El pasado 19 de agosto se dio comienzo en el país al paro nacional agropecuario por parte de los productores del campo, luego de agotar todas las instancias de peticiones y reclamaciones habidas y por haber. Como antecedente se tiene el anterior paro cafetero que terminó con un acuerdo mediante el cual se le otorgó un subsidio en dinero por cada carga de café para compensar la producción a pérdida a que están sometidos los cafeteros, además de comprometerse el gobierno a rebajar los insumos agropecuarios, fertilizantes, fungicidas y herbicidas. Así mismo el acuerdo estableció la revisión de las deudas por créditos que tienen a punto de hacer perder sus propiedades debido a la crisis del sector.
El incumplimiento parcial de los anteriores acuerdos, así como las peticiones de nuevos sectores productivos como los paperos, cebolleros, arroceros, cacaoteros, y lecheros en Boyacá, Nariño, Cundinamarca, Huila, Cauca, eje cafetero y otros lugares del país que están en igual o peores condiciones que los cafeteros; y las reclamaciones de los camioneros con respecto al alto costo de los precios de los combustibles y peajes, además de los bajos precios de los fletes de carga, produjeron el más grande movimiento de reclamos de los productores agropecuarios que se tenga noticia en el país. El movimiento liderado por las organizaciones de dignidad agropecuaria ha demostrado hasta la saciedad la justeza de las razones que les asiste para exigir del gobierno de Juan Manuel Santos que se atienda favorablemente sus demandas.
La respuesta del gobierno no se hizo esperar, 16.000 unidades de la policía fueron desplegados por todo el país para doblegar a punta de gases lacrimógenos y bolillo físico las luchas de resistencia civilizadas de humildes campesinos y labriegos, la ciudadanía ha visto a través de los medios las salvajes golpizas a que han sido sometidos los miles de gentes laboriosas, cuyos rostros en las pantallas de los televisores muestran a hombres y mujeres de trabajo, recios y serios, pero decididos a jugarse el futuro de sus familias amenazados por la situación a que lo ha empujado las políticas de los gobiernos de la apertura, del libre comercio y de los tratados de libre comercio. La persistencia y lo masivo de las protestas ha logrado doblegar la obcecada posición inicial del gobierno y ya en Tunja se ha instalado una mesa de negociación con los representantes de los productores que esperamos le de solución a las justas y razonables peticiones presentadas. Los acuerdos parciales incluyen el levantamiento temporal de los bloqueos pero continua el paro agrario.
Todos a una señalan al presidente Santos como uno de los principales responsables del desastre agropecuario nacional, los colombianos saben que Juan Manuel santos fue ministro de comercio exterior del gobierno de César Gaviria Trujillo, fue también ministro de Hacienda de Andrés pastrana, igualmente fue ministro de Defensa del gobierno de Álvaro Uribe y para rematar el asunto hoy es el Presidente de la República. Por tanto Santos debe responder y solucionar las peticiones de los labriegos, abrir mesas de negociación de los pliegos de todos los sectores agropecuarios en conflicto.
Las soluciones que se necesitan para que el campo colombiano vuelva a florecer no son los paños de agua tibia propuestos hasta ahora. Poco a poco se ha develado que el principal obstáculo para nuestro desarrollo agropecuario nacional son los tratados de libre comercio. La exigencia de la revisión de cada uno de ellos y la no firma de más tratados es una necesidad inaplazable, es una situación que desde hace mucho tiempo advirtieron sectores de la oposición como el Polo Democrático Alternativo, en especial el senador Jorge Enrique Robledo, quienes se quedaron solos con esta posición en el Congreso de la República y fue el único partido que voto por el no a los TLC.
Al día de hoy no hay acuerdo; el paro continua y ha recibido el respaldo decidido, entusiasta y solidario de la inmensa mayoría de la población colombiana, la simpatía desbordante se ha manifestado en las movilizaciones realizadas el martes 20 y el jueves 29 de agosto en todo el país, como hacía muchos años no se hacía, la plaza de Bolívar de Bogotá se llenó en varias ocasiones antes de que fuese desalojada violentamente con gases y garrotes, más de 100.000 manifestantes que civilizada y pacíficamente apoyaban a los productores agropecuarios. Igual sucedió en muchas ciudades del país, desde la Central Unitaria de Trabajadores CUT, hacemos un llamado a toda la población para que estemos prestos a solidarizarnos con nuestros compatriotas, que participemos en las nuevas jornadas de respaldo que estaremos realizando en esta semana; para el miércoles 4 de septiembre estaremos impulsando un cacerolazo nacional durante todo el día y el jueves 12 de septiembre haremos una gran jornada nacional de protesta y movilización en todas las capitales del país exigiendo al gobierno de Santos la solución a las peticiones planteadas por todos los sectores en conflicto, los productores agropecuarios, los mineros, los transportadores de carga, los estudiantes universitarios , los trabajadores de la salud, las madres comunitarias, los educadores colombianos, los trabajadores de la Drummond.
