31/07/2021

Programas contra la educación

Francisco Torres

Secretario de prensa de ASEDAR, Arauca

octubre 7 de 2012

En una increíble variedad de programas se multiplica la política gubernamental encaminada a reducir a la educación a un remedo de sí misma, despojada de contenido científico, privada de democracia y vaciada de interés por Colombia.
No de otra manera puede calificarse la promoción que hace el gobierno del presidente Santos, fiel continuador de las anteriores administraciones neo liberales, de programas en los que prima la desescolarización, la aceleración y la privatización vendidas como supuestas puertas de acceso a la educación cuando en realidad hacen parte del entramado de negación del conocimiento científico y autónomo.
Supuestamente algunos programas van encaminados a personas que están por fuera de las edades exigidas en la educación regular o en condiciones de desplazamiento, cuando en realidad lo que se incentiva es la deserción de los colegios. Por ello observamos cientos de miles de niños y jóvenes que se encuentran asistiendo a programas que niegan la educación. De esa manera se va imponiendo una odiosa discriminación contra los sectores más pobres de la población, segregados del conjunto de la sociedad y a los cuales se les provee una instrucción de extrema pobreza.
Para que no quede duda de por donde va el agua al molino, en reciente reunión en Arauca confesó el ministerio que está atendiendo en ese departamento a 438 niños con modelo educativos con un costo de 732 millones. Así, el percápita por alumno es de 1.671.000 pesos, más de lo que se da en la educación regular y, en cambio, los resultados son muy inferiores.
¿Por qué se le sustrae a la institución educativa los grados de Jardín y Prejardín y se avanza en la destrucción de la Transición? Absurda política de negarle a los sectores populares una educación similar a los niños matriculados en colegios privados –los de calidad, porque en los demás pulula la mediocridad y el hacinamiento con la complicidad del gobierno-, donde la educación comienza a la más temprana edad. Podrán los sabios del Ministerio aducir todas las teorías que quieran –como lo han hecho históricamente para impulsar la catástrofe en la que han metido a la educación- pero la realidad incuestionable es que discriminan a la mayoría de la población, niegan la democracia –no hay autonomía en ese programa-, pero si un gran negocio de contratos sobre la base de pagar salarios lo más miserables posibles.
Pese a la retórica tecnocrática del Ministerio sobre las supuestas bondades de su política la realidad de los sabatinos, círculos de estudios, primera infancia y demás programas es pavorosa y el abismo entre la educación para el pueblo y la que reciben los que tiene recursos es cada día mayor. No hay peor anti democracia que eso. Pero, como si eso no fuera suficiente, los programas carecen de las condiciones –como los van a tener privatizados- para que la comunidad ejerza la autonomía educativa, prenda de garantía de la democracia, establecida en la Ley General de Educación.
Agreguemos a ese sombrío panorama programas como Todos a Aprender, premeditada mezcla de una gran contratación -97 mil millones de pesos-, la imposición de una educación exigua –lectoescritura y aritmética- y la negación de la democracia –el maestro y la institución son administradores de recursos diseñados y controlados por el Estado-. Y, además, se vende como capacitación para los educadores. Nada más contrario a la actualización, que debe estar dirigida a poner al día en el desarrollo del conocimiento científico en cada una de las disciplinas a los maestros. Parece mentira que se pretenda con un barniz de metodología en dos áreas suplir el rezago científico que tenemos. Es más de lo mismo, más metodología –de la que estamos hasta la coronilla después de toda una vida de cursos de pedagogía y cero de contenidos-, más autoritarismo –libros y cartillas impuestas- y más derroche de recursos -los maestros estamos cansados de los cursos donde lo primero que se exige es la foto y la firma para que los contratistas cobren-.
Sobre la educación de los educadores sí que hay cosas que decir, además de lo señalado. La demagogia de las maestrías con créditos condonables es proverbial. 600 educadores de más de 300 mil. Se necesitarán quinientos años para que todos tengamos acceso. Con razón dice el ministerio que es un programa a largo plazo, pues cuando se cumpla todos estaremos muertos.

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