31/07/2021

Se agravan los conflictos sociales en Barranquilla

Barranquilla, febrero 25 de 2011

El miércoles 23 de febrero el alcalde distrital Alejandro Char dio a conocer una rendición de cuentas de su gestión durante el año 2010, en la cual hizo alarde de sus pretendidos logros en los ámbitos sociales, económicos, institucionales y ambientales que, según él, han llevado a que “los barranquilleros se sientan felices” porque hubo mejoras “en salud, educación, infraestructura vial y calidad de vida”.

Pero la dura realidad es otra, muy a su pesar. Para hacer un balance de lo que ha sido la administración distrital no podemos soslayar las consecuencias de sus políticas en aspectos vitales para la mayoría de la población barranquillera, como las siguientes.

- El alcalde Char pasará a la historia como el que ejecutó la mayor masacre laboral en la historia de Barranquilla con alrededor de tres mil despedidos en las dependencias del distrito, cuyas familias pasaron a sufrir penurias sin cuento. Entronizó las cooperativas de trabajo asociado para birlar los derechos laborales de asociación y prestaciones sociales..

- La reforma del estatuto tributario elevó el impuesto predial, golpeando en mayor medida a los estratos más pobres con aumentos superiores al 80 por ciento. También impuso un nuevo impuesto de valorización que ha sido rechazado unánimemente.

- En contubernio con el gobierno nacional impulsa los mal llamados megacolegios que no son otra cosa que tomar los recursos de los colombianos para construir y dotar planteles educativos para entregarlos al lucro del sector privado, que recibirá, además, cerca de dos millones de pesos por alumno al año, debilitando al erario público. Ya en Barranquilla hay más de veinte mil estudiantes en el sector privado pagados por el Estado. Los colegios que están siendo reconstruidos, con la política educativa de Santos, podrían llegar a ser entregados a fundaciones privadas.

- En el sector salud, lo primero fue eliminar la red pública existente para construir otra con los nombres de “Caminos” y “Pasos”, operada por una entidad cuestionada como Caprecom. La pretendida cobertura del cien por ciento no podrá operar como es debido mientras exista el sistema del aseguramiento que es la base de las inmensas ganancias para el feliz operador, surgido de la ley 100 de 1993 que convirtió la salud en un negocio, al que solo le interesa las ganancias por encima de prestar un servicio esencial.

Por otro lado, lo que viene ocurriendo es el agravamiento de los conflictos sociales que tensionan la vida diaria de los barranquilleros. El alcalde Char en vez de buscar una concertación con los moto taxistas, les aplica la política del garrote; a los habitantes de Campo Alegre, cuyas viviendas construyó una firma suya, los abandona a su suerte; en la Terminal de Transporte impulsa otra masacre laboral para llevarla a la privatización; a los docentes que pasaron el respectivo concurso les incumple el nombramiento; cierra la oficina de asuntos femeninos incumpliendo claro mandatos en política de género; reprime la protesta social, prohíbe las movilizaciones y cohonesta con la agresión al movimiento estudiantil como en el colegio José Eusebio Caro, entre otros.

Con justa razón una diversidad de organizaciones gremiales, cívicas y sociales prepara para el mes de abril una gran movilización de masas para demostrarle al país y al mundo el rechazo de amplios sectores ciudadanos al alcalde de Barranquilla y que su mandato en vez de estar al servicio de la mayoría de la población terminó siendo “una oportunidad de negocios para su círculo de amigos”.

Gran Coalición Democrática, Polo Democrático Alternativo, Centrales Obreras, CUT, UTRAL-CGT, CTC, ADEA, ADEBA, UNEB, Organizaciones Estudiantiles Uniatlántico, Asociaciones de Pensionados, Comité de Comerciantes Estacionarios, Comité de Base de la Salud, Asocomunal.

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