04/08/2021

Triple cortina de humo

Francisco Torres

secretario de prensa de ASEDAR – Arauca

agosto 15 de 2012

El Gobierno de Santos adelanta el proyecto de reforma al régimen de cesantías mientras anuncia los correspondientes a las pensiones y a los impuestos en medio de una triple cortina de humo lanzada para impedir que los colombianos veamos lo que se nos viene encima.
El asalto a las cesantías lo presentó ante el Congreso bajo el atractivo título de “mecanismo de protección al cesante” con el cual, supuestamente, los trabajadores que queden sin empleo tendrán un subsidio por parte de este gobierno benefactor. Primera cortina.
La reforma pensional -que no presentó el veinte de julio ante el reciente desprestigio sucedido con su abortado engendró de la reforma a la justicia- lo anuncia por boca del Ministro del Trabajo para el mes de septiembre bajo una empalagosa propaganda. Dizque va a servir para que aquellos trabajadores que no tengan el tiempo cotizado se puedan jubilar. Segunda cortina.
La reforma tributaria –tampoco presentada en julio por el arriba referido descalabro de su reforma a la justicia- sigue planeando fatalmente sobre el pueblo y los productores nacionales. Santos la vende bajo la atractiva demagogia de que es para que lloren los ricos. Parece una telenovela. Tercera cortina con melodrama incluido.
Quitándole el humo gubernamental la reforma de las cesantías queda en que a los trabajadores les van a retener la mitad de sus cesantías –que quedarán por muchos años en manos de las entidades financieras-, a las cajas de compensación les quitarán la cuarta parte de sus ingresos –también serán administrados y utilizados por los bancos-. Ganan los bancos, que van a manejar los recursos pagando por ellos miserables intereses y prestando esa misma plata a tasas leoninas a los mismos trabajadores a los que despojaron. Gana el Gobierno, que hará abundante propaganda “social”. Pierden los trabajadores que son despojados de recursos que hacen parte de su patrimonio. Pierden las Cajas de Compensación y con ellas vuelven a perder los trabajadores. Y pierde el país al cual se le quitan recursos que irrigan su economía, sacrificada nuevamente a la voracidad del capital financiero.
En cuanto a la reforma pensional bueno es señalar que lo que le interesa a Santos es recortar la inversión que hace el Estado para pagar las pensiones y para lograrlo se encamina a reducir el número de personas que se pensionan y reducir el monto de las pensiones. No aclara el Gobierno –como podría hacerlo si vive echándole tierra a la gente en los ojos- que la crisis económica que vive el Seguro Social se debe a que los recursos los tienen los Fondos Privados –otra vez los bancos con la plata- y los pensionados, el Seguro Social.
Y de la reforma tributaria se conoce que contendrá una reducción del impuesto a la renta –cuánto se beneficiaran las multinacionales, los bancos y las grandes empresas- y en un aumento al IVA –que recae sobre las clases populares y medias-, bajando el piso para que el trabajador sea sujeto de la Retención en la Fuente, con lo cual más trabajadores –y de los que devengan bajos salarios- pagarían más impuestos.
En conjunto las reformas de Santos son calcadas de las que Estados Unidos y Alemania vienen imponiendo en Grecia y España con catastróficas consecuencias sociales, económicas y de pérdida de soberanía. Y tal como lo han comprendido en esos países europeos los más amplios sectores de la población, en Colombia los trabajadores, campesinos, intelectuales y empresarios nacionales entienden cada vez más las nefastas consecuencias de la política neoliberal y se disipan así sea en parte las polvaredas y humaredas de Santos y su corte. Lo cual no sólo lo indican las encuestas sino principalmente las movilizaciones que a lo largo y ancho se dan en la geografía patria. La de millones de colombianos por un nuevo modelo de salud, la de los pequeños y medianos mineros, y las comunidades contra la gran minería multinacional, las de los estudiantes agrupados en la MANE y en las organizaciones de secundaria, la de decenas de miles de caficultores en Manizales, las de la comunidad educativa lideradas por Fecode y los Comité Pro defensa de la Educación Pública.

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