04/08/2021

A propósito de la política laboral de la alcaldía de Bogotá y la postura de la subdirectiva de Cut


DE ESPALDAS A LOS INTERESES DE LOS TRABAJADORES

La mayoría de los integrantes del Comité Ejecutivo de la CUT-Bogotá C/marca se plegó “al ejercicio democrático ejemplar” que precedió la aprobación del Plan de Desarrollo Distrital “Bogotá Humana” y a sus posteriores definiciones que, en el ámbito laboral, les fijan el rumbo a las angustias de los trabajadores bogotanos, sobre la base de avalar la política de despidos anunciada por el alcalde Gustavo Petro, exaltar la intermediación laboral y complacerse con las alianzas público-privadas, entre otros aspectos.

En declaración del 13 de junio, elaborada a hurtadillas y sin el concurso del Comité Ejecutivo, como corresponde a la democracia sindical, se acoge íntegramente el documento “Bogotá Humana: una ciudad comprometida con el trabajo decente”. Allí se afirma que “también deberá apoyar la búsqueda de empleo de las personas que sean desvinculadas en los procesos de ajuste de las plantas de personal”, dando por aceptado el despido de aproximadamente 14.000 servidores públicos  en un proceso en el que la indignación se une con el desconcierto de los afectados. Hace rato, varios directivos de la CUT preguntamos infructuosamente a la Administración Distrital por la suerte de miles de personas ligadas al Distrito, hoy condenadas al desempleo. ¡Esa es la respuesta!
De acuerdo con las elogiadas definiciones del Plan, el llamado trabajo decente tendrá su desarrollo en Bogotá “a través de acciones públicas articuladas, procesos de formación y capacitación para el trabajo, intermediación laboral”. De manera que, pese a la ladina literatura utilizada, la intermediación, esa hidra de múltiples formas, está erigida en otro de los puntales de las relaciones laborales en la Capital, envolviendo con renovado aliento, tanto al sector privado como al público. Si el movimiento sindical ha rechazado el desmonte de la contratación directa como un auténtico flagelo, elevándolo a causa de denuncias internacionales por sus efectos en el abaratamiento de los salarios, en la contracción de la negociación colectiva y en la baja tasa de sindicalización, su legitimación constituye, por lo menos, un acto de bipolaridad condenable en el medio sindical, aunque explicable en las mentes ganadas por el neoliberalismo.
A tono con los negocios de la aciaga época que transcurre, el documento pontifica: “Realizar alianzas público-privadas para generar oportunidades de trabajo decente y digno en el sector privado, a través de formación e intermediación laboral con enfoque de demanda”. De manera que los capitales privados, colmados de favores estatales, podrán continuar realizando sus negocios contando con una triple ventaja: dineros públicos sin tasa ni medida, mano de obra desprotegida y barata, y aquiescentes sectores del movimiento sindical.
A más de los agradecimientos expresados a los gobernantes Juan M. Santos, Gustavo Petro, Álvaro Cruz y al Concejo capitalino, el documento crea la sensación de haber superado las dificultades de los trabajadores, como si éstos no fueran principales víctimas de la crisis nacional e internacional; y como si nuestra experiencia no nos mostrara dónde están los obstáculos para la obtención de los logros democráticos.
Convocamos a los trabajadores a reiniciar los esfuerzos contra la intermediación, los despidos y la entrega de los recursos públicos al capital privado. ¿Qué otras tareas inmediatas pueden abordar los organismos sindicales, ahogados por el cerco de asalariados sin vínculo directo y con sus derechos convencionales amenazados letalmente? ¿Podrán los sectores democráticos cruzarse de brazos frente a la racha de despidos y el despojo de los recursos públicos?
Promovamos la denuncia contra la tercerización, organicemos a los asalariados que la padecen e incluyámoslos en las movilizaciones que detengan a nuestros enemigos y contrarresten las conductas que tanto daño les hacen a la democracia y a la independencia del movimiento obrero. Exijamos la realización de un plenario de las organizaciones de la CUT para acometer una rectificación de fondo.  
Bogotá, julio 16 de 2012
Integrantes del Comité Ejecutivo CUT Bogotá-Cundinamarca,
WINSTON PETRO           ALFONSO AHUMADA                    ALFREDO MANCHOLA

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