Maestros: ¿Por quién votar a la la alcaldía de Bogotá?

María Antonieta Cano, Bogotá, septiembre 6 de 2011

Los maestros del Distrito Capital estamos atentos al certamen electoral del próximo 30 de octubre. La elección de Alcalde en Bogotá está relacionada con la discusión de cuál política prevalecerá en materia educativa; si la que plantea Santos en el Plan de Desarrollo: contrarreforma privatizadora de la educación, desaparición del preescolar, eliminación de la autonomía escolar, aumento de la carga académica de los docentes, imposición de un régimen policivo de acoso laboral y recorte de derechos de los educadores; o la que exige el magisterio: defensa del derecho del pueblo colombiano a tener una educación de calidad, atendida, financiada y administrada directamente por el Estado y no por intermediarios, que priorice la negociación de un Estatuto Único de la profesión docente, con salario digno, y fortalezca el Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio.

Según los sondeos de opinión los candidatos que despiertan mayor interés en el magisterio bogotano son: Aurelio Suárez del Polo Democrático Alternativo y Gustavo Petro candidato de los Progresistas. En materia educativa el contraste de las propuestas es evidente: mientras Petro plantea “incentivar al sector privado para construir las sedes educativas que hacen falta”, Aurelio es enfático al señalar la defensa y el fortalecimiento de un aparato educativo público con presupuesto de origen estatal. Examinemos ambos programas:

En lo que propone Gustavo Petro no se encuentra ninguna alusión explícita a la autonomía escolar, a los derechos laborales de los docentes, al salario profesional, a la defensa del régimen de prestaciones del magisterio. Es explicito al referirse al origen de los recursos para poner en práctica medidas como la jornada única y la ampliación del preescolar. Petro opta por salidas neoliberales al proponer que la construcción de nuevos colegios en la capital de la república se haga a través de figuras como el leasing o arrendamiento con opción de compra, financiados por los Fondos privados de Pensiones. Y en preescolar propone que sea operado por Cajas de Compensación Familiar, que significa retomar el sistema de colegios por concesión.

En entrevista concedida al periódico Desde Abajo cuando le preguntan de dónde sacará el dinero para financiar la construcción de nuevos colegios Petro afirma: “…acudiremos al mercado financiero. Los Fondos de Pensiones tienen el dinero sin saber dónde ponerlo con seguridad. Entonces, les proponemos un leasing. Para ellos, dos billones equivalen al pelo de un gato”. “…usamos el mercado financiero con fines sociales…” este es el punto central en el que se basa la propuesta, es decir, entregarle la educación al sector financiero para que haga de ella un negocio lucrativo como viene ocurriendo con la salud en el país. Todos sabemos que los empresarios, en especial los del sector financiero, no invierten su capital donde no se les garantice una satisfactoria tasa de retorno de ganancia.

No es entonces una casualidad que en el programa de Petro en el numeral 3.1, “Ciudad incluyente y para la gente”, literal c se lea: “Profundizar la Revolución Educativa, acceso y calidad” una denominación idéntica a la de la política educativa de la era de la “confianza inversionista” y “la seguridad democrática”, pues más allá del nombre, termina Petro coincidiendo con Uribe, y con Santos, en la concepción de la educación como un negocio,

Por su parte, Aurelio Suárez, del Polo, en el programa de gobierno numeral 1.2. Derecho a la educación: gratuita, democrática y de calidad, afirma “…habrá plena gratuidad educativa desde preescolar -que se ampliará a dos años- hasta grado once, con alimentación, textos básicos y uniformes para el estudiantado. Se apoyará la labor y la formación de los docentes. Se construirán ocho megacolegios y se terminarán los pendientes. Se defenderán las universidades públicas y privadas de la amenaza de la educación con ánimo de lucro y se impulsará la autonomía escolar en las instituciones educativas de manera flexible.”

En el caso específico de los docentes el programa de Aurelio dice: “…se mejorarán las condiciones de trabajo de los maestros, así como las posibilidades de capacitación académica y metodológica y se dotará de instrumentos adecuados para el cumplimiento de su tarea educativa. Se crearán incentivos, preparaciones, actualizaciones y estímulos al cuerpo docente, fundados en un ejercicio ético de la docencia, con la profundidad y el esmero que caracteriza al Magisterio…”

Aurelio también es preciso al determinar cuál va a ser la fuente de financiación para sus propuestas. Para la Incorporación de 100 mil estudiantes al sistema público, la dotación de un millón de uniformes escolares, textos gratuitos para instituciones educativas y refrigerios en frío; la ampliación del preescolar a 200 mil niños (media jornada); la construcción de 8 colegios y la terminación de los restantes plantea una adición presupuestal de 1 billón de pesos que emanarán de los fondos del Sistema General de Participaciones, del presupuesto de libre destinación y del endeudamiento, dineros que en ningún momento se tramitarán con el capital privado.

Aurelio es de los más arduos defensores de la unidad y del fortalecimiento del PDA, el partido de los maestros y de los trabajadores de Colombia y el único partido que ha declarado la oposición al gobierno de Juan Manuel Santos.

El magisterio bogotano tendrá la oportunidad de decidir si la educación se le entrega al capital financiero por medio de concesiones o leasing en el marco de la política educativa de Santos y su ministra Campo, o si por el contrario se profundiza en los avances obtenidos durante las dos administraciones del Polo en materia educativa. Yo ya decidí, mi voto será por Aurelio, el candidato de los derechos y de los docentes bogotanos.

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