31/07/2021

En buena hora el Referendo Educativo


Francisco Torres, Arauca, Junio 5 del 2012

En buena hora se impulsa el referendo por una educación pública, gratuita y de calidad sin intermediarios, con financiación adecuada desde el Preescolar de tres grados hasta la Universidad; en buena hora, porque las condiciones de la educación pública colombiana son tan lamentables, tan precarias, que se hace imprescindible una lucha con claridad de criterios y unión de esfuerzos para poder salvarla del precipicio en que con premeditación, alevosía y ventaja la ha arrojado el Gobierno Nacional.
Para ello se ha integrado el Comité Impulsor del Referendo con la participación de FECODE, la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, MANE, la Federación de Profesores Universitarios, la CUT, las Madres y Padres, MAPA, Viva la Ciudadanía, CINEP, ASPU, Coalición Colombiana por el Derecho a la Educación, SINDESENA, ACEU, SINDODIC, ASODIC, Asociación Nacional de Educadores Pensionados, REPEM, ADE, Visión Mundial, Desde Abajo y ANDES.
El Paro Nacional Estudiantil del segundo semestre del año pasado; las movilizaciones del magisterio colombiano que han ascendido en fuerza hasta el exitoso paro del 30 de mayo; los combates de los estudiantes de primaria y secundaria que se multiplican a lo largo y ancho del país, con ejemplos aleccionadores como el paro estudiantil de Casanare; las luchas de los padres de familia contra el cierre de instituciones, el hacinamiento y la negación de los derechos de sus hijos; el continuo batallar para impedir el marchitamiento del SENA y el desdibujamiento de su misión; entre otros muchos movimientos de los colombianos necesitan ser articulados.
El Referendo, con todas las falencias y estrecheces que le impone la Constitución, puede unir todas las reivindicaciones y todos los pleitos aislados. Es evidente que, dada la coherencia del designio neoliberal y el poderío del imperialismo y la oligarquía colombiana, únicamente la convergencia ideológica de quienes le apuestan al desarrollo de Colombia –que ineludiblemente pasa por una educación pública que sea científica y a su servicio- y la sumatoria de sus fuerzas, pueden inclinar la balanza.
Formado el Comité comienza la recolección de las firmas en su primera fase, tarea que debe hacerse con esmero y acompañada por la propaganda de los objetivos del referendo y la movilización. Vendrá luego la segunda recolección de firmas y la llegada del Referendo al Congreso. Cada paso es una talanquera. Ya conocemos lo que puede suceder si las firmas son objetadas o si llegado al Congreso, como sucedió con el Referendo del Agua, se maniobra por el Gobierno para no permitir que los colombianos puedan votar o se pretende desfigurar su contenido para que diga lo contrario.
Alcanzar por ese medio una reforma constitucional que establezca la educación como derecho fundamental y que, además, convierta ese derecho en una realidad con la asignación del 7% del Producto Interno Bruto, rebasa, en consecuencia, la simple formulación de unas preguntas y la recolección de firmas para convertirse en un amplio y esforzado movimiento nacional.
Si miramos más allá de nuestras fronteras encontramos dos corrientes, que al igual que en Colombia, luchan. Por un lado, la neoliberal, obstinada en descargar sobre las capas populares, las clases medias y la producción nacional las consecuencias desastrosas de su política, llevándose de paso con la educación como sucede, para sólo poner los ejemplos más relevantes, en España y Grecia; y la que busca el desarrollo y la autodeterminación de los pueblos como pasa en una gran parte de América Latina, donde se han asignado porcentajes fijos del PIB, se han reversados procesos de privatización y se garantiza una educación pública para toda la población.
Los educadores, junto con los estudiantes y los padres de familia, tenemos la tarea de convertir al Referendo en una gran campaña de educación y movilización del pueblo colombiano.

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