PETRO Y LA DEMOCRACIA DEL AZADÓN

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La semana que termina estuvo agitada por las declaraciones del presidente Gustavo Petro en distintos escenarios: alocuciones presidenciales en espacios institucionales de televisión, eventos gremiales y actos de prensa, Encuentro Nacional de Medios Alternativos, Asamblea Nacional Popular. Fueron varios los temas, medios de comunicación, economía, paz, reformas sociales, violación de los topes de su campaña presidencial, ataques a las cortes, al Consejo Nacional Electoral, a magistrados y consejeros, denuncia de golpe de Estado y planes terroristas en su contra, reclamos y señalamientos a congresistas no gobiernistas, llamamientos a la movilización del pueblo, etc. Todos tienen un común denominador, el gobierno señala que está haciendo las cosas bien, lo que pasa es que no lo dejan gobernar y por tanto están fraguando un golpe de Estado, o su asesinato, esta es la recurrente narrativa del gobierno.

Las mentiras y los señalamientos han sido ejes del discurso del presidente, ante la investigación sobre los gastos de campaña presidencial 2022 que adelanta por disposición constitucional el CNE, aduce que este organismo no tiene facultad para ello, a pesar que en varias oportunidades la Corte Constitucional ratifica la competencia para investigar si la campaña del candidato presidencial Gustavo Petro violó o no los topes de campaña, lo cual traerá actuaciones legales contra los responsables de manejar los dineros, en este caso la dirección de la campaña en cabeza de Ricardo Roa, hasta ahí llega el CNE, lo subsiguiente si hay mérito, lo tendrá que asumir el Congreso de la República, en primera instancia la Comisión de Acusaciones de la Cámara y luego el Senado de la República, tal como dispone el ordenamiento jurídico y la constitución política nacional.

Lo cierto es que durante más de dos años, ha desarrollado una política que en materia económica, social y militar no tiene diferencias con las aplicadas por los gobiernos de la era neoliberal, muestra de ello es el cumplimiento de las recomendaciones de los organismos internacionales (OCDE, FMI, OMC, BID) y el sometimiento a los intereses de la política exterior norteamericana (Amazonía, Isla Gorgona, ejercicios con el Comando Sur, inclusión en la Fuerza Naval Internacional). Reflejo de ello son, la reforma tributaria aprobada en el 2022, la reforma pensional 2024 que mantiene los privilegios de los fondos privados y recorta derechos pensionales de los trabajadores, así como los contenidos de las fallidas reformas a la salud, la reforma laboral en trámite que omite los derechos colectivos, la nueva reforma tributaria o ley de financiamiento y la Ley de Presupuesto General de la Nación desfinanciado en 12 billones de pesos y con grandes dificultades para lograr el recaudo estimado por parte de la DIAN para 2025, lo cual agrava mucho más el déficit fiscal, con la definición de adelantar el aumento del cupo de endeudamiento para mediados del 2025, lo cual sin duda agrandará el hueco de deuda pública que nos asfixia ya a niveles insoportables. Petro es fiel copia de sus antecesores, a los que tanto criticaba.

El presidente pretende establecer en la opinión pública que los medios de comunicación y los sectores de opinión son democráticos si ensalzan o defienden sus actuaciones en todos los terrenos, de lo contrario son medios de comunicación y políticos nazis, fascistas, de derecha y golpistas. En el pasado, cuando a bien lo consideró el hoy presidente, lanzó toda serie de opiniones y argumentos contra los gobiernos de turno, válidos o no, estaba en su derecho de expresar su opinión, y claro está, los medios de comunicación defensores del establecimiento, se lanzaron en descalificaciones, lo cual les valió el repudio de quienes no cohonestamos con semejantes procederes antidemocráticos. El periodismo siempre debe ser serio, sensato y aplicado con rigor a la realidad y los hechos, debe tener como principio la independencia ante los poderes de turno, ayer y hoy, no someterse a los grandes monopolios económicos ni a los intereses de los gobernantes. La realidad hoy nos muestra las inconsecuencias del discurso presidencial, toda opinión es válida si ensalza y defiende sus acciones, si no, es golpista y asesina, es la clásica “democracia del azadón”: todo para mí; lo demás no vale, es mentir y difamar. No señor presidente, así la democracia corre el riesgo de deteriorarse, asunto grave para la ya difícil situación de crisis económica, social y de seguridad que vive nuestra sufrida nación.

Bogotá, septiembre 15 de 2024

Elias Fonseca Cortina

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