02/08/2021

Juanito no tiene escuela

Libardo Gómez Sánchez, Diario del Huila, Neiva, enero 17 de 2010

En el repertorio del humor popular, es común emplear un personaje al que llaman Juanito, un niño con algo de picardía en algunos casos o de sonsera en otros, dependiendo del camino jocoso seleccionado por el cuenta chistes, regularmente los cuentos tienen algo de picante e ilustran la relación entre el niño y su entorno. Ese Juanito puede ser cualquiera de los millones de niños que habitan nuestra geografía y que por su edad se lo imagina uno correteando por la escuela, descubriendo todos los días las maravillas del conocimiento, en la alegría de compartir en el juego con sus compañeritos, en el proceso de educarse y formarse para el futuro. Desafortunadamente la realidad en muchos casos es otra, los niños desnutridos, hijos de los millones de padres pobres y sin trabajo, pasan la amargura de días con hambre, atentos a defenderse de la agresión de compañeros armados que en un descuido procuran arrebatarles cualquier elemento de valor que posean, inducidos al uso de sustancias alucinógenas para que escapen a la ruda realidad que los cobija, en fin, inmersos en un mundo diferente al que la infancia debería disfrutar.

Es un lugar común el comentario de que los niños son el futuro de un país, sin embargo tal parece que en nuestro caso este axioma no aplicara. La propia Ministra de Educación del gobierno anterior, en noviembre del 2009 aceptó que en su momento un millón de niños no iban a la escuela y que la deserción escolar superaba un índice del 5%, es decir, que cerca de otro medio millón abandonaban la institución educativa antes de finalizar el año lectivo.

Información suministrada por la Fundación privada Dividendo por Colombia, en uno de sus boletines habituales, señala que un 20 por ciento de los niños en edad escolar no puede estudiar o no termina el primer grado, otro 20 por ciento no finaliza la primaria, un 10 por ciento no llega a noveno grado, y otro 20 por ciento no termina el grado once. Es decir, que solo el 30 por ciento termina satisfactoriamente el bachillerato.

A esta dramática realidad se suma ahora la situación generada por la ola invernal que convirtió algo más de 400 escuelas en albergues temporales y otras decenas están inservibles afectadas por las aguas, con lo que millares de niños no podrán iniciar su período escolar.

Las limitaciones presupuestales son un enorme dique- uno más inexpugnable que el canal del dique- que atenta contra el éxito de la educación en Colombia, se asigna más presupuesto para el pago de la deuda y para el Ministerio de Defensa que para el de Educación; por ejemplo en el año 2010 el presupuesto de inversión de este Ministerio fue inferior en un treinta por ciento al presupuesto de funcionamiento de la caja de retiro de las Fuerzas Militares, cuatrocientos mil millones de pesos menos; así no será posible contar con las instalaciones educativas suficientes y en las condiciones óptimas para impartir una educación de calidad.

Esto sin detallar la tragedia de millares de docentes que viven en la provisionalidad hace años sin la certidumbre de la estabilidad y sin todas las garantías laborales; ahora mismo la Secretaria de Educación del Huila puso una voz de alarma, porque 600 docentes del Departamento que vienen trabajando en sus veredas y municipios, que no tuvieron oportunidad de concursar, perderían su trabajo para darle espacio a 5000 docentes de otras regiones del país que pasaron el examen, pero que no han sido contratados por limitaciones presupuestales en sus departamentos.

Los Juanitos de Colombiano no tienen motivos para hacer chistes, solo para reclamar la atención que se merecen por parte de quienes deciden su futuro.

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