24/07/2021

El arroz y los langostinos


Francisco Torres

secretario de prensa de ASEDAR

 Arauca, octubre 26 de 2012

En el excelente análisis de Pardo & Asociados, Principales efectos del proyecto de reforma tributaria, se desnuda la reforma tributaria de Santos en todos sus aspectos, comenzando con un ejemplo lapidario, mientras el IVA de los langostinos, jaibas y centollas –comida de estrato alto- baja del 16% a 0%, el humilde arroz –comida básica del pueblo- sube del 0% al 5%. Pero también el maíz, pan, bocadillo y frutas son gravados con impuestos.
Los ingenuos que entusiasmados votaron por Santos, porque afirmó en campaña, entre otras cosas, que su decisión de no alzar los impuestos estaba grabada en piedra, deben estar preguntándose en que se comprometió el excelentísimo señor. Quizás la confusión se deba a que Santos quiso decir gravar –sí, con v, de imponer un impuesto- y no grabar con b -que significa labrar en una superficie dura una inscripción-. Como quien dice una burla semántica afianzada en el hecho de que en la Colombia de hoy v y b suenan igualito.
Para seguir engañándolos el gobierno refina un lenguaje metafísico. El IVA no se aumenta, se unifica –en el fondo es lo mismo, pero suena despistador-. Los no declarantes pueden declarar renta para beneficiarse con la devolución de retenciones –y eso suena bonito-, pero no beneficia a los asalariados –y entonces el beneficio adquiere la forma de las tetillas de los hombres-. Se elimina la renta presuntiva para las personas naturales –puede parecer interesante-, pero en realidad sirve para que aquellos que tienen grandes capitales improductivos como lotes de engorde reduzcan sus impuestos hasta en el 100% convirtiendo a Colombia, en palabras de Pardo & Asociados, en un “paraíso fiscal” para el capital especulativo y parasitario. Se dice que se castiga con la reforma a los ricos, pero termina clavándose en la cruz del martirio a los asalariados con el IMAN, atrayente impuesto que los despoja, amén del IVA, el impuesto más regresivo.
De ahí para adelante la cosa se va volviendo más descarada. Por ejemplo, los fondos parafiscales agropecuarios, pesqueros y de promoción turística, que atienden asuntos de crucial importancia, deben pagar impuestos. Y, por supuesto, se le vuelven a rebajar los impuestos a las empresas, de lo cual se beneficiarán principalmente las multinacionales y los bancos, al exonerarlos de pagar impuestos parafiscales para el SENA, el ICBF y la salud de sus trabajadores. 8,6 billones de pesos que se van a embolsillar con el expediente de recitar un cuento refrito, aquel de que se va a generar empleo, lo mismo que se afirmó en 1990 y en todas las reformas laborales que le siguieron y que, naturalmente, no ha sucedido. Y, por agregado, se deja en el aire la financiación de esos vitales servicios sociales, tanto que los amigos del gobierno desconfían en que con la parte del impuesto a la renta que se va a destinar se cubran sus necesidades y el mismo gobierno acepta la insuficiencia cuando establece que en manera alguna asumirá los faltantes.
Al engaño, al evidente castigo a los sectores populares y medios, a la arrogante chorrera de privilegios para las grandes empresas se suma –no podría ser de otra manera en este gobierno- la persecución contra los productores nacionales. Conforme al análisis de Pardo & Asociados, “los bienes excluidos generan un tratamiento discriminatorio para la producción nacional, frente a los bienes importados, pues mientras los primeros tienen que asumir el IVA implícito en los insumos requeridos para su producción, los segundos entran al país totalmente libres de IVA”.
Se aumenta la tarifa de 1,6% a 16% a los servicios de aseo, vigilancia y temporales de empleo. Sobra decir quienes serán los damnificados. Las carnes, pescados, leche, queso, huevos y cuadernos, en teoría continúan exentos, pero –y ya sabemos cuanto vale un pero- “se encarecen los productos de la canasta familiar, pues los productores tendrán que esperar hasta el año siguiente para eventualmente recuperar los IVAs descontables mediante su descuento en el impuesto sobre la renta. SI al año siguiente el impuesto de renta no alcanza para aplicar la totalidad de los IVAs descontables, la diferencia se perderá en perjuicio de los productores y en consecuencia de los consumidores”.
Para terminar el viaje por semejante desierto de arbitrariedades, nos encontramos con las arenas movedizas en las cuales a los contribuyentes no se les presumirá su inocencia sino que deberán, ante las instancias inquisitorias de la DIAN, demostrarla.
Y todo eso es inicuas inequidades donde se le quitan impuestos a las grandes empresas y se le aumentan a los sectores populares, medios y a la producción nacional son bautizadas por el Gobierno de Santos con el pomposo nombre de Reforma para la Equidad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *