27/10/2021

Las enseñanzas de Luisa Fernanda. A un año de su partida

Bogotá D.C., 13 de Julio 2021

“-Todos ustedes están dejando atrás y para siempre la tranquilidad de sus hogares.

Y lo hacen a conciencia del paso que están dando.

-La recompensa, ¿Cuál va a ser?

-No les prometo sino una, pero esa sola, suficiente: la libertad.”

(El Palito viene en camino. Gabriel Fonnegra)

Hoy se cumple un año de la muerte de Luisa Fernanda Ospina Madera. Un año de la ausencia material de una joven mujer que, por mérito propio y sin ninguna consideración particular, se convirtió en un esperanza para quienes llevan décadas en esta brega transformadora y al mismo tiempo, en un ejemplo para una nueva generación de personas que esperamos darle mucha vida a la titánica tarea de convertir a Colombia en una patria políticamente libre y económicamente próspera.

Es un año de profundo dolor por no poder tener más su sensibilidad pedagógica, sus intervenciones esclarecedoras, su ímpetu valeroso, su sencillez reconocida y su sonrisa cariñosa. Pero también se cumple un año del compromiso que hicimos a tu nombre, de convertir el sufrimiento en fortaleza para continuar en esta lucha permanente.

La prematura pérdida de Luisa, coincidió con momentos enrarecidos de la historia que nos correspondieron a esta generación. El mundo vive una profunda crisis, que solo puede dilatarse temporalmente, si es profundizada la expoliación sobre los pueblos del mundo. Y en el desigual concierto internacional, nuestro país se ha visto obligado a enfrentar cada vez más, una serie de excesos y secuelas del capital financiero que han puesto en concreta desventaja a tamaños, diversos e impensables sectores de la población colombiana. Estos aspectos determinantes del ocaso del imperialismo norteamericano eran plenamente comprendidos por Luisa.

Sus últimas lecciones políticas en vida, estuvieron relacionadas con ese análisis del mundo como contexto y con la respuesta de las mayorías que desembocaría en los acontecimientos del Paro Nacional del 21 de noviembre de 2019. Esa gran movilización social que reclamó abstenerse de implementar unas reformas que empeoraran el futuro de los colombianos y que sin saberlo, se convertiría en un punto de inflexión en el estado de ánimo de las masas.

Esa  ‘alineación de astros’ sobre la que conversamos por horas con Luisa y otro grupo de dirigentes sindicales, se presentaría nuevamente el 28 de abril de 2021 con cierta similitud, pero bajo condiciones aún más profundas. La pobreza, desigualdad e informalidad del país se profundizó en el último año por el pésimo manejo del gobierno en la pandemia y estaría recargada por la necesidad voraz del capital financiero hecha reforma tributaria; el gobierno de Duque se presentaba débil, dividido e impopular; y finalmente, los colombianos aleccionados por el Paro Nacional anterior tenían el ánimo definido para salir a las calles. Fue así como estalló la mayor y más prolongada movilización social de la historia del país, uno de esos acontecimientos que como decía Luisa: “en días, se resumían años”

Como he dicho, la extraordinaria comprensión de nuestra querida compañera sobre la situación concreta era esclarecedora. Pero pasados varios días de un Paro Nacional, que hubiera deseado vivir de nuevo junto a ella, me quedo con dos grandes lecciones que con ejemplo y actitud sencilla ella enfatizó tanto. Y que además, contribuyen en estos tiempos de confusión ideológica sobre el futuro de la movilización.

La primera fue esa promoción de la organización como forma de canalizar políticamente la evidente indignación que crece dentro de la juventud, y así librar esta batalla en mejores condiciones. “La organización es lo único que nos permite avanzar” decía Lu, convencida de que la ‘alineación de los astros’ solo puede ser determinante en la medida que exista una habilidad decisiva, colectiva y organizada para dislocar el statu quo.

Y la segunda, tenía que ver con la comprensión del extendido horizonte de la transformación, de la convicción desapegada de la victoria y en consecuencia, el entendimiento del relevo generacional como una responsabilidad política llena de paciencia, humildad y actitud de aprendizaje. “Hay un compromiso y una preocupación genuina de que existan nuevas personas que continúen con la tarea. Y los más experimentados lo han asumido con paciencia y perseverancia”, decía mientras nos contaba sobre su reciente llegada al Comité Ejecutivo de FECODE para convertirse en la mujer más joven en hacerlo.

Sin ninguna duda, tu vida ha sido aleccionadora y la seguiremos honrando como ejemplo para las nuevas generaciones

¡Extraño todo de ti!

 

 

Edilberto C. Castro
Miembro del SUNET
Equipo Nacional de Juventud
Central Unitaria de Trabajadores – CUT

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