27/09/2021

Acompañemos la justa lucha del magisterio por mejores condiciones laborales y salariales

María Antonieta Cano, Editorial Tribuna Magisterial, Bogotá, marzo 20 de 2011

El magisterio en Colombia ha visto cómo su salario real ha bajado durante los últimos 10 años con una pérdida de más de un 15% de poder adquisitivo. La tabla salarial que regirá durante 2011 aún no se conoce, pese a que ya han transcurrido casi cuatro meses desde sus inicios, pero en el presupuesto aprobado para este año se prevé un ajuste salarial a los empleados públicos de apenas 2.5% ponderado, que no alcanza a representar siquiera el 3.17% del IPC promediado del año inmediatamente anterior.
 

El salario de los docentes del país es uno de los más bajos del planeta. Las cifras hablan por sí solas. Según estudios de la OCDE, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, mientras un docente de Japón o Corea gana alrededor de 85 dólares, 160 mil pesos colombianos, por una hora de trabajo y, a uno de Estados Unidos le reconocen 45 dólares, unos 85 mil pesos, a los docentes nacionales se les paga entre 12 mil y 23 mil pesos, de seis a doce dólares, datos que nos ubican también por debajo del promedio latinoamericano; países como Argentina donde reciben 19, Chile 23 y México 29 dólares por cada hora de trabajo, así lo indican.

La remuneración de los profesores en un país es un indicador que trasciende el criterio meramente económico. Demuestra, además, el reconocimiento social que se le da a la labor docente y refleja la importancia que representa la educación para una nación.

Aunque un salario digno y justo para la profesión docente hace parte de un modelo educativo de calidad, el magisterio ha pospuesto esta lucha reivindicativa para enfrentarse a los aspectos más radicales de las políticas neoliberales que atentan contra la educación pública que ahora cobra nueva vigencia, después de reconocer que el aspecto principal de la política educativa de Santos contenida en el programa, “Educación para la prosperidad”, es el de la privatización.

Hasta ahora el tema salarial se ha supeditado a la tabla que expida el gobierno, unilateralmente, sin que haya mediado ningún tipo de negociación. La batalla actual es por conquistar el derecho pleno a la negociación colectiva y, en la nueva dinámica de presentar pliego de peticiones, FECODE, ha tomado la decisión de incluir la exigencia de que el salario sea producto de una negociación entre el gobierno y el sindicato de maestros.

La propuesta de incremento salarial de FECODE es así; para 2011, será el equivalente al IPC+3% adicional; para los años 2012 y 2013 el incremento salarial será 3 puntos por encima de la inflación causada y un reajuste del 5% adicional en cada año, que recupere lo perdido en años anteriores y asimismo la exigencia al gobierno para que el salario de inicio de los docentes vinculados por el Decreto 1278/02 con Título Profesional (grado 2 Nivel A) corresponda al promedio de los empleados públicos con nivel profesional.

Otros temas que contempla el pliego en el aspecto económico son: El pago inmediato de las deudas y obligaciones del gobierno con el magisterio en materia de ascensos, primas, salarios, y dotaciones; el establecimiento de un sobresueldo del 50% para los docentes que laboran en condiciones climáticas o geográficas extremas (selva, páramos, desiertos,) y del 30% del salario para quienes laboran en zonas de difícil acceso u orden público; la creación de una prima anual para la actualización tecnológica de aplicación de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) a la pedagogía, equivalente a dos (2) salarios mínimos legales mensuales vigentes; el cubrimiento del 100% del pago de las incapacidades médicas del Magisterio Colombiano; el establecimiento de un auxilio para estudio universitario de los hijos de los docentes y el reconocimiento de la Prima de Vacaciones proporcional al tiempo laborado.

No basta que FECODE presente el pliego de peticiones, éste debe contar con el respaldo decidido de los docentes colombianos, que deberán defender hasta con la huelga los justos reclamos que allí se plantean.

Estas reivindicaciones económicas, planteadas por el sindicato que agremia a los maestros y maestras del país, no pueden verse como ajenas a la construcción de una educación nacional, científica y democrática y hacen parte del proyecto de una nación donde la educación sea de verdad un pilar del progreso. En ese sentido, es un tema que le compete a la comunidad educativa y una lucha que contará con su respaldo en la medida en que dignifica la profesión y le imprime condiciones para una verdadera calidad, lo que beneficia primordialmente a millones de estudiantes.

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