Otro articulito que se cae

El intenso debate sobre la propuesta de reforma de la educación superior se concentró en un despropósito, pero distrajo la atención de lo esencial: Colombia necesita una educación superior que promueva la movilidad social en lugar de reproducir la vieja sociedad estratificada y pre-moderna.
*Por: Francisco Cajiao Melo

Después de un año, el país tuvo la impresión de que la gran apuesta del nuevo gobierno en materia de educación iba a ser la reforma de la Ley 30 de Educación Superior. El presidente de la República anunció recientemente, sin embargo, que uno de sus puntos más polémicos sería eliminado del articulado para salvar la posibilidad de consenso entre el gobierno, las universidades y la propia mesa de la Unidad Nacional, es decir, el Congreso.

El tal articulito abría la compuerta para crear instituciones de educación superior con ánimo de lucro. La propuesta, desde luego, era inoportuna, inconveniente y muy poco sustentada en estudios serios que pudieran demostrar que efectivamente por este mecanismo lograría ampliarse la cobertura con estándares aceptables de calidad.

Sin embargo, todos los esfuerzos del ministerio se volcaron a convencer a rectores, estudiantes y profesores de que se trataba de una puesta al día en las tendencias más avanzadas de América Latina.

Se han hecho no sé cuántos foros, acuerdos para la prosperidad, comunicados y documentos, amén de un rosario de invitados de Chile y Brasil convocados para contar la experiencia de sus países en este tipo de instituciones. Lo interesante es que algunos de ellos aconsejaron no seguir su ejemplo, pues los resultados obtenidos distaban mucho de ser los deseables.

Que el mal ejemplo no cunda

En el caso de Chile toda la educación básica y superior se fue convirtiendo desde tiempos de Pinochet en un negocio muy lucrativo para empresarios que pusieron su empeño en este particular emprendimiento.

Sin duda consiguieron resultados importantes en términos de cobertura, pero la sensación de la opinión pública sobre la calidad comenzó a expresarse en las calles desde el inicio del gobierno de Bachelet y tiene ahora contra las cuerdas al gobierno de Piñera, obligado a enfrentar una gran crisis social.

Lo que se reclamó inicialmente fue calidad en la educación básica, ahora se pide el fortalecimiento de la educación pública y ya se pegaron al tema los sindicatos y muchos otros sectores sociales.

En síntesis, el éxito aparente de meter la educación de la población de un país entero en la lógica mercantil pasa ahora la cuenta política al más próspero de América Latina. Los resultados de las pruebas PISA en Chile son similares a los de Colombia (ver documento al final de este artículo), si puede servir como parámetro de referencia estar en losúltimos lugares de los 65 países evaluados (ver gráfica).

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