María Antonieta Cano, Bogotá, octubre 21 de 2011
Los docentes colombianos somos conscientes de que los dos mayores aciertos que el Polo ha tenido durante este periodo son: primero, ser la única fuerza política que le ha declarado la oposición al gobierno de Juan Manuel Santos y, segundo, tener candidato propio a la Alcaldía de Bogotá. Por eso es su candidato, Aurelio Suárez, el único que, en concordancia con el Ideario de Unidad de nuestro Partido, plantea contrarrestar la crisis económica, social y política que vive Bogotá, enfrentando sus verdaderas causas, el neoliberalismo y la globalización.
El programa de Aurelio es diferente de todos los programas que se debaten en la contienda electoral. La diferencia de fondo radica en que todas las demás propuestas juegan en el campo del neoliberalismo, el libre comercio, las privatizaciones, el Consenso de Washington y las órdenes del FMI. El programa de Aurelio, en cambio, es diferente y se distancia del resto, porque está inspirado en las necesidades más sentidas de los bogotanos, porque no es impuesto desde Washington y porque apunta a resolver en serio los problemas de la gente.
Veamos unos ejemplos que así lo demuestran: Aurelio plantea con claridad renegociar el contrato de Transmilenio y rebajar a todos los usuarios unas tarifas que hoy lucran exclusivamente a las doce familias que se embolsillan la plata de los bogotanos. Propone revisar los contratos de la energía eléctrica, otro servicio en manos del capital privado y que extorsionan cada mes con las facturas a los capitalinos. Plantea desterrar el cartel de las EPS y fortalecer la Red Pública de 22 hospitales con que cuenta el Distrito. Propone avanzar en educación gratuita, con calidad y administrada y financiada por el Estado, así como aumentar en 200 mil los cupos para preescolar con nómina de docentes de la Secretaría de Educación Distrital.
Aurelio se propone profundizar en los aciertos de los programas sociales del Polo reconocidos por propios y extraños. Es mucho lo que el Polo les ha entregado a los bogotanos, como bien lo afirma el mismo Aurelio, “Los pobres de Colombia viven muy mal, pero los pobres de Bogotá viven menos mal que los del resto del país gracias a la política social del Polo”.
Por eso no existen posibilidades de alianzas con los demás, porque no hay afinidad programática con nadie. Aurelio dice: “Nuestras alianzas son con los trabajadores, los campesinos, las capas medias de la población, con los indígenas, con las organizaciones sociales, con las mujeres, los LGBT, las negritudes, con los usuarios de los servicios públicos, con los pequeños y medianos empresarios que van a ser víctimas de los TLC con Estados Unidos, la Unión Europea y con Corea, con los educadores y los estudiantes, con todos los que defienden una nación soberana y con todos los que claman por una verdadera democracia”, esas son las verdaderas alianzas.
Los profesores, como multiplicadores de estas ideas, vamos a batirnos en el debate público, en los colegios, en el sindicato, en la familia, con los vecinos, esclareciéndolas. Santos trata de montar la falsa izquierda con su vicepresidente Angelino Garzón y con la complicidad de personajes como Gustavo Petro, que posan de amigos de los trabajadores pero promulgan el recetario neoliberal y tratan de desprestigiar al Polo porque decidimos el camino de la oposición y no el de la conciliación.
Debemos enfatizar en la idea de que el único programa realmente distinto es el de Aurelio Suárez y que la sensatez de los educadores, que es muy alta, debe llevarnos a que en estos días que faltan se produzca un fenómeno de respaldo de opinión en torno a la candidatura de Aurelio Suárez, para que lo elijamos alcalde mayor de Bogotá el próximo 30 de octubre.