El incumplimiento parcial de los anteriores acuerdos, así como las peticiones de nuevos sectores productivos como los paperos, cebolleros, arroceros, cacaoteros, y lecheros en Boyacá, Nariño, Cundinamarca, Huila, Cauca, eje cafetero y otros lugares del país que están en igual o peores condiciones que los cafeteros; y las reclamaciones de los camioneros con respecto al alto costo de los precios de los combustibles y peajes, además de los bajos precios de los fletes de carga, produjeron el más grande movimiento de reclamos de los productores agropecuarios que se tenga noticia en el país. El movimiento liderado por las organizaciones de dignidad agropecuaria ha demostrado hasta la saciedad la justeza de las razones que les asiste para exigir del gobierno de Juan Manuel Santos que se atienda favorablemente sus demandas.
La respuesta del gobierno no se hizo esperar, 16.000 unidades de la policía fueron desplegados por todo el país para doblegar a punta de gases lacrimógenos y bolillo físico las luchas de resistencia civilizadas de humildes campesinos y labriegos, la ciudadanía ha visto a través de los medios las salvajes golpizas a que han sido sometidos los miles de gentes laboriosas, cuyos rostros en las pantallas de los televisores muestran a hombres y mujeres de trabajo, recios y serios, pero decididos a jugarse el futuro de sus familias amenazados por la situación a que lo ha empujado las políticas de los gobiernos de la apertura, del libre comercio y de los tratados de libre comercio. La persistencia y lo masivo de las protestas ha logrado doblegar la obcecada posición inicial del gobierno y ya en Tunja se ha instalado una mesa de negociación con los representantes de los productores que esperamos le de solución a las justas y razonables peticiones presentadas. Los acuerdos parciales incluyen el levantamiento temporal de los bloqueos pero continua el paro agrario.
Todos a una señalan al presidente Santos como uno de los principales responsables del desastre agropecuario nacional, los colombianos saben que Juan Manuel santos fue ministro de comercio exterior del gobierno de César Gaviria Trujillo, fue también ministro de Hacienda de Andrés pastrana, igualmente fue ministro de Defensa del gobierno de Álvaro Uribe y para rematar el asunto hoy es el Presidente de la República. Por tanto Santos debe responder y solucionar las peticiones de los labriegos, abrir mesas de negociación de los pliegos de todos los sectores agropecuarios en conflicto.
Las soluciones que se necesitan para que el campo colombiano vuelva a florecer no son los paños de agua tibia propuestos hasta ahora. Poco a poco se ha develado que el principal obstáculo para nuestro desarrollo agropecuario nacional son los tratados de libre comercio. La exigencia de la revisión de cada uno de ellos y la no firma de más tratados es una necesidad inaplazable, es una situación que desde hace mucho tiempo advirtieron sectores de la oposición como el Polo Democrático Alternativo, en especial el senador Jorge Enrique Robledo, quienes se quedaron solos con esta posición en el Congreso de la República y fue el único partido que voto por el no a los TLC.
Al día de hoy no hay acuerdo; el paro continua y ha recibido el respaldo decidido, entusiasta y solidario de la inmensa mayoría de la población colombiana, la simpatía desbordante se ha manifestado en las movilizaciones realizadas el martes 20 y el jueves 29 de agosto en todo el país, como hacía muchos años no se hacía, la plaza de Bolívar de Bogotá se llenó en varias ocasiones antes de que fuese desalojada violentamente con gases y garrotes, más de 100.000 manifestantes que civilizada y pacíficamente apoyaban a los productores agropecuarios. Igual sucedió en muchas ciudades del país, desde la Central Unitaria de Trabajadores CUT, hacemos un llamado a toda la población para que estemos prestos a solidarizarnos con nuestros compatriotas, que participemos en las nuevas jornadas de respaldo que estaremos realizando en esta semana; para el miércoles 4 de septiembre estaremos impulsando un cacerolazo nacional durante todo el día y el jueves 12 de septiembre haremos una gran jornada nacional de protesta y movilización en todas las capitales del país exigiendo al gobierno de Santos la solución a las peticiones planteadas por todos los sectores en conflicto, los productores agropecuarios, los mineros, los transportadores de carga, los estudiantes universitarios , los trabajadores de la salud, las madres comunitarias, los educadores colombianos, los trabajadores de la Drummond.
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