NUEVO ACUERDO DE DIRECCIÓN EN LA CUT. NI ABELARDISTA NI PETRISTA, UNA CENTRAL PARA LOS TRABAJADORES

José Diógenes Orjuela G.

Ex presidente de la CUT

Señalar de alineados con el gobierno de Abelardo de la Espriella a una nueva mayoría que procedió a hacer ajustes en los cargos de dirección de la CUT resulta ser una afirmación malintencionada, peligrosa y de mala leche por los diez directivos que suscribieron el documento titulado la “CUT milagro” y por quienes vienen haciéndole eco. Fabio Arias, Over Dorado y los demás firmantes deberán responder por lo que les suceda a los once ejecutivos que tomaron una decisión que solo busca rescatar la democracia, el pluralismo, la independencia y autonomía de la mayor central obrera del país. A sabiendas de que mienten, los 10 firmantes llenan de epítetos a la nueva mayoría de 11, a quienes ponen en peligro ante las extremas derechas e izquierda, que no dudarán en ejecutar acciones contra estos compañeros. Bonita forma de intimidar al opositor. La potestad de definir cargos en las direcciones sindicales no solo es legal y estatutaria sino políticamente válida. Quien tenga un tris de talante democrático sabe que debe respetarla. Es claro, si uno pierde la mayoría, pierde la dirección.

 

Sus temerosas afirmaciones solo buscan ocultar varios asuntos:

Su grave equivocación, que se volvió insostenible ante los sindicatos, la dirigencia sindical y los trabajadores, como fue la de pretender manejar la CUT como si fuera un partido político, violando los estatutos y los principios fundacionales al intentar obligar a todos los trabajadores y las organizaciones a militar en su partido, votar por sus candidatos, ser apéndices del gobierno en el cuatrienio anterior y pretender ahora que sea apéndice de su fuerza política.

El rechazo ya expresado por los trabajadores en las elecciones parlamentarias. Fabio Arias, presidente de una central con más de 400 mil afiliados, no alcanzó a obtener siete mil votos para el senado. En un actuar abusivo y demencial y en asocio con los pocos aliados que le quedaban, como Over Dorado y su grupo, inició una campaña de insultos a los trabajadores y al magisterio tratándolos de abelardistas, derechistas y enemigos de la central. Más grave aún, algo que nunca se había dado en la CUT, Arias se lanzó a atacar a las organizaciones sindicales que no se sometían a sus equivocadas definiciones. La USO, SINTRAINAGRO, SINTRAGROSAVIA, incluso Fecode y muchas otras organizaciones fueron víctimas de sus ataques por atreverse a controvertir equivocadas políticas del anterior gobierno. Serias amenazas de desafiliación de la central se expresaron por todo el país si se mantenían estos dirigentes al frente de la dirección sindical.

El rechazo también se hizo evidente en la inasistencia de los trabajadores a los reiterados llamados a movilización que para defender gobiernos y reformas lesivas a los trabajadores estuvo haciendo esta dirección en años anteriores. Su el mensaje fue claro al no participar: nos movilizamos por nuestros derechos, no para que nos instrumentalicen. Jamás la CUT estuvo tan inmovilizada como bajo la dirección de Arias. Grave la forma como saboteó protestas de trabajadores que se levantaban contra medidas del gobierno o la forma como atacó a sindicatos que osaban pedir respaldo para enfrentar mandatarios. No se le deben hacer protestas a este gobierno era la respuesta contundente.

Su fingido disgusto oculta que, en los más de 30 año de ser ejecutivo de la Central, sin haber logrado hasta ahora ser presidente, Arias siempre estuvo detrás de cambios o intentonas de cambios de anteriores presidentes como Tarcisio Mora, Domingo Tovar, Luis Alejandro Pedraza y en el mío propio. O como fue de conocimiento general, que para este periodo se hizo inscribir ilegalmente como candidato y luego ejecutó el más escandaloso fraude en los escrutinios para poder excluir a sus contradictores y elegir a quienes la garantizaran la presidencia. Todo para beneficio personal, aun a costa de traicionar los intereses de la Central y de los trabajadores.

La tal CUT milagro de la que hablan Fabio Arias y Over Dorado solo existe en la retorcida mente de quienes ahora son minoría y que pretendieron malinformar al país sin medir consecuencias. El documento suscrito por los once ahora mayoritarios del ejecutivo de la CUT señala con meridiana claridad su oposición organizada y pacífica al gobierno, como lo aprobó por unanimidad la 86ª Junta Nacional realizada el 9 y 10 de septiembre pasado, incluyendo los diez hoy desplazados del poder.

Que no se llamen a equívocos ni los medios ni los trabajadores. NO HAY ABELARDISTAS EN LA DIRECCIÓN NACIONAL DE LA CUT. Eso sí, lo que hay es la garantía del respeto a la democracia, el pluralismo, la independencia y la autonomía. Vuelve a haber una Central para los trabajadores.

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