dependiente y su principal proveedor es Rusia.

Polonia acaba de encontrar una gigantesca reserva de gas de 1.3 billones de metros cúbicos, que de confirmarse, le permitirían autoabastecerse y convertirse en país exportador, ayudando de paso a resolver el déficit energético de la Unión Europea. Este nuevo descubrimiento preocupa a Gazprom, que el año pasado vendió a Polonia 9.000 millones de metros cúbicos de gas. Las multinacionales estadounidenses Exxon Mobil y Marathon, y la canadiense Talismán Energy, hacen fila para operar en Polonia tras el descubrimiento del nuevo yacimiento.

A principios del 2010 Gazprom prorrogó hasta el 2045 el contrato de transito de gas a Europa Occidental a través de Polonia por la tubería Yamal-Europa. Pero el acuerdo encontró trabas de inmediato, dado que la UE, a través de sus instrumentos antimonopolio, alegan que tal acuerdo viola las normas internas europeas, las cuales exigen que el suministros del gasoducto Yamal-Europa sea operado por empresas independientes y no estar en manos de uno o dos monopolios, como es el caso de Gazprom y la polaca EuRoPol GAZ. Se trata de un litigio político que es parte de una desesperada lucha de la UE por no depender de Rusia.

Azerbaiyán

País caucásico que posee gigantescas reservas de gas en la cuenca del caspio que se estiman en 2 billones de metros cúbicos. Colabora con la UE en el proyecto Nabucco pero recientemente, en septiembre del 2010, suscribió acuerdos energéticos con Rusia para ampliar el suministro de gas en unos 2.000 millones de metros cúbicos anuales. Con este acuerdo los rusos logran inclinar a Azerbaiyán a su lado, más aun por la demora en el proyecto Nabucco, el cual tiene muchos interrogantes.

Solo el tiempo dirá cual será el desenlace de esta trama energética que tiene a Rusia y a occidente como principales protagonistas; sin duda los conflictos de orden político y militar del presente siglo tienen como origen las múltiples contradicciones que se generan a raíz de las disputas entre estados y entre monopolios por el control de recursos energéticos estratégicos como el petróleo y en este caso, el gas natural. Las guerras presentes y las por venir tienen entre otros, este punto de partida.

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