El magisterio colombiano se va a paro nacional

 Francisco Torres
Secretario de Relaciones Internacionales
FECODE
Bogotá D.C., 25 de agosto de 2013

La Junta Nacional de la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación, FECODE, con la presencia de delegados de todo el país, ha tomado el día de ayer una decisión trascendental para los 320.000 maestros y la sociedad colombiana: el paro nacional del magisterio comienza el próximo 10 de septiembre en defensa de la salud, por el cumplimiento de los acuerdos de mayo y el pago de las deudas.
Ante los atropellos del gobierno de Santos, ante su desprecio por la salud y la vida de los maestros y sus familias, ante la cínica catarata de mentiras de la ministra de educación los maestros nos hemos puesto de pie. El extraordinario ambiente de unidad y combatividad en que transcurrió la Junta Nacional son un termómetro de nuestra decisión, como también lo son, y de qué manera, los paros y movilizaciones que a lo largo y ancho del país vienen adelantando los educadores con sus sindicatos departamentales a la cabeza contra el colapso de la salud del cual es culpable principal el Gobierno y que tiene como fin último destruir nuestro régimen exceptuado y el Fondo de Prestaciones para entregarnos a la voracidad insaciables de las EPS o Gestores.
No cabe duda que el paro nacional del magisterio se nutre de la portentosa ola de protesta que se ha alzado en el paro agropecuario, minero y transportador, ejemplo para todos los colombianos y punto de inflexión en su lucha, que señala la creciente oposición a la entrega de la soberanía, la destrucción de la producción nacional con los Tratados de Libre Comercio y el empobrecimiento de la población colombiana, cuyo culpable tiene nombre: el actual presidente, Juan Manuel Santos.
Y también es indudable que la declaratoria de paro de FECODE se une y refuerza a la lucha de los demás sectores que están escribiendo páginas históricas con su claridad sobre las causas de los males que aquejan a Colombia y su valor civil, su constancia y su capacidad para enfrentar las maniobras de engaño que al mismo tiempo que la más brutal represión adelanta el Gobierno santista, que queda notificado que cada día mayores sectores de unen a la lucha forjando la necesaria unidad del campesinado, los trabajadores, los productores nacionales, los maestros y el estudiantado. 
Las tareas que tenemos son: apoyar el paro agropecuario, minero y transportador, brindarle nuestro concurso a los estudiantes agrupados en la MANE, que el próximo 29 de agosto se movilizan en defensa de la Universidad pública, y adelantar la preparación de nuestro paro de modo que el 10 de septiembre todos los maestros colombianos marchemos por las calles de los municipios de Colombia.
Como dijera el gran dirigente del pueblo colombiano, Francisco Mosquera, “les recomiendo no perder la marea alta”. Los educadores no podemos perder este ascenso de la lucha popular. En nuestras manos está dar y ganar esta batalla. Y estamos seguros que no seremos inferiores ni al compromiso que tenemos ni a la gloriosa tradición de lucha que tenemos.

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