27/10/2021

Tribuna Magisterial Nacional, 24 de junio 2021

“A veces los obreros triunfan; pero es un triunfo efímero. El verdadero resultado de sus luchas no es el éxito inmediato, sino la unión cada vez más extensa de los obreros. Esta unión  es propiciada por el crecimiento de los medios de comunicación creados por la gran industria” Marx, Carl y Engels, Federico, Obras escogidas, p. 119, T 1.

Si el 2019 fue el comienzo del repunte del movimiento de protesta, el 2020, con la irrupción del Covid 19, configuró una pausa en la que pretendió el gobierno engañar al pueblo a la par que imponía medidas lesivas y el 2021 es, hasta ahora, la cúspide de las protestas. El paro es un éxito, alrededor del pliego de emergencia —salud, renta básica, defensa de la producción nacional, matrícula cero, no discriminación de género, no privatizaciones y las condiciones para la protesta pacífica—, el Comité Nacional de Paro organizó una creciente unidad que llevó durante varias jornadas a millones de trabajadores, campesinos,  jóvenes, empresarios nacionales, indígenas, informales, mujeres, afrodescendientes y diversidades sexuales a salir pacíficamente a protestar en 800 municipios.

Con el método del consenso el comité, donde se expresaban prácticamente todas las fuerzas gremiales y políticas que se oponen en distinta medida a la política oficial, tomó decisiones trascendentales: definir el 28 de abril como el comienzo del paro, guardando todos los protocolos de bioseguridad, por vida, paz, democracia y contra el nuevo paquetazo de Duque y la reforma tributaria, no decretar un paro nacional indefinido sino una serie de movilizaciones, el rechazo a la violencia, el levantamiento de la mesa ante la actitud dilatoria y violenta del gobierno y la interrupción del paro.

A su vez, el gobierno de Duque sufrió una sonora derrota: la población expresó su apoyo al paro y al CNP movilizándose repetidamente y reafirmándolo en las encuestas, se desnudó su carácter represivo, y reaccionario y las causas de los males con que aflige a los colombianos.   Su reforma tributaria y la reforma a la salud se hundieron, fue derrotado el proyecto de ley que legalizaba a las plataformas poniendo en desventaja a taxis y pequeño transporte, renunciaron el ministro de hacienda y la canciller y