04/08/2021

El Polo dice no a la Marcha

Opinión |2 Ago 2012 – 12:29 am
El espectador
Por: Rodolfo Arango
Es una lástima que los medios de comunicación hayan dado tan pobre cubrimiento al encuentro de tres días celebrado por el Polo Democrático Alternativo el fin de semana en Bogotá
La conferencia ideológica preparatoria del congreso nacional fue un encuentro movido, con altos niveles de discusión y autocrítica. No existe en el país un partido más democrático que el PDA. La elección de delegados al congreso nacional, donde se decidirán las líneas programáticas, los cuadros directivos y las posibles candidaturas futuras, está próxima y las bases y distintos sectores del partido a nivel nacional se preparan para tomar democráticamente parte en ella.La conferencia ideológica, encabezada por la presidenta del Polo, Clara López Obregón, y por el excandidato presidencial Carlos Gaviria Díaz, contó con la presencia de casi la totalidad de la bancada del partido en el Congreso. De manera franca, a veces descarnada, sin perder el optimismo pese al retroceso en el respaldo popular luego de la debacle del apoyo a Samuel, los presentes sometieron sus actitudes, actuaciones y desempeños a un duro examen crítico. Un proceso doloroso pero saludable. Atrás quedaron las arengas y los autoelogios. Primó un ambiente realista, con posiciones antagónicas y personas comprometidas con los principios y estatutos del único partido de oposición en Colombia.
El punto más álgido de la reunión lo puso Carlos Gaviria Díaz. Recordó el ideario del PDA y rechazó decididamente el apoyo del Polo a la Marcha Patriótica, no sólo por razones de principio, sino prácticas. El PDA ha sido y es un partido democrático que rechaza la violencia como medio para acceder al poder. Si el Polo apoyara la marcha, no siendo claros sus orígenes y propósitos, cometería el error histórico de arriesgar las vidas de sus integrantes en una posible reedición de lo sucedido a la Unión Patriótica y facilitaría la treta de los enemigos de la izquierda que igualan al PDA con la guerrilla. En política las apariencias son realidad, dijo. Tal error, pese a la buena voluntad de quienes ven con ingenuidad o simpatía la Marcha Patriótica, sepultaría definitivamente al Polo, echando por la borda los enormes esfuerzos de construir una izquierda democrática y respetuosa de un orden constitucional libre y democrático.
Que las Farc estén buscando pista de aterrizaje en el espacio político actual como alternativa a la guerra, y que ello sea altamente positivo y digno de saludar, no debe llevar al error de pensar, por exceso de generosidad o de romanticismo, que el lugar para ello sea el Polo. Mientras no renuncie al uso de las armas para perseguir sus objetivos, la izquierda opaca no tendrá posibilidad de llegar al poder. Depuestas las armas, firmada la paz y constituidas en partido o movimiento político, las antiguas Farc podrían convenir las alianzas que quieran con los partidos legalmente constituidos. En buena hora la sindéresis, la claridad y la honestidad se imponen sobre la incoherencia, la ambigüedad y la ligereza. Con este tipo de claras posiciones la izquierda democrática se consolida como un partido democrático, deliberativo, con verdadera vocación de poder.
Y es que una cosa es simpatizar y apoyar las ancestrales y legítimas movilizaciones indígenas y campesinas procedentes de lo profundo de ese país rural olvidado que es la mitad de Colombia y otra desconocer la tradicional instrumentalización que de algunas personas y grupos hacen los actores armados para perseguir sus fines en una guerra fratricida que tanto sufrimiento ha significado para todos los colombianos.

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