24/07/2021

Sobre la ética y la democracia en el PDA

Oscar Gutiérrez Reyes, Manizales, Octubre 29 de 2010

El pasado 25 de octubre, el Comité Ejecutivo Nacional, CEN, del Polo Democrático Alternativo, con la asistencia de 26 de sus 38 integrantes, expidió por unanimidad una declaración en la que le aclaró -al país y al partido- las razones ocultas tras de la rueda de prensa citada por el excandidato presidencial Gustavo Petro, para denunciar la supuesta corrupción que ronda a la administración de Bogotá.

Como respuesta a ese comunicado del Partido, un sector que se retiro del CEN emitió, a nombre de la Corriente Democrática, una declaración política en la que, con cierta dosis de impudicia, pretende hacer creer que nueve integrantes del CEN suman más que 26. En efecto, quienes firman la declaración “Por la ética y la democracia” afirman que el comunicado del CEN -el de los 26- “no recoge el sentir de la mayoría de las bases del Polo”. ¿Quién, dónde y cuándo se les consultó a esas bases, para hacer semejante afirmación? ¿No es esa una forma de desconocer la mayoría que integra el comité nacional del partido?

Y, lo que es más grave ¿no se intenta de esa forma desconocer que a los integrantes del CEN los eligió la Junta Nacional del Polo (258 dirigentes) y que, a su vez, estos fueron elegidos por los mil 500 delegados al II Congreso Nacional? ¿Y no se desconoce también que esos mil 500 fueron elegidos por más de 680 mil colombianos? Es claro que lo que pretende la Corriente Democrática es desconocer a la mayoría del partido representada por estos 26 integrantes del CEN. Ellos mismos lo reconocen cuando afirman que representan al 30% del partido. Sin embargo, intentan hacer creer, a quien no esté informado, que los 26, no recogen “el sentir de la mayoría de las bases del Polo” o, lo que es lo mismo, que no representan a las mayorías que los eligieron.

En lo que sí estamos de acuerdo es en que la declaración del CEN no recoge “la totalidad de la dirigencia del PDA”, y no puede ser de otra manera. Como ellos mismos lo señalan, decidieron apartarse de las reuniones del CEN alegando “la ausencia de garantías en el tratamiento adecuado de las diferencias políticas que subsisten en el seno de este organismo”. O sea que, cuando se está en minoría, se deja de asistir y se alega “ausencia de garantías” pero, cuando la mayoría se reúne y toma decisiones, esa mayoría, no representa la mayoría sino “un sector del CEN”. ¡Qué manera de entender la democracia!

En la declaración, los nueve llaman “de manera cordial y respetuosa a la Dra. Clara López para que asuma una actitud imparcial y se declare impedida, dada su anterior condición de Secretaria de Gobierno del Distrito, para hacer declaraciones públicas tomando partido a favor de algunos de los sectores del Polo”. ¿A qué viene el pedido a la doctora Clara López? ¿A que ella fue, en su calidad de Secretaria de Gobierno, cómplice de los actos de los que ahora se acusa, sin una sola prueba, a la administración distrital? o, ¿se trata de mantener el veto que sobre Clara López levantó Petro porque ella se negó a respaldarlo para la presidencia del partido? ¿Podía ser Clara López candidata a la Vicepresidencia de la República pero no es prenda de garantía en el debate en el partido? ¡Qué manera de entender la ética!

Las referencias que ahora hacen los integrantes de la Corriente Democrática, a los artículos 8, 40 y 41 de los estatutos del Polo, relacionados con los derechos que tenemos los afiliados de ejercer fiscalización, sobre los actos de los elegidos por el partido y, sobre la necesidad de luchar contra la corrupción y demás practicas politiqueras y clientelistas -tan arraigadas en la sociedad colombiana-, no permiten ocultar que la comisión creada por Petro para investigar al alcalde de Bogotá y su familia, surge después de que el partido decide declarar la oposición a Juan Manuel Santos y ratificar en la presidencia a Clara López Obregón. Y es creada por Petro, sin respetar los estatutos del Polo y, cuando es claro que la política definida por Uribe contra el Partido, incluía una campaña para desprestigiar, acusándolo de corrupto, al alcalde de Bogotá. Eso es lo que expresó la Fiscalía después de las investigaciones por las chuzadas del DAS.

No vengan hoy a hablar de los derechos de los afiliados a ejercer veeduría, o de seguimiento a la gestión del alcalde de Bogotá, o de investigación a la contratación de la alcaldía distrital y demás bagatelas que se esparcen al viento para intentar ocultar la conspiración que, de manera consciente, monta Petro contra el Partido.

Si lo que se quería era vigilancia del CEN o de la Comisión de Ética del partido, a los procederes de la Alcaldía de Bogotá, como se afirma en la declaración, se habría conformado tal comisión de acuerdo con los estatutos del partido, para que después de un examen serio y juicioso de la contratación en Bogotá, entregara las conclusiones a la Comisión Distrital de Ética, a fin de llevar el procedimiento establecido en el reglamento de la comisión.

Sin embargo nada de eso se hizo. Lo que se montó, con bombos y platillos, fue un show mediático en coro con el uribo-santismo y en el que, sin reparo alguno, se condena a integrantes del partido por corruptos. Nada de lo denunciado se prueba. Todo gira a partir de supuestos e indicios. Frente a esas afirmaciones, los demócratas deben actuar respetando la presunción de inocencia y esperando, con prudencia, que los organismos de control del Estado investiguen y fallen.

Esto no quiere decir que se acepten los procedimientos de Petro y menos que se le otorgue credibilidad a su intención de construir un partido de izquierda democrática. Los hechos, que permiten calificar a las personas, indican que busca acabar al Polo -ya que no lo pudo cooptar- y que quiere respaldar a Santos. Pero, al final de este debate, quedará claro que Petro no logró ni lo ni lo otro. Ni cooptarnos para respaldar a Santos, ni dividirnos para acabarnos.

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