27/10/2021

NACIÓ LA ASOCIACIÓN COLOMBIANA EN DEFENSA DE LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA

 

El 7 de agosto de 2021, con la participación de 155 historiadores, maestros de ciencias sociales, Academias de Historia y la Asociación de profesionales de Ciencias Sociales ASPROCISOC, bajo el auspicio del Frente Amplio por la defensa del Arte y la Cultura Nacionales, se fundó la Asociación Colombiana para la defensa de la enseñanza de la historia ACDEHIS con una Junta Directiva y coordinaciones de capítulos regionales en todo el país. Presentamos una síntesis de la declaración final. 

Después de dos años largos de expedirse la ley 1874 de 27 de diciembre de 2017, “por la cual se modifica parcialmente la ley general de educación, ley 115 de 1994, y se dictan otras disposiciones”, anunciada con bombo y platillos como la ley que restablecería la enseñanza de la historia, se ha aclarado oficialmente que no tendrá el tratamiento como asignatura para la formación de conciencia histórica. Mónica Ramírez Peñuela, Directora de Calidad del Ministerio de Educación Nacional señaló que “en contra de lo que se había dicho, la cátedra de historia como materia independiente no volverá a los colegios” (Ministerio de Educación, 2018).

Efectivamente la Ley 1874/2017 establece en su artículo cuarto, que la historia seguirá siendo “una disciplina integrada en los lineamientos curriculares de las ciencias sociales, sin que se afecte el currículo e intensidad horaria en áreas de Matemáticas, Ciencia y Lenguaje”, palabras equívocas que pretenden inducir a que se suponga que la historia le arrebataría a las otras asignaturas la intensidad horaria, cuando es del resorte del gobierno escolar determinar la intensidad horaria y no de la ley.

Jorge Orlando Melo explica que “…la ley nueva ordena lo mismo que la reforma de 1984 (…) no creo que lleve a algo mejor: más bien, como fue impulsada por los que ven con desconfianza una historia con contenidos sociales, puede volverse una enseñanza tímida y llena de ideología, de patriotismo y de frases vacías (Semana, 2018).

A su vez, Pablo Rodríguez, profesor de historia en la Universidad Nacional, considera que la ley 1874 “no le da la importancia y autonomía debida al conocimiento histórico…” (Ibídem)

 

POLÍTICAS PARA DESTRUIR LA MEMORIA HISTÓRICA EN TIEMPOS DE LA GLOBALIZACIÓN NEOLIBERAL¡

El gobierno impulsa una política encaminada a diluir la enseñanza de la historia en las ciencias sociales. Al respecto acota José Fernando Ocampo:

“El estudio del universo y la tierra corresponde a las ciencias naturales y no a las ciencias sociales. Y las leyes de las ciencias naturales son objetivas y no sometidas a la interpretación subjetiva del actor (…) De estas consideraciones resulta ilógico e incorrecto fusionar la historia y la geografía (…) basándose en la afirmación de que entre estas (las ciencias naturales y las sociales) no existen diferencias epistemológicas porque para las competencias, hijas directas del constructivismo no existen leyes objetivas ni en la naturaleza ni en la sociedad, los estudiantes son los que definen el conocimiento, cualquiera que sea su carácter y su naturaleza, los profesores sobran y la formulación de estándares es una forma de definir procedimientos, dejando al garete los contenidos, los dos objetivos fundamentales de la enseñanza de la historia (…) la formación de una conciencia histórica y la formación de una conciencia de la soberanía nacional.”

De facto el gobierno nacional niega a los estudiantes colombianos las formaciones señaladas, que ninguna nación del mundo que estime su independencia y su desarrollo abandona.