Los maestros no vamos a ser inferiores a las circunstancias. Fortaleceremos la posición de combate por una Colombia soberana y por una Colombia democrática, el sueño del Polo que a todos nos unifica y que a todos nos inspira y que hará que nuestro país, tarde o temprano, entre en la onda liberadora de América Latina. No seamos inferiores a ese ideal. Por ello podemos repetir con pleno convencimiento y decirle a nuestros compañeros, familiares y amigos: “Aurelio es mi chance. El Polo es el pueblo. Vote Polo”
El programa de Aurelio es diferente de todos los programas que se debaten en la contienda electoral. La diferencia de fondo radica en que todas las demás propuestas juegan en el campo del neoliberalismo, el libre comercio, las privatizaciones, el Consenso de Washington y las órdenes del FMI. El programa de Aurelio, en cambio, es diferente y se distancia del resto, porque está inspirado en las necesidades más sentidas de los bogotanos, porque no es impuesto desde Washington y porque apunta a resolver en serio los problemas de la gente.
Veamos unos ejemplos que así lo demuestran: Aurelio plantea con claridad renegociar el contrato de Transmilenio y rebajar a todos los usuarios unas tarifas que hoy lucran exclusivamente a las doce familias que se embolsillan la plata de los bogotanos. Propone revisar los contratos de la energía eléctrica, otro servicio en manos del capital privado y que extorsionan cada mes con las facturas a los capitalinos. Plantea desterrar el cartel de las EPS y fortalecer la Red Pública de 22 hospitales con que cuenta el Distrito. Propone avanzar en educación gratuita, con calidad y administrada y financiada por el Estado, así como aumentar en 200 mil los cupos para preescolar con nómina de docentes de la Secretaría de Educación Distrital.
Aurelio se propone profundizar en los aciertos de los programas sociales del Polo reconocidos por propios y extraños. Es mucho lo que el Polo les ha entregado a los bogotanos, como bien lo afirma el mismo Aurelio, “Los pobres de Colombia viven muy mal, pero los pobres de Bogotá viven menos mal que los del resto del país gracias a la política social del Polo”.
Por eso no existen posibilidades de alianzas con los demás, porque no hay afinidad programática con nadie. Aurelio dice: “Nuestras alianzas son con los trabajadores, los campesinos, las capas medias de la población, con los indígenas, con las organizaciones sociales, con las mujeres, los LGBT, las negritudes, con los usuarios de los servicios públicos, con los pequeños y medianos empresarios que van a ser víctimas de los TLC con Estados Unidos, la Unión Europea y con Corea, con los educadores y los estudiantes, con todos los que defienden una nación soberana y con todos los que claman por una verdadera democracia”, esas son las verdaderas alianzas.
Los profesores, como multiplicadores de estas ideas, vamos a batirnos en el debate público, en los colegios, en el sindicato, en la familia, con los vecinos, esclareciéndolas. Santos trata de montar la falsa izquierda con su vicepresidente Angelino Garzón y con la complicidad de personajes como Gustavo Petro, que posan de amigos de los trabajadores pero promulgan el recetario neoliberal y tratan de desprestigiar al Polo porque decidimos el camino de la oposición y no el de la conciliación.
Debemos enfatizar en la idea de que el único programa realmente distinto es el de Aurelio Suárez y que la sensatez de los educadores, que es muy alta, debe llevarnos a que en estos días que faltan se produzca un fenómeno de respaldo de opinión en torno a la candidatura de Aurelio Suárez, para que lo elijamos alcalde mayor de Bogotá el próximo 30 de octubre.
Los maestros no vamos a ser inferiores a las circunstancias. Fortaleceremos la posición de combate por una Colombia soberana y por una Colombia democrática, el sueño del Polo que a todos nos unifica y que a todos nos inspira y que hará que nuestro país, tarde o temprano, entre en la onda liberadora de América Latina. No seamos inferiores a ese ideal. Por ello podemos repetir con pleno convencimiento y decirle a nuestros compañeros, familiares y amigos: “Aurelio es mi chance. El Polo es el pueblo. Vote Polo”
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