24/07/2021

La emergencia economica se tramita violando la Constitución

Intervención del senador Jorge Enrique Robledo en el debate sobre la legalidad de los decretos de emergencia social, Congreso pleno, 7 de febrero de 2011

Varios congresistas tenemos una preocupación grande en el trámite de esta Emergencia Económica. Creo, señor presidente, que el momento es propicio para que le demos al asunto una mirada. Porque si se sigue avanzando por una vía equivocada, lo que puede terminar sucediendo es que se hunda toda la emergencia. Luego la posición fijada por la Cámara al comunicar que no está en condiciones de tramitar esto en el día de hoy debiera llevarnos a una reflexión, porque, desde nuestro punto de vista, se viene procediendo con una violación flagrante de la Constitución.

El primer decreto madre expedido por el gobierno nacional contenía una inconstitucionalidad que consistía en que no convocó al Congreso para analizarlo y hacerle control político. Esta inconstitucionalidad es subsanable, porque el Congreso puede reunirse por su propia cuenta y allí no hay un problema grave. Pero sucede que el artículo 141 de la Constitución Nacional es absolutamente taxativo en señalar en qué momentos y para qué temas puede reunirse el Congreso en pleno. Dice el artículo: “El Congreso se reunirá en un solo cuerpo únicamente para…” y cita cuatro o cinco casos, que no voy a mencionar aquí para no hacerme largo, pero no está el control político de la reforma constitucional. El punto es absolutamente claro en la normatividad. Empieza entonces todo a tramitarse de manera inconstitucional. La aprobación que se hizo el pasado 17 de enero es inconstitucional. Y afortunadamente hoy no se va a votar aquí porque también hubiera sido inconstitucional lo que se ha hecho. Luego estamos a tiempo para que las mesas directivas acepten esta realidad y convoquen hacia adelante a las cámaras por separado para analizar la constitucionalidad y para hacerle control político a estos decretos de la Emergencia Económica; la Cámara por un lado y el Senado por el otro.

Aquí se me va a objetar que el artículo 215 habla de que se convocará al Congreso y de ahí algunos deducen que es el Congreso en pleno. Es una interpretación que no resiste análisis. Les cuento, por ejemplo, congresistas, que el artículo 138 de la Constitución señala: “El Congreso, por derecho propio, se reunirá en sesiones ordinarias…”. Pero es claro que cuando nos reunimos en sesiones ordinarias lo hacemos por separado, porque este es un Congreso bicameral. Entonces salta la duda. En la Constitución unas veces se habla de Cámara y Senado y otras veces de Congreso. Bueno, y ¿cuándo se trata del Congreso en Pleno? Eso lo aclara el artículo 141 de la Constitución, según el cual solo se reunirá en pleno en esos cuatro o cinco casos determinados de manera taxativa.

Aquí seguramente se va a argumentar que hay un caso en el cual el Congreso en pleno se reúne por decisión de la Ley Quinta, que tiene que ver con elegir el Consejo Superior de la Judicatura. Pero ese caso ya lo analizó la Corte Constitucional. Eso puede suceder, dice la Corte, cuando se trata de casos “de carácter puramente procedimental”, como es elegir unos magistrados del Consejo de la Judicatura.

Pero aquí no estamos ante un caso procedimental, sino ante el caso probablemente más importante de control político que establece la Constitución, nada menos que el momento en el que el Congreso pierde su derecho a legislar y el Ejecutivo lo asume de acuerdo con la Emergencia Económica.

Entonces si en algún momento debe ejercerse esta lógica de lo bicameral, como parte constitutiva del tipo de democracia que se practica en Colombia, es precisamente ahora, para que ese control político se pueda hacer con todo rigor. Es obvio que en una reunión de 260 personas, como sucede en los congresos en pleno, no hay debate riguroso, no hay debate político. Suele ocurrir en las sesiones conjuntas que el Senado se termine imponiendo, de mala manera a mi modo de ver, sobre los compañeros de la Cámara de Representantes.

Entonces mi llamado muy cordial es a que miremos el punto con detenimiento y a que el Congreso y el gobierno nacional actúen con sensatez. Hay tiempo suficiente para enmendar lo que está mal, para corregir el error. Que entonces la próxima citación se haga convocando al Senado y a la Cámara por aparte para que el control político se pueda hacer efectivo, para el caso de este segundo decreto madre y en especial para el caso los decretos a los que tenemos que hacerle control político: la privatización de Ecopetrol, el caso de las CAR, temas que, como lo sabemos, han generado bastante preocupación entre los congresistas de todos los sectores y que merecen ser discutidos con toda la tranquilidad de un Congreso de carácter bicameral.

Me parecería un error infantil insistir en darle una interpretación forzada a la Carta, que es absolutamente clara. Algo irresponsable me parecería insistir en despachar el debate en reuniones de Congreso pleno, cuando es por completo innecesario. Y corren el riesgo los amigos del gobierno, quienes finalmente son los que están determinando la suerte de las medidas, que se les hunda toda la reforma, absolutamente todos los decretos y todas las 37 normas expedidas, simplemente por insistir, a mi juicio caprichosamente, en lo que sin duda constituye un error.

Lo invito, presidente Benedetti, a que se nos permita discutir los temas con tranquilidad, a que los distintos sectores opinemos para que al final el Congreso tome la decisión más acertada.

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