Boletín Tribuna Magisterial No. 1 de 2012

Ningún maestro tiene dudas sobre las bondades del restablecimiento de una sola jornada escolar diurna. Desde 1968, cuando el gobierno de Carlos Lleras Restrepo estableció la doble jornada como una medida de emergencia para aumentar la cobertura sin invertir en construcción de planteles, la calidad de la educación pública sufrió un duro golpe. Pero lo que se estableció como emergencia se quedó como una política permanente, que demuestra la incapacidad del Estado para propiciar una verdadera calidad de la educación.
En su lucha por la defensa de la educación pública, el magisterio logró recuperar el concepto de jornada única, la cual quedó establecida en La Ley General de Educación, pero que hasta hoy continúa siendo letra muerta.

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