LLAMAMIENTO DE DIGNIDAD Y COMPROMISO, TRIBUNA SINDICAL Y TRIBUNA MAGISTERIAL A LOS TRABAJADORES COLOMBIANOS

Bogotá, 30 de mayo de 2026

Desde Dignidad y Compromiso, Tribuna Magisterial y Tribuna Sindical anunciamos nuestro voto por Sergio Fajardo y Edna Bonilla a la presidencia y vicepresidencia del país. Aquí explicamos las razones:

La principal, porque ellos son la antítesis de lo que vienen haciendo los extremos, el de derecha y el de izquierda, destruyendo el país.

En medio del ambiente hostil en que nos ha tocado enfrentar las políticas neoliberales, las prácticas antisindicales, los embates contra las libertades democráticas, la inefectividad del diálogo social y el desconocimiento de los derechos laborales, los trabajadores colombianos jamás hemos aceptado las prácticas violentas, las amenazas, el atentado, el terrorismo, la lucha armada y la agresión como forma de dirimir las contradicciones.

Por el contrario, continuamos defendiendo el debate civilizado, las garantías democráticas, la separación de poderes y el sistema de pesos y contrapesos, como única garantía para evitar cualquier forma de autoritarismo y hacer realidad el pleno goce de las libertades democráticas y políticas, vitales para la supervivencia de los sindicatos.

Estando en vísperas del proceso electoral para definir el inquilino de la Casa de Nariño, el país ha sido llevado peligrosamente a una polarización entre dos extremos, el de derecha y el de izquierda, que impiden a los sectores democráticos tener las garantías para acceder a la dirección del Estado.

Asistimos al final de un debate electoral en el que los problemas del país no han sido debatidos, por cuanto mal podían hacerlo quienes gobernaron antes y quienes lo están haciendo ahora, directos responsables de los graves problemas que nos aquejan: ominosa dependencia frente a EEUU y endeudamiento a niveles jamás vistos con sus organismos multilaterales, el FMI, el BM, la OCDE y

el BID, que finalmente son los que definen día a día los destinos del país política, económica y militarmente; un desempleo que sigue siendo el segundo más alto de América Latina, con niveles de informalidad que llegan al 65 por ciento de la población y un empleo precario que ha superado todos los récords; un déficit fiscal llevado por el actual gobierno a cifras solo vistas durante la pandemia; una balanza comercial negativa en cifras superiores a los 16 mil millones de dólares, tampoco vistas nunca antes, y un incremento de las importaciones en detrimento de los productores nacionales.

Los dos polos extremos han ocultado en el debate los temas principales limitándose a ponerlo en el insulto y los epítetos. Se acusan mutuamente de la violencia y la racha de muertes que ensombrecen la vida diaria de los colombianos; se tachan el uno al otro de ladrones, cuando ambos polos han llevado la corrupción a niveles impensados; y se reclaman defensores de los pobres, pero sus reformas tributarias siguen siendo nutridas de impuestos contra los más pobres incluyendo el alza desbordada de los combustibles. La estrategia que adelantaron en el debate electoral consistió en fortalecerse el uno al otro con un coro ensordecedor de injurias y disputas personales para que el ruido silenciara la voz de los demás aspirantes.

A esta estratagema no le podemos apostar los trabajadores. Nosotros jamás hemos estado con los extremos. La dirigencia sindical que decidió volverse apéndice del actual gobierno y de su candidato es también responsable por haber abandonado la movilización contra las medidas oficiales que golpearon duramente al magisterio y a los trabajadores de Ecopetrol, al sector minero-energético y al de la salud y por haberse dedicado a perseguir a quienes osamos enfrentar al gobierno por políticas tan erráticas. La cúpula colaboracionista renunció a la independencia y la autonomía, principio centenario del movimiento sindical.

Convocamos entonces a votar por Sergio Fajardo y Edna Bonilla con la convicción de que un gobierno suyo será un paso adelante para superar el marasmo en que nos han tenido, por un extremo, los mismos con las mismas, como decía Gaitán, y por el otro extremo, los falsos profetas del cambio.

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