24/07/2021

Crisis en Chicago – Huelga de Maestros


Internacional |11 Sep 2012 – 10:25 pm

Protestas contra la reforma educativa
Por: Álvaro Corzo V. / Nueva York
Una masiva huelga de maestros sacude al tercer distrito escolar más grande de EE.UU.
Cerca de 26.000 maestros se manifestaron contra la reforma que traerá lo que ellos llaman un modelo corporativo de la educación. / AFP
Mientras el país entero sigue pendiente de los cuatro puntos porcentuales de las encuestas presidenciales, en Chicago, cuna política del presidente y a su vez el tercer distrito escolar más grande de los Estados Unidos, los maestros se han ido al paro diciéndole no a la controvertida reforma escolar hecha a imagen y semejanza de la transformación educativa que impulsa el presidente Barack Obama a nivel nacional.
A la cabeza están Rahm Emmanuel, exdirector de gabinete de Obama y hoy alcalde de Chicago, y Arne Duncan, secretario de Educación y exsuperintendente de esta cartera en la misma ciudad. Su objetivo es implementar una reforma altamente impopular entre maestros y padres de familia por muchas razones.
Además de extender la jornada escolar, mantener el número de alumnos por aula y congelar los beneficios médicos del profesorado, lo que realmente genera la controversia es la espina dorsal de la reforma: los exámenes o pruebas estandarizadas, las mismas que se le realizan 15 veces al año al estudiantado y dependiendo de sus resultados, los maestros mantienen o no su trabajo, y las instituciones educativas, según las mismas calificaciones, pueden o no acceder a recursos públicos del gobierno.
“Es un daño inmenso al sistema educativo y a nuestros jóvenes, pues esto obliga a los colegios, en su afán de mantener los recursos y evitar el cierre, a enfocarse en enseñar para salir victoriosos en los exámenes, abandonando el compromiso de una educación integral”, asegura Pauline Lippman, profesora de la Universidad de Illinois-Chicago y miembro de Maestros por la Justicia Social, con sede en la misma ciudad.
“Existe una gran diferencia entre enseñar a nuestros niños a pensar y enseñarlos a responder un examen, eso es lo que esta reforma pretende que hagamos, instaurar el temido modelo corporativo de la educación”.
Lo que teme la mayoría de las 13.000 personas que marcharon ayer en un río de color rojo por las calles de Chicago, entre los que se encontraban maestros, padres de familia y estudiantes, es que la reforma obliga a la ciudad a cerrar los colegios que reincidan en malos resultados de las pruebas estandarizadas, entregándolos en concesión. En otras palabras, privatizándolos, dejando a su suerte a miles de maestros que de quedarse en la nueva institución tendrían que renunciar al sindicato y por ello a su derecho a demandar mejores condiciones para ellos y sus estudiantes en el futuro.
“Los ojos del país están en Chicago. Lo que pase aquí determinará la suerte de la reforma educativa que adelanta Obama a nivel nacional”, añade Lippman, al explicar como esta reforma, la misma que tiene en paro indefinido a más de 29.000 maestros, responde a los principios del Race to the Top, o Carrera a la Cima, programa educativo de la actual administración, el cual obliga a las ciudades a implementar el sistema de pruebas estandarizadas para calificar rendimiento y permanencia de maestros, cerrar colegios deficientes a partir de resultados deficientes así como expandir el programa de colegios en concesión con el fin de acceder a mayores recursos públicos en educación.
¿Y quién se beneficia de todo esto?, se pregunta ante las cámaras de televisión Roy Vallamar, padre de dos niñas de 6 y 9 años, “Son las corporaciones que entran a manejar los nuevos colegios. Las mismas que prestan los servicios de las pruebas estandarizadas, los currículos y los servicios de acompañamiento”. Como él, son miles de padres de familia en Chicago que por segundo día apoyaron el paro, aun si tuvieron que dejar sus hijos con un familiar o en uno de los 144 centros que la ciudad habilitó para prestar servicio de guardería y alimentación ante el cierre de la mayoría de colegios en toda la ciudad.
Por su parte, el presidente Obama, a través de su portavoz de la Casa Blanca, pidió prudencia a las partes para que esta crisis se solucione lo más pronto posible por el bien del estudiantado de Chicago. Sin embargo, Karen Lewis, presidenta del Sindicato de Maestros de Chicago, dijo ayer en medio de la manifestación que los maestros de toda la ciudad están dispuestos a pasar semanas sin reabrir las aulas si no se llega a un acuerdo que realmente beneficie a los estudiantes por encima de cualquier otra cosa.
Lo que ahora todos se preguntan es cómo este escarnio público que está sufriendo Obama con esta reforma, que aunque no sea propia sí hace parte de su programa, vaya a repercutir electoralmente en momentos en que el apoyo de los sindicatos y la masa trabajadora de todo el país vuelve a ser una imperiosa necesidad para que el mandatario demócrata pueda retener el control de la Casa Blanca el próximo 6 de noviembre.

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