¿Y los Maestros?

Francisco Torres Montealegre
Secretario de Relaciones Internacionales de Fecode                             
Bogotá, julio 27 de 2013
Cel. 3107785972
Se está conmoviendo Colombia en profundidad. Productores de todos los pisos térmicos, cafeteros, cacaoteros, paperos, paneleros, arroceros, maiceros y algodoneros han decidido paro nacional el próximo 19 de agosto. Ganaderos y lecheros de distintas regiones del país avanzan en la misma dirección. Pequeños y medianos mineros se encuentran en paro. Los trabajadores de la multinacional carbonera Drumond votaron y comenzaron la huelga. Diversos sectores de la salud realizaron una gigantesca movilización y se aprestan al paro. Los estudiantes universitarios agrupados en la MANE se movilizan ese mismo mes de agosto. Persiste el paro en el Catatumbo. Ante este panorama de un país que comienza a comprender y a actuar contra las ruinosas consecuencias de la entrega de la soberanía nacional con los tratados de libre comercio y demás políticas neoliberales, el Gobierno de Santos echa mano de un socorrido expediente de la oligarquía: buscar un chivo expiatorio, el agitador profesional que en la oscuridad logra que cientos de miles de personas protesten contra un gobierno que, dicen los grandes medios de comunicación, todo lo hace por la felicidad de los colombianos. En esta ocasión le ha echado la culpa al senador Robledo y, de contera, al Polo Democrático Alternativo. Pero le ha salido el tiro por la culata, el país entero ha rechazado la burda maniobra, ha tenido que renunciar por las denuncias de Jorge Robledo y Wilson Arias a la embajada en Washington el doctor Urrutia y la repulsa al gobierno se ha multiplicado. Basta escuchar la temperatura de las redes y la rechifla a Santos en Cali si no fueran bastantes las decenas de miles de personas movilizadas.

Y ante todo esa agitación se preguntan muchos, ¿y los maestros? ¿Dónde están los maestros de Colombia, decanos en marchas, autoridades en movilizaciones, curtidos en paros? ¿Será que están muy bien, sus peticiones resueltas, los acuerdos respetados? ¿Será que la educación pública se fortalece y mejora?
Pues bien, los maestros de Colombia tenemos reclamos de meridiano derecho. La gravísima problemática de los servicios de salud; la burla de los acuerdos que firmó FECODE con el Gobierno de Santos en el marco de la negociación de un pliego de peticiones, expresada en la maniobra en el decreto sobre la prima de servicios, calculada para impedir que sea reconocido el retroactivo que se está solicitando en miles de demandas, entre otros orangutanes que le colgó; la no expedición del nuevo decreto para la protección de docentes amenazados y desplazados; y el no pago sin ninguna justificación de enormes deudas cuya legalidad no es sujeto de controversia.  

Más que justas son la movilización y la protesta. De hecho, en varios departamentos ya se han dado paros, marchas, plantones y tomas en rechazo al pésimo servicio de salud. Por eso los educadores colombianos vamos a realizar una gran movilización con toma de las capitales el próximo 1 de agosto como preparatoria del paro nacional. Queda en el campo del gobierno la decisión de si cumple los acuerdos que firmara en mayo, de si toma las medidas urgentes para resolver el inaplazable problema de la salud y de si paga lo que debe.
Y a los maestros desde la Guajira al Amazonas, desde Arauca hasta el Chocó nos compete reverdecer la gloriosa tradición de lucha que heredamos de la heroica marcha del hambre, de los repetidos paros que conquistaron el Estatuto Docente 2277, de las batallas por el régimen especial y la Ley General de Educación. La conciencia, la disciplina y la alegría en la defensa de la educación pública y los derechos laborales del magisterio son imprescindibles en la situación actual.

  

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