Sena o no Sena


Carlos Tobar, Neiva, 06 de noviembre de 2012

Icbf o no Icbf. Ser o no ser. Esta es la disyuntiva a la que se ven abocadas dos de las instituciones del Estado, orientadas a atender necesidades sociales apremiantes de los más pobres: la educación, y la protección y promoción de la niñez desvalida, amenazadas en su supervivencia por la malhadada reforma tributaria del gobierno Santos.
El Sena es la universidad de los pobres; desde su fundación su inspirador Rodolfo Martínez Tono, orientó la institución a la formación técnico-práctica de la mano de obra para el sector empresarial y especialmente de la empresa manufacturera. La vieja ilusión de industrializar el país a imagen y semejanza de los grandes países desarrollados, era la motivación del desarrollo basado en la sustitución de importaciones. No obstante los esfuerzos realizados, el progreso fue limitado y desequilibrado, pero progreso al fin y al cabo. Se crearon con apoyo del Estado, a través del IFI, numerosas empresas manufactureras que le dieron cuerpo a un desarrollo industrial relativo en varias regiones y ciudades: Bogotá y la Sabana, Medellín y el Valle de Aburrá, Cali y la zona metropolitana, al igual que Barranquilla, incluso en muchas ciudades intermedias vieron florecer algunas factorías que daban visos a la industrialización naciente. El Sena fue el proveedor de buena parte de la mano de obra de este proceso de industrialización tardía.
Pero no fue sino que se desbocara la globalización bajo la égida del capital financiero monopolista parasitario, para que las ilusiones del desarrollo industrial nacional empezaran a marchitarse. La “apertura” de Gaviria, aupada por las instituciones internacionales, gendarmes de los intereses de gran capital –FMI, Banco Mundial, OMC, etc. –, ha significado la desaparición de cerca del 50% del aparato productivo industrial y agrícola de carácter nacional. Y con ello desaparecieron millones de empleos. Además, cambió la naturaleza del mismo, ya no primaron las empresas nacionales sino que se le abrió campo a la proliferación de subsidiarias de multinacionales, con fenómenos productivos tan nocivos como la maquila: el empleo de más baja calidad y menor cantidad de agregación de valor.
En este panorama, la arremetida contra instituciones como el Sena estaba cantada. Los primeros ucases del FMI y el Banco Mundial, estuvieron orientados al desmonte de este tipo de instituciones que debían ser entregadas al sector privado, porque todo debía ser un negocio y como tal, rentable económicamente; ojalá sin participación de recursos oficiales. Solo la pelea de los trabajadores y de unos pocos empresarios que visualizaban el desastre, detuvo parcialmente su liquidación. Esta arremetida plasmada en la reforma tributaria del gobierno de Santos es la enésima de una serie de medidas que buscan generar mejores condiciones de ganancia para el capital a costa de los ingresos de los trabajadores y del bienestar de la nación. Riqueza, mucha riqueza para unos pocos, miseria, mucha miseria para las mayorías.

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