El presidente de la Academia Colombiana de Historia, Enrique Gaviria, señaló que “con la eliminación de la cátedra de historia en los colegios se ha ido perdiendo la identidad, y los estudiantes no conocen su pasado” y agregó, ante la pregunta de por qué no somos un país patriótico, una frase lapidaria, “un país que no conoce su historia está condenado a repetirla”. (Gaviria, E. 2006)

Cuando la revista Semana preguntó ¿Por qué Colombia necesita aprender historia? Álvaro Tirado Mejía concluyó que: “Las sociedades que no tienen conciencia de lo que son tienen el riesgo de diluirse”; Marco Palacio calificó de error “patético y garrafal” haber sacado del pensum de los colegios la historia y Jorge Orlando Melo dijo que, inevitablemente, “hay que conocer el pasado para entender el presente”. (Semana, 2018).

El editorial del periódico El Tiempo cuestionó la política de la integración en el área de sociales en los últimos treinta años: “los colombianos no conocen su pasado y, como la estirpe de los Buendía, se sienten víctimas de un destino inevitable de violencia, corrupción, impunidad, arbitrariedad y exclusión, y discuten los problemas del país sin referencia seria a la experiencia previa” (El Tiempo, 2012).

Son significativas las voces autorizadas de diversas expresiones historiográficas que han defendido la enseñanza de la historia y al tiempo esclarecido las consecuencias de la integración de las ciencias sociales, una concepción que se expande a escala mundial y cuyos orígenes responden a un proyecto político. Javier Ocampo López Presidente de la Academia Boyacense de Historia, declaró:

“En las décadas de los setenta y los ochenta del presente siglo se generalizó en Latinoamérica  y en otras regiones del mundo, el estudio de la historia integrada a las ciencias sociales… La historia de Colombia desapareció del plan de estudios, siendo integrada a dicha área. En la interpretación de los programas escolares, la Historia en el área de ciencias sociales, perdió su estructura y se quedó en generalidades…Ante este problema… las academias de Historia, los educadores y padres de familia, han denunciado la ignorancia de la historia en la educación… La nueva ley de Educación y los proyectos educativos institucionales (PEI) permiten la inclusión de la Historia en el currículo de cada establecimiento educativo. Es la oportunidad para que los educadores comprendan que no es posible la formación humanística integral de los educandos, sin la formación histórica.” (1997

Javier Guerrero Barón y Olga Yanet Acuña en la introducción de La Historia vuelve a la Escuela. Reflexiones sobre la enseñanza de la Historia en Colombia, también contribuyeron a esclarecer los perjuicios de la  integración de las ciencias sociales.

“[…] mediante Decreto 1002 del Ministerio de Educación Nacional se dejó de enseñar Historia […] A partir de esta normatividad se ordenó la integración de la Historia en el área de las Ciencias Sociales. Durante todos estos años la enseñanza de la Historia desapareció de los currículos en casi todos los grados de educación básica y media,” Acuña, O. & Guerrero, J. (2020).

El verdadero origen del método de enseñanza integrado de las ciencias Sociales que presentan los lineamientos del MEN, data de la década del 90 cuando desde las oficinas del PREAL (Programa Regional para la educación en América Latina) se recomendó la estandarización, como una medida necesaria para el seguimiento de la utilización de los créditos internacionales a través de la evaluación y de la promoción de los estudiantes. En consecuencia, los gobiernos colombianos, acataron esas directrices de la integración de la enseñanza y con sus asesores diseñaron  los lineamientos curriculares de estándares y competencias en todas las áreas, sin importar las finalidades y objetivos de la Ley General de Educación 115 de 1994, que orientan la historia como materia específica para la formación de conciencia histórica.

