27/10/2021

La memoria de los tiempos felices

Libardo Gómez Sánchez, Diario del Huila, Neiva, enero 10 de 2011

En uno de los textos del escritor colombiano Álvaro Mutis, “La Ultima Escala del Tramp Steamer”, nos recuerda una frase del Dante: “no hay mayor dolor que recordar en la miseria los tiempos felices”.

En el mundo de hoy, que por supuesto no es el que vivió el brillante poeta Florentino en plena puja por salir del Medioevo e instalarse en el Renacimiento, la extensión de la pobreza y su contraste con la concentración de la riqueza en unas pocas manos, hacen poco probable que millones de seres puedan disfrutar de algunos momentos de felicidad, agobiados por el hambre, carentes de techo y abrigo y expuestos a las inclemencias del tiempo y las amenazas de todo tipo de lacras sociales. Carlos Slim el hombre más rico del planeta, según las publicaciones dedicadas a recabar este tipo de noticias, acumula una fortuna personal de 75.000 millones de dólares, es decir, el equivalente a todo el presupuesto del gobierno central y entidades públicas de Colombia con el que se atendieron gastos de funcionamiento, deuda e inversión en el año 2010, mientras que según el Programa Mundial de Alimentos actualmente algo más de mil millones de personas sufren de desnutrición, porque carecen de ingresos suficientes para adquirirlos, esta situación termina por llevar a las personas a un cansancio moral que les hace perder la autoestima y los sume en una soledad y aislamiento social casi que imposibles de superar, a menos que se convierta en un propósito de toda la sociedad.

Con el show montado a través de Youtube con el locutor Ted Williams “La voz divina” un Homeless man, en castizo, un hombre sin hogar, un indigente, se inicia una campaña de ilusiones en la sociedad norteamericana y mundial con la que se quiere hacer creer que con tan solo la propia voluntad y un poco de suerte, todos los sueños son posibles y que sin importar que tan bajo se pueda llegar, es posible brincar a la fama y la prosperidad como en un cuento de hadas; es una contraofensiva propagandística, que pretende minimizar el reconocimiento de las innumerables historias de miles de familias que durante años con esfuerzo de trabajo construyeron sus hogares, procuraron educar a sus hijos y ahora lo han perdido todo victimas de la especulación financiera que mediante el remate de sus bienes los despoja de todos sus haberes.

La memoria colectiva suele sufrir periodos de amnesia y con cualquier distracción, borra del imaginario colectivo hechos que previamente habían marcado su vida, con las imágenes de las inundaciones de extensas regiones del país y el drama humano que generan la destrucción de bienes y la perdida de vidas, el gobierno sin necesidad de montar un espectáculo en las redes sociales del internet, o aprobar facultades personales como Chaves en Venezuela, ha aprovechado para avanzar en su agenda de privatizaciones y de direccionamiento de normas y presupuesto en beneficio del capital financiero, nos referimos a la venta de otro 10% de ECOPETROL de la que se despoja a los 44 millones de Colombianos para entregársela a unos pocos inversionistas, a la aprobación de la reforma de salud que restablece los decretos de emergencia social de Uribe tumbados por la Corte por lesionar el interés de los usuarios del sistema de salud y la aprobación del presupuesto que exime a la gran industria regulada, especialmente de la minería, del pago del subsidio por consumo de energía eléctrica para los estratos más bajos y les aplica reducción de aranceles que aumentaran el déficit fiscal como consecuencia de los beneficios tributarios para las multinacionales, así la mayoría no tendremos momentos felices para recordar.

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