24/07/2021

José Fernando Ocampo, sin pelos en la lengua

Cultural

Foto | Freddy Arango | LA PATRIA José Fernando Ocampo, estudioso del acontecer político, social y económico del país y el mundo.
El Centro de Historia de Manizales, el Liceo de Historia, la organización Civismo y Acción, y la Asamblea Departamental de Caldas, rindieron homenaje a José Fernando Ocampo Trujillo, Ph.D en Ciencia Política, quien intervino con la conferencia Manizales y su proyección en la historia deColombia, que dio el pasado miércoles en la Gobernación de Caldas.
Las actividades continuaron ayer con el foro sobre su vida y obra, en el que participaron: Pedro Felipe Hoyos Körbel, con la ponencia “El siglo XIX según José Fernando Ocampo Trujillo”; María Elvira Escobar Gutiérrez, con el tema “Las implicaciones e la obra de José Fernando Ocampo Trujillo”; Vicente Fernán Arango Estrada con “Una tesis polémica: Dominio de clases en la ciudad colombiana”, y el homenajeado con “Tareas historiográficas sobre Manizales”.
Radicado en Bogotá hace muchos años, “Me fui de niño, y volví de viejo”, afirma, no ha dejado de estudiar la ciudad y la región, tanto en el entorno local como en el ámbito nacional. Ocampo Trujillo conversó con LA PATRIA.
– ¿Regresó a Manizales a recibir un homenaje?
Como no. Un grupo de manizaleños intelectuales, que no sabía que me conocían, me invitó a participar en una conferencia y en un foro como homenaje a un manizaleño, a un caldense, que antes nadie me había hecho porque soy un disidente.
– ¿Cuál es su visión de Manizales?
Mi tesis en Estados Unidos fue un libro critico de la sociedad manizaleña y de la estructura de la propiedad: “Manizales, la colonización antioqueña y las guerras civiles de 1860 y 1876”, en la que se habla sobre la concesión de Aranzazu, que después se convirtió en otra cosa. Fue una lucha de colonos antioqueños, que no resolvió nada hasta que Tomás Cipriano de Mosquera, con la línea de amortización de bienes de manos muertas, favoreció a los colonos, pero le dejó mucha tierra a esa concesión.
– ¿Hacia dónde cree que va la región?
Tiene estancado el número de habitantes. Sin haber profundizado demasiado la estructura económica, el gasto de la población manizaleña es muy alto. Ese dato es muy interesante, ya que Manizales ha mantenido un nivel intermedio de la población sin las grandes fortunas que tuvo la ciudad.
– ¿Y la situación el café?
Es muy grave. El 70% del Producto Interno Bruto del país venía del café, hoy no sé de cuánto será, y el café ha dejado de ser una fuerza de desarrollo nacional por lo que su crisis es muy grande.
Además el problema que se genera al mantener el dólar tan bajo, como política del Gobierno Nacional para favorecer los tratados de libre inversión para las importaciones es un crimen contra la caficultura.
– ¿Desde esta perspectiva, qué futuro le depara a los cafeteros?
Es muy grave. Caldas es el departamento más cafetero de los tres del Eje. Quindío ha ido cambiando su economía agraria, y Risaralda también. En Caldas la economía agraria no ha sido modificada sustancialmente y el café es esencial.
– ¿Hacia dónde debería ir?
Es responsabilidad del gobierno que abandonó la caficultura. El Tratado de Libre Comercio es un crimen contra la agricultura. Aquí se acabaron los sembrados de trigo, cebada, algodón, el arroz está en un problema muy grave, todo se está acabando. Estamos trayendo inversionistas que han sembrado 80 mil hectáreas de palma africana y se nos acabó el alimento.
El dato de crecimiento de la industria en los últimos tres trimestres fue de 1,04, 1,06 y 1,08% es una tragedia para el país. La industria automotriz que producía el 60% de carros que circulaban en el país, está vuelta nada con la competencia mexicana.
Historiadores
– ¿Cuál es el rol del historiador en la sociedad?
Estudiar el pasado, para iluminar el presente, y si el historiador no mira el presente no hace nada y si no revisa el pasado no es historiador. Considero que me dediqué a la historia de Colombia, pero si lo que sé de historia y lo que estudiado de historia no ilumina lo que está sucediendo hoy en el país no hago nada, no he servido para nada.