Los estándares y competencias requieren atención especial por su responsabilidad en el deterioro de toda la educación pública y en particular para las disciplinas de ciencias sociales que la ley 115 estableció específicamente para la historia, la geografía, el estudio de la constitución y de la democracia incluyendo las ciencias económicas y políticas. FECODE y su Centro de Estudios e Investigaciones Científicas estudiaron con rigor el tema. Destacaron el desvertebramiento de los componentes de los Proyectos Educativos Institucionales y en particular al debilitamiento de la iniciativa y la creatividad de los maestros al imponérseles la organización de los contenidos para pruebas del ICFES, ceñidas a las competencias ciudadanas, donde se evidencia la carga ideológica y subjetivismos en las temáticas fragmentadas, inconexas y superficiales, que impiden el raciocinio y juicio de los estudiantes sobre los hechos.[1]

Esa política en Colombia constriñe la autonomía escolar y la libertad de cátedra  para favorecer valores y concepciones ideológicas que se ajustan, a los intereses económicos de las políticas de globalización o Apertura Económica.[2]

LO QUE DICE OLIMPICAMENTE PRESIDENTE IVÁN DUQUE

“Hace más de tres décadas se decidió retirar la cátedra de historia, porque había una idea, que había (sic) que mezclarla dentro del contenido de las ciencias sociales…” Palabras inaugurales del presidente Iván Duque en el oro Educativo Nacional,  Bogotá 8 y 9 de octubre de 2019.

Este reconocimiento de Duque en el 2019 es tardío y resulta cuestionable. ¿Por qué no lo dijo antes, o cuando se aprobó la ley 1874/2017 que como se aclaró desde el mismo Ministerio de Educación se insiste en tal ley, en la integración de la historia con los lineamientos curriculares de las ciencias sociales? Lo peor de la disonancia cognitiva del Presidente Duque, es que él con su Ministerio de Educación vienen reforzando el  desmonte de la Ley 115 de 1994 para eliminar la autonomía escolar y la libertad de cátedra como lo proyecta el parágrafo del artículo 7° de la ley 1874, al ordenar a los establecimientos educativos:

“adecuar sus Proyectos Educativos Institucionales para el cumplimiento de lo preceptuado en esta ley, en relación con la enseñanza de la historia de Colombia como disciplina integrada en los lineamientos curriculares de las Ciencias Sociales, que elabore el Ministerio de Educación Nacional”.

LLAMAMIENTO POR LA DEFENSA DE LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA

Frente a esta situación los maestros del área no pueden renunciar a su deber de llevar el conocimiento histórico para que juegue el papel de evitar que la sociedad siga siendo analfabeta en historia, pues de esa manera resulta altamente inestable, manipulable y peligrosa: Con la enseñanza de la historia se puede evitar (…) que la juventud sea presa fácil de las causas más reaccionarias, de aquellas que atentan a diario contra la soberanía nacional y los derechos de las gentes. También ayuda a reducir la confusión política y las desviaciones antinacionales. Raúl Arroyave (2005)

Los profesores de Ciencias Sociales deben persistir, para que la conciencia histórica de nuestro pueblo no sea borrada y nuestros estudiantes sepan sobre este país, de dónde viene y para dónde va. Este llamamiento a defender la formación de conciencia histórica está íntimamente unido a la defensa de la autonomía escolar, las libertades de cátedra, de métodos, de contenidos, de textos y de experimentación pedagógica, basamentos para una educación de alta calidad académica.

Los interesados en vincularse, pueden comunicarse con Reinaldo Cardona al 3013919477 y Víctor Dávila 3115912935.

 

[1] Para ampliar la información puede remitirse a la revista del CEID FECODE # 76  revistas, del año 2006 y ss..
[2] Entre otros autores que ilustran el control político de la enseñanza de la historia se encuentran: Torres Francisco: Sin soberanía y sin historia. Maestro legal, Bogotá, febrero-marzo 2018, N.º 71, p, 5. Fontana, Josep. ¿Para qué enseñar historia? En Revista Educación y Cultura, FECODE, Nº 127, Bogotá, agosto 2018, p. p, 9. Ocampo, José Fernando. La enseñanza de dos áreas estratégicas: la historia y la geografía. Educación y Cultura, No. 72, Bogotá, 2006, p. p, 37- 43.

Reinaldo Cardona Valencia
Presidente
Asociación Colombiana en Defensa de la Enseñanza de la Historia – ACDEHIS

Junta Directiva
Asociación Colombiana en Defensa de la Enseñanza de la Historia – ACDEHIS

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