NO VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

El 25  de noviembre de 1960  en República Dominicana en el gobierno del dictador Rafael Leonidas Trujillo fueron brutalmente  asesinadas las hermanas Mirabal Reyes, Patria, Minerva y María Teresa. La fecha conmemorativa se estableció en el Primer Encuentro feminista latinoamericano y del Caribe, celebrado en Bogotá en 1981 y en diciembre de 1999 la Asamblea de la ONU la aprobó, a instancia  de la República Dominicana.

La violencia como expresión de ejercer poder, control, opresión o dominación sobre determinado conglomerado humano, hunde sus raíces  a partir del surgimiento de la propiedad privada  y con la consecuente  división de clases entre opresores y oprimidos. Como sistema de dominación y explotación, el  capitalismo  aparece en la historia como el sistema más acabado  de violencia sobre la fuerza de trabajo en la que somete a hombres y mujeres a condiciones inhumanas,  y hoy en su cruzada globalizadora  irrumpe con  voracidad en el orbe entero, usurpando territorios,   deponiendo gobiernos, alentando ´´levantamientos´´,  sometiendo  a millones de seres humanos a la más vil explotación y  condenándolos al hambre y a la miseria. De ahí que para la comprensión cabal del papel de la violencia en la historia, debemos tener presente la premisa de carácter económico y su expresión en la ideología y la política.

En relación a la mujer, su situación de subordinación y opresión son determinadas por  las condiciones materiales de  existencia y por la  concepción cultural acerca de la condición femenina. La subordinación, la opresión, la exclusión,   vale reiterarlo, son manifestaciones de violencia.

En el terreno económico, en los hombros de las mujeres ha recaído con más fuerza el peso de la crisis. El desempleo es mayor para las mujeres, la brechasalarial se ubica en el 20% y a mayor nivel académico la brecha alcanza el 70%. La  vinculación al mercado de trabajo se da mayoritariamente en el sector informal de la economía y en áreas no dinámicas de la producción como servicios personales, comunales y de servicios. En el sector de salud, servicios y comunicaciones la contratación es por medio de cooperativas de trabajo asociado, empresas temporales  y  outsourcing. En el trabajo rural aún persisten rezagos feudales en relación al pago en especie o no remunerado, de una población de 2.700.000 mujeres el 18.6% son jefes de hogar de las cuales el 9.6% no tiene empleo, ocupan el 22% del total de empleos agropecuarios. Por falta de oportunidades la migración de mujeres es mayor, corresponde al 60% de la población en el extranjero, la mayoría profesionales de 30 a 35 años que garantizan el 70% de las remesas que llegan al país. En cuanto al régimen pensional, las mujeres por estar ocupadas en trabajos no remunerados e informales, no cotizan en su gran mayoría, las estadísticas contemplan una afiliación a pensiones en un 40% lo que no garantiza lograr el derecho.

La situación social derivada de la económica es dramática. La violencia, la ausencia de derechos y el desplazamiento afectan más la vida de las mujeres.  En el caso de la salud mueren anualmente cerca de 600 mujeres gestantes, dos por día, por complicaciones en el embarazo y el parto y en relación al aborto se realizan alrededor de 400 mil abortos ilegales, lo que cuesta la vida a un promedio de 1.200 mujeres. Después de la sentencia C355 de 2006, de despenalización del aborto, los procedimientos no alcanzan a 200, porque la gran mayoría de las mujeres desconocen sus derechos sexuales y reproductivos o bien porque amparados en la objeción de conciencia los profesionales se niegan al procedimiento.  Cerca del 33% de las  mujeres en edad reproductiva y el45%de las gestantes padecen de  anemia y enfermedades de cáncer uterino y el  VIH Sida ha aumentado en la población femenina.

El desplazamiento derivado del conflicto armado y de la quiebra del agro da cuenta de cerca de 5.7 millones  de desplazados, cifra que sitúa a Colombia  en el segundo país del mundo después de Sudán en crisis humanitaria y el segundo en número de desplazados  después de Siria. De esta población, el 95% de los hogares está en la pobreza y el 75% en la miseria, llevando la mayor carga las mujeres y los niños los cuales representan el 80% de esa población.

