31/07/2021

El “interés de Colombia” en un tratado que nos arruina

Mario Alejandro Valencia, miembro del Centro de Estudios del Trabajo, Bogotá, 12 de octubre de 2010

En mayo de 2010, en plena campaña electoral, al preguntársele sobre el TLC con la Unión Europea el entonces candidato Juan Manuel Santos declaró que estos “siempre dejan ganadores y perdedores” y añadió que aún así “lo firmaría”.

Consecuente con su promesa, el 6 de octubre el vicepresidente de Colombia, Angelino Garzón, emprendió una gira de catorce días por Europa para buscar la aprobación de un Tratado de Libre Comercio que arruina a los lecheros colombianos, no solo a los pequeños y a los medianos, sino a todos los lecheros. Un TLC que terminará de quebrar lo que queda de la producción alimentaria y que le entregará en bandeja de plata a las transnacionales europeas (ejemplo: BP, Hocol, Unión Fenosa, Endesa, Gas Natural, Anglogold Ashanti) las riquezas naturales no renovables de nuestro territorio, como es evidente en la política minera, petrolera y ambiental que dejó el anterior gobierno y que ha prometido continuar y profundizar el de Santos, bajo la figura de las “locomotoras”.

Para que no quede duda, el pasado 8 de octubre en Madrid, Angelino Garzón intervino durante una hora en el Foro de la Nueva Economía de The Wall Street Journal, patrocinado por Endesa, en el que declaró que “es un buen negocio invertir en Colombia”, porque es “una tradición de Estado garantizar la seguridad no sólo a nivel jurídico sino administrativo, político y de seguridad para la inversión nacional y extranjera”. Discurso en el que no se ahorro en elogios al presidente de Endesa por la “labor que cumple en Colombia” y en el que, para tranquilidad de los inversionistas españoles presentes en el evento, agrega: “vamos a mantener todas las políticas que fueron valoradas positivamente por el pueblo colombiano, del presidente Álvaro Uribe”, incluida la firma de “tratados de libre comercio con el mayor número de países posibles”.

Con el cuento de los “ganadores y perdedores” en el TLC se han entregado vitales sectores de la producción colombiana, con la quimera de ganar acceso en otros productos que ni siquiera produce el país. Del lado del gobierno colombiano no existe un solo estudio que demuestre cuáles son los famosos productos nuevos que vamos a vender en el mercado europeo, ni cuáles son las empresas colombianas que invertirán en ese continente. Pero como se pregona la reciprocidad en estas supuestas negociaciones, valdría la pena preguntarle al gobierno ¿cuáles son los sectores de la producción europea que se van a arruinar por cuenta de firmar un TLC con Colombia? ¿Alguien ha escuchado alguna vez a un funcionario europeo decir: “habrá ganadores y perdedores”? yo no, sencillamente porque los únicos perdedores serán los de este lado del ‘charco’.

El vicepresidente Angelino Garzón fue a Europa a manifestar el “interés de Colombia en que el Parlamento Europeo apruebe el acuerdo comercial”. Cuando se conmemoran 518 años de la llegada de los conquistadores españoles a América, habrá que preguntarle a Garzón ¿cómo puede ser del interés de los colombianos un TLC que nos recoloniza?

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