04/08/2021

Enamorado del polo

Francisco Torres, Arauca, 28 de octubre de 2010.

Sí, definitivamente Gustavo Petro está enamorado del Polo. Enamorado de la manera como lo definen nuestros campesinos y obreros, que es un decir para cuando alguno, sin razón verdadera, se la “monta” a otro a punta de insultos, calumnias, injurias y hasta algo más.

Ese Petro es un enamorado de tal jaez. Sale por televisión a despotricar de su partido y en lugar de pruebas aporta deleznables suposiciones con los cuales nadie serio se atrevería a abrir la boca.

Primero sindicó al partido y a un hombre de vida tan ejemplar como Carlos Gaviria de ser, por decir lo menos, apologistas de las FARC ¿Tenía alguna prueba? Ninguna, no obstante no se ruborizó para lanzar semejantes monstruosidades aplaudidas y apoyadas por el uribismo ultramontano y la variada fauna comensal de los monopolios de las comunicaciones.

Ahora, acusa a la Administración de Bogotá de corrupta en un espectáculo publicitario por horario triple A en donde abundan las acusaciones y faltan los hechos. Y como en Fuente Ovejuna, los medios de comunicación, el uribo-santismo, el liberalismo, todos a una se rasgan sus “honradas” vestiduras, horrorizados en olor a santidad.

Hasta chistoso sería sino fuera tan despreciable ver el show del falso moralismo de los que han administrado desde marras esta república con las catastróficas consecuencias que están a la vista de todos.

Respira por la herida el doctor Petro, que quería y no pudo, imponerse a la brava como presidente del partido para llevarlo por la senda de sus, esos sí, enternecidos coqueteos con Santos, de sus deliquios del amor divino por la fastuosa farsa de la unidad nacional.

Y como arquetipo de “enamorado”, al que no le asisten ni le interesan razones, lo primero que ejecuta es una política exterminadora de la democracia interna en una aberrante interpretación, que en apretada síntesis establece que democracia es hacer el querer de Petro. Para Petro no valen las mayorías o las minorías, ni los estatutos, ni mucho menos el ideario de unidad, sólo su santa voluntad. El que se aparte de esa Petrodemocracia, pobrecito, le llueven los rayos y centellas de su anatema.

Lo descubierto por la Fiscalía en la empresa criminal que desde el DAS se erigió ominosamente contra el Polo Democrático Alternativo, revela un libreto: primero, fabricar una cruzada contra el Polo y sus principales dirigentes acusándolos de estar con las FARC; segundo, acusar a la administración de Bogotá de corrupta; tercero, dividirlo o acabarlo. Razón tiene la dirección del PDA para señalar que hay una conspiración de las fuerzas más reaccionarias para destruir el proyecto de unidad de la izquierda democrática. Y también le asisten sobrados argumentos cuando señala el notable parecido entre ese libreto y el del Doctor Petro.

Qué risiblemente vergonzoso que Petro, después de dedicarse a despotricar contra el Polo, cuando es conminado por El Tiempo a que diga que Iván y Samuel Moreno son corruptos, se ponga resbaloso, impreciso, insustancial y salga con un hipócrita: “espero que no”, como si todo el tinglado levantado tuviera como fin no saber la verdad sino la santurronería que encubre sus maniobras contra la izquierda democrática.

O se hace lo que manda este acosador o acaba con el partido. Pero no, no será así. Eso lo señala con unanimidad el Comité Ejecutivo, que llama a movilizarse en defensa del proyecto de unidad de la izquierda democrática y manifiesta que con su actitud Petro se ha puesto por fuera del Polo.

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