24/07/2021

En lugar de pensiones, limosna


Francisco Torres, secretario de prensa de ASEDAR, Arauca, enero 28 de 2013

El título de la presentación que hiciera recientemente el gobierno nacional ante los gremios y las centrales obreras sobre el problema pensional ilustra tanto como su contenido. Se llama Protección en la Vejez. Nada de pensiones, simplemente protección. Parece lo mismo, pero como lo veremos, no lo es.
Empecemos por el principio. En Colombia apenas hay 1.645.737 pensionados, uno de cada tres adultos mayores. Situación que no es como para que Santos saque pecho, sobre todo si se recuerda que él ha estado en todos los gobiernos desde hace veinte años. La mayoría de los pensionados están en el régimen de prima media y los regímenes especiales. Los Fondos Privados apenas han pensionado 56.153 personas. Y ahí se empieza a notar el análisis tendencioso que no menciona cuánto dinero tienen esos fondos con tan pocos pensionados, cuan poca plata –en realidad nada- tiene el sector público para la inmensa mayoría y como la ley 100 llevó a esa aberrante situación.
Ahora bien, la cifra de pensionados que ahora existen –y que ya se dijo que es bien escasa- va camino de disminuir brutalmente. Eso es lo que se puede concluir de lo que dice la presentación del Ministerio del Trabajo que reconoce que tan sólo el 8,7% de los trabajadores afiliados a prima media y el 11,1% de los de los fondos privados se pensionarán algún día, de tal manera que como sólo la tercera parte de la población activa cotiza regularmente, vamos a rienda suelta hacia un futuro donde los pensionados estarán dentro de las especies en vías de extinción. Ya para este año 45.000 personas pedirán la devolución de lo cotizado ante la imposibilidad de pensionarse. Ante eso los sesudos analistas del Gobierno no se dignan a hacer un análisis sobre las causas de esa tendencia ¿No será que la Apertura Económica y los TLC han acabado con el empleo formal y que la ley 100 ha aumentado la edad de pensionarse y el número de semanas cotizadas, de tal manera que combinadas ambas vienen causando estragos en el derecho a pensionarse?
El Gobierno hace comparaciones en donde encuentra, para su satisfacción, que hay países que están peor que nosotros. Y eso ya es algo. Edad de pensión de 65 años para los hombres y 60 para las mujeres en Brasil y Chile, 65 para todos en el Perú. Semanas cotizadas de hasta 1.560 en Argentina. De hecho, además de ello, están las caritativas afirmaciones del señor Slim, dueño de Claro, sí el del desastroso sistema de telefonía celular, y hombre más rico del mundo, quizá por ello, que sugiere que deberíamos trabajar hasta los 70 años, como él. Pero, claro, sin su nivel de vida. Cómo todas las afirmaciones de la casta reinante, que contrabandean peras por manzanas, gente con avión privado y gente que va privada en un transmilenio.
Pero, volviendo a las soluciones planteadas por el Gobierno, nos encontramos con dos salidas. La universalización de los subsidios a los adultos de $40.000 a $75.000 mensuales, que debería llegar a 2,3 millones de personas. Y los Beneficios Económicos Periódicos, BEPOS, que no pueden superar el 85% del salario mínimo, es decir, unos 500 mil pesos, para aquellos que devengan menos de un salario mínimo -7 millones de trabajadores- y con un esfuerzo de ahorro –ahorrar cuando se gana menos del mínimo- puedan recibir alguna cosa para su vejez. A eso se resume la política del doctor Santos. Nada de proteger las empresas y la industria nacional para que haya trabajo decente, nada de proteger a los trabajadores para que puedan acceder a una pensión. En su lugar, unas monedas arrojadas al rostro después de toda una vida de trabajo.
Como es fácil de suponer esos subsidios y BEPOS son sólo una cara de la moneda. La otra es la de disminuir la tasa de remplazo –que es la proporción a que asciende la pensión en relación con el último sueldo de un individuo- de 65% a 49%, reduciendo al pensionado a recibir menos de la mitad de lo que devengaba. Liquidar la pensión con el promedio de los últimos 20 años, expediente con el que se niega al trabajador lo que hizo en su carrera laboral, sus ascensos y su mejoramiento salarial. Y aumentar la edad de pensión a 60 años para las mujeres y 65 para los hombres.
Leída la moneda por sus dos caras la conclusión es evidente: impedir que la población alcance una pensión y, en su remplazo, tirarle una miserable limosna que iría de $45.000 a $500.000 pesos mensuales, en el mejor de los casos. Eso es lo que Santos llama protección a la vejez.
Desde el 2016 el gasto público en pensiones irá disminuyendo del 3,6% del PIB hasta llegar en el 2062 al 0,8%. Ello como consecuencia de la leyes 100 y 797. Esa enorme reducción ya no les sirve ni en la proporción ni en el período de tiempo. La razón, la política imperial de La Casa Blanca, en medio de la ingente crisis que ella misma ha creado, ordena pisar el acelerador de la entrega de los mercados a las multinacionales, la privatización de todo lo que aún es patrimonio público y el despojo inmediato de los pocos derechos que tienen los trabajadores y las clases medias. Todo ello dizque para resolver una crisis que imparablemente sigue su curso destructivo, como lo puede ver hasta el más lego en las tragedias de Grecia y España.
Ha dicho Rafael Pardo, Ministro de Trabajo, que no se deben preocupar los trabajadores, que aquellos que están en regímenes especiales –como los maestros- no corren riesgo. Cuando un alto funcionario o el presidente de este gobierno tramposo, que presentó una reforma contra la justicia como si fuera para preservarla, que le quitó impuestos a las multinacionales afirmando que estaba luchando contra los ricos, dice que no tenemos por qué preocuparnos, debemos correr a ver qué es lo que en esta oportunidad quieren quitarnos.
No cabe duda que, ante lo que está cocinando a fuego alto el Gobierno, los trabajadores debemos desechar toda ilusión conciliadora con Santos y cerrando filas dar una resuelta lucha encabezados por la CUT y las demás centrales obreras y de pensionados.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *