La Universidad Nacional de Colombia: Infraestructura en crisis, Reflejo de una educación superior en crisis.

  • Representante ante el Consejo de Sede
    Universidad Nacional de Colombia-Bogotá
    En comunicado del 29 de Febrero de 2012, la Vicerrectoría de la Sede Bogotá de la Universidad Nacional de Colombia advierte sobre las condiciones estructurales lamentables de la torre de Enfermería, ordenándose la evacuación preventiva del recinto. No es esta la única infraestructura amenazada por la indolencia de los gobiernos nacionales de turno y la complacencia de la administración con los mismos para dejar a la Universidad pública, con su insignia, “la nacho”, en ruinas; a este hecho lamentable se suman la facultad de Artes con un edificio en crisis, Cine y Televisión con grietas y el ala oriental del edificio inhabilitada, y la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales, que actualmente ve en riesgo el material bibliográfico contenido en biblioteca, cada vez que el agua se “cuela” por incontables goteras. Según la Oficina de Planeación Institucional y del Territorio de la Universidad, de los 319.400 m2 que requieren refuerzo estructural en la Sede Bogotá, el acumulado reforzado llega a la pírrica suma de 25.600 m2.[1] A este lamentable panorama, se suma el alquiler del  campus universitario para la generación de recursos propios; El Auditorio León de Greiff en manos de TU BOLETA y espacios deportivos donde lo prioritario no es la cualificación de nuestros destacados atletas (aquellos que dejan en alto el nombre de la Universidad Nacional de Colombia)
    La aniquilación de la universidad pública Colombiana, junto a todo sueño modernizante de la nación y su consecuente repercusión en la calidad de vida de las gentes, se materializa en el abandono de la planta física de la universidad. La desfinanciación promovida por la ley 30 de 1992, que pretendía ser profundizada con la reforma propuesta por el gobierno de Juan Manuel Santos, encontró en la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE) un digno opositor a la privatización de la Universidad y su conversión en vulgar negocio del capital foráneo. Exigir una adecuada financiación pública no solo implica en la práctica un mantenimiento correcto de la planta física, sino un alivio presupuestal a las universidades que hoy se ven forzadas a alquilar su campus para tratar de cumplir su labor misional.
    Construir una propuesta de ley alternativa donde la Educación Superior sea pública, de calidad y al servicio de los interese de la nación colombiana, es la tarea de la comunidad universitaria de todo el país y de los sectores interesados en una patria desarrollada y soberana.

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