La vida te da sorpresas


Francisco Torres, secretario de prensa de ASEDAR, Arauca, noviembre 12 de 2012

Como en la gran canción de Rubén Blades, en esta semana que comienza, ante la inusitada nueva del éxito del III Congreso del POLO, muchos de quienes desde los gobiernos de Estados Unidos y de Colombia, los grandes medios y los monopolios, han atacado con saña al único partido de oposición con la esperanza de toparse más adelante con su cuerpo insepulto, deben estar inconscientemente tarareando aquello de,
La vida te da sorpresas,
Sorpresas te da la vida…
Pues sí, mala noticia para aquellos que han urdido contra el POLO toda suerte de complots y celadas, que este partido haya sido el primero en Colombia en tener candidato presidencial. El que golpea primero, golpea dos veces. Y que el nombre escogido sea el de Clara López Obregón, quien por su lucidez intelectual, sus brillantes ejecutorias entre las que destaca su magnífico y elogiado desempeño como alcaldesa de Bogotá, y la verticalidad de la vida política de quien habiendo nacido en una familia de las más linajudas decidió desde muy joven consagrarse a la defensa de los más humildes y ligar su suerte con la de esta nación atormentada.
En cambio, cuanta alegría entre aquellos que desean unidad, soberanía, paz y democracia para Colombia. Los primeros en manifestarla fueron los setecientos cincuenta delegados que desde todos los rincones del país acudieron a definir el rumbo del partido y después, cuando se han ido conociendo las decisiones del Congreso, los cientos de miles de personas que han recibido con satisfacción las noticias, tanto entre las bases del partido como entre personas de las más distintas condiciones sociales.
Clara López elegida presidenta y candidata, Jorge Robledo, el mejor congresista de Colombia, designado para encabezar la lista al senado, Gustavo Triana en la Secretaría General, un Comité Ejecutivo con treinta y un principales y otros tantos suplentes, una Junta Nacional de ciento treinta compañeros de todas las tendencias, regiones y grupos poblacionales, y una comisión de ética con siete principales y siete suplentes.
Además se modificaron los estatutos estableciendo vicepresidencias y secretarías para hacer más ágil, organizado y efectivo el trabajo, se perfeccionó el Ideario de Unidad, se estableció el Código de Ética, se definió de manera diáfana la oposición al gobierno santista, el apoyo a la diversidad étnica y sexual, el compromiso con las organizaciones sociales y sindicales, el respaldo incondicional al proceso de paz y el trabajo desde las regiones.
Todo ello en el ejercicio más limpio de la verdadera democracia, analizada, discutida al calor de las ideas, debatida con ardor, pero siempre encaminada a buscar lo mejor para los colombianos. Democracia grande nacida de las entrañas del pueblo, como quiera que ciento sesenta mil polistas votaran en casi todos los municipios de Colombia por aquellos que se encontraban en el recinto del III Congreso.
Para fortuna de nuestra patria y del POLO, para inspiración de los cientos de hombres y mujeres que nos encontrábamos reunidos, siempre presente, siempre iluminando con inteligencia, sabiduría y entereza, el maestro Carlos Gaviria, desde la instalación hasta que terminaron los escrutinios en la noche del sábado.
No es fácil el camino que tiene por delante el POLO, erizado está de dificultades y de acechanzas. Transformar este país, defender su soberanía y sus sectores productivos, y proteger los derechos de los trabajadores, campesinos y estudiantes, son una tarea gigantesca que exige los más denodados esfuerzos para unir a la inmensa mayoría de los colombianos. Las decisiones tomadas son un paso en una larga marcha que avanza sin ambigüedades pero sin sectarismos, tal como no lo volviera a recordar Carlos Gaviria en la clausura.

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