– ¿Debe el historiador leer prensa diaria y los archivos?
Sin la prensa para nada le sirven los archivos puede que sea una cosa muy intelectual, muy linda, muy hermosa, pero no le sirve para nada al país.
– La Universidad de Caldas abrió un pregrado de Historia. ¿Cuál es la función de quienes se gradúan de él?
La historia de Colombia no se entiende sin la historia mundial. Es decir, primero que todo usted no puede entender la Independencia sin lo que pasó en Francia o en España. Sin Napoleón usted no entiende esa época. Y no entiende el siglo XIX en Colombia sin ver cuál fue la lucha de la transformación de la política liberal de ese siglo y la lucha entre la Iglesia y el Estado, que fue una lucha formidable. Y en el siglo XX sin las guerras mundiales y sin el imperialismo porque en el siglo XIX no había imperialismo, pero en el siglo XX sí. Nosotros hemos venido de ahí entonces y hoy usted no entiende a Colombia sin entender qué está pasando en el mercado mundial. La enseñanza de la historia es fundamental.
– ¿Cuál es el compromiso que debe tener el historiador?
¿Cómo vas a entender la política del 30 al 45 en Manizales, sin entender el mundo, sin entender la política Nacional? ¿Entender hoy a Manizales, sin entender las políticas del Tratado de Libre Comercio, que están definiendo la industria y la agricultura de este pueblo que es industrial y agrario? Es imposible. Eso es lo que hace un programa académico de Historia. Me sorprende y agrada extraordinariamente que la Universidad de Caldas haya creado ese pregrado.
Estamos viviendo en el país una tragedia que nadie se imagina, se acabó la enseñanza de la historia y la de geografía.
– ¿Cuál es su posición en cuanto a la reposición de tierras?
En Colombia ha habido cinco reformas agrarias, esta es la quinta, la única que ha servido es la de Mosquera: la desamortización de manos muertas y con mucho trabajo. En gran medida de ahí son hijos los departamento de Caldas, Quindío y Risaralda.
En el 61 fue el decreto de desamortización, pero siguió y eso nos llevó a una lucha de los liberales contra Mosquera porque este le quería quitar las tierras a los liberales que eran comerciantes y terratenientes a la vez. Quería también apoderarse de los bienes que le quitara a la Iglesia, porque la desamortización fue quitarle las tierras que le dejaban las viudas de herencia, para no irse al infierno.
La Iglesia fue el propietario más grande de su época, con el 40% de la tierra en Colombia, no porque comprara tierras, sino porque las personas para salvarse de los pecados que había cometido las dejaba de herencia con la condición de que no pudiera venderse, es decir, la tierra en Colombia fue quedando en manos de la Iglesia que no podía hacer nada con ella y encartaron a la institución.
– ¿Pero la restitución de tierras de hoy?
La reforma agraria de López no le quitó un centímetro a los grandes, la de Lleras Camargo no le quitó milímetros a los terratenientes, la de hoy tampoco. La de hoy está restituyendo las tierras que le quitaron a unos campesinos, ¿pero de los 30 o 40 millones de hectáreas que tienen los terratenientes de más de dos mil hectáreas qué?, No las han tocado, ni las van a tocar.
Frases
– Mosquera fue el colombiano más importante de la historia de Colombia. Si Bolívar fuera colombiano, diría que fue él.
– Santander hizo la reforma más importante de la historia de este país, que fue la educativa. Mosquera la reforma agraria.
– Mosquera ayudó a quitarle la educación a la Iglesia, no porque esta no pueda educar, sino porque la educación no es para la otra vida, sino para esta.
– Estados Unidos es un país muy religioso, es sino ver a los candidatos a la presidencia, pero allá no se puede invocar el nombre de Dios en la escuela por constitución y eso no le ha quitado la fe al pueblo norteamericano.

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