La violencia intrafamiliar, el acoso sexual  y la ejercida  por los sectores armados es la más flagrante violación  al derecho a la vida y a la integridad personal.  Cada 6 horas una mujer es abusada por los actores armados y un promedio de 245 son maltratadas al día, y en la población desplazada 5 de cada diez mujeres. Un aspecto de graves repercusiones sociales es el hecho de que el 19.5%  de las adolescentes, una de cada cinco jóvenes  entre los 14 y 18 años es  madre o está embarazada   y de ese grupo, el 64% son embarazos no deseados, lo revela un estudio del Instituto de Bienestar Familiar que determina que muchos casos se dan por escapar de la violencia intrafamiliar. Fuentes del Instituto de Medicina Legal, Dane, ICBF, Defensoría del Pueblo, en el 2013, dan cuenta de 14.920 niñas  víctimas de violencia intrafamiliar, el 68,2% de las mujeres jóvenes mayores de 15 años con compañero permanente o esposo son controladas por ellos, 44.868 son víctimas del conflicto armado, el 31% de las niñas vinculadas a grupos armados ilegales quedó embarazada y perdió a su bebé, y se registran 3.600.000 niñas en tareas del hogar.

Si bien las denuncias o el conocimiento de violencia intrafamiliar se detectan más en los estratos 1 y 2,  en los estratos altos tiene  otras connotaciones. De todas formas, las consecuencias y secuelas de ser víctima se traducen en baja autoestima, desarraigo, enfermedades y en el peor de los casos en la consideración de ser culpables. Los datos de Bienestar Familiar, Medicina Legal y de otros medios de comunicación son alarmantes. No bastan la judicialización ni las medidas punitivas sin entender las causas de orden económico que conllevan a la degradación moral y social.

De otro lado, en el terreno cultural, en  una sociedad como la nuestra  de fuerte raigambre patriarcal que concibe a la mujer como ´´ciudadana de segunda´´, la confina en muchos casos a la estrechez de las cuatro paredes , la margina de los asuntos públicos,  recurre al autoritarismo como mecanismo de acción o represión, que concibe a la familia con el papel preponderante del hombre proveedor con absoluto dominio, de una mujer sumisa, con hijos e hijas que dependen de las decisiones paternas, pretendiendo  perpetuar el rol de la mujer como ´´hijas de Eva´´, NO le es fácil gozar a la mujer  de autonomía e independencia y por ende su condición es desventajosa en relación a muchos hombres. Sin embargo, la familia tradicional ha cambiado, por distintas razones, que vale la pena analizar, entre ellas la principal que tiene que ver con las angustias económicas que destruyen los ´´lazos familiares´´ incorporando a la mujer y a los demás miembros de la familia a la fuerza laboral en la mayoría de los casos a la ´´supervivencia´´ y  nuevas ideas acerca de la concepción del  rol de la mujer en la sociedad, permiten establecer  un nuevo  tipo de relaciones más democráticas  en el seno de la familia. Se trata de que  quienes proveen  y  atienden los asuntos domésticos estén en igualdad de condiciones para las decisiones económicas y no haya lugar a la opresión de uno sobre otra o viceversa,  que  se comprenda que las  angustias propias del diario vivir y los conflictos internos tienen sus raíces en  la profunda crisis económica en que se debate el país.

A manera de conclusión. El imperialismo para ejercer su dominación irrumpe con  violencia en todos los órdenes de la vida de la sociedad y se manifiesta en la promulgación de normas coercitivas, medidas antidemocráticas, conculcación de libertades públicas, en el aparato represivo del Estado. Sin violencia no hay opresión.  Tengamos presente que la acción depredadora del capital no se detiene en consideraciones humanitarias y que toda manifestación de violencia es intrínseca  a su naturaleza.

      Luz María Correal Pérez

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