04/08/2021

Los caminos conducen a la huelga

Cristino Álvarez Jorge, Barranquilla, enero 6 de 2011

Todos los caminos conducen a Roma. Ésta es una expresión, o adagio popular, que se usa para manifestar que por mucho que uno no quiera utilizar una cosa, las circunstancias terminan o imponiéndosela, o uno echándole mano como última tabla de salvación. Cuando llegamos a esta etapa es porque no hay más alternativa a la vista. Aquí no hay más que una salida. Ésta es la última y única posible. Las demás están descartadas.

A esta circunstancia esta llevando Carbones del Cerrejón al Sindicato de la Industria del Carbón. En los veintisiete días de negociación los argumentos y los llamamientos de la comisión del sindicato a la solución del conflicto no han podido hacer modificar la inflexible o inamovible posición de la empresa, reflejo de la misma que asumieron los gremios de la producción en la determinación del salario mínimo. Tal como ellos, la empresa no quiere negociar sino imponer sus decisiones. Y sólo el 5 de enero, después de dos mítines seguidos en la puerta de la oficina donde se desarrolla la negociación, fue cuando se atrevió a expresar su indecente, su mísera, su ridícula propuesta de aumento salarial: IPC.

Por eso todos los caminos conducen, no a Roma, sino a la Huelga. El sindicato ha manifestado en todo momento su disposición al diálogo y estar dispuesto a buscarle una solución concertada al conflicto pero la empresa cada día que pasa lo está llevando a que haga uso de ese medio, es decir, la huelga, único instrumento con que cuentan los trabajadores para dirimir los conflictos obrero patronales.

De darse esta eventualidad, y los trabajadores están dispuesto a realizarla, a quien menos le conviene una parálisis de la producción en estos momentos es a la tacaña y avara empresa. En el momento en que se desarrolla la negociación, por factores externos a la mina y al país, el precio del carbón llegó, con tendencia a seguir subiendo, a los 131 dólares la tonelada, un incremento del 71,44% con relación a como cerró en diciembre de 2010. Con este precio se les apareció nuevamente la virgen a los explotadores del carbón y a quienes expolian a Colombia. A la empresa le resultaría más conveniente redistribuir sus utilidades con los trabajadores, quienes generan su riqueza, con las comunidades y enganchar directamente a los tercerizados que no aprovechar los precios del mercado internacional. En plata constante y sonante esto significa que si la empresa exportara en el primer trimestre de 2011 las 8 millones de toneladas que exportó en el primer trimestre del 2010, estaría recibiendo 1.049 millones de dólares, cifra que es algo así como más del cincuenta por ciento (50%) de lo que recibió en los nueve meses de exportación de 2010.

Es, entonces, más económico, más barato y sencillo arreglar el pliego de peticiones que provocar una huelga. El balón, como se dice popularmente, está en la cancha de la empresa. Ella decidirá si no aprovecha las favorables condiciones internacionales, el boom de los altos precios, para llenar sus alforjas, teniendo en cuenta que los grandes productores mundiales del carbón tienen dificultades en estos momentos para satisfacer la demanda del ávido mercado internacional de los energéticos. La empresa o aprovecha el boom o le declara la guerra a los trabajadores. No hay más alternativa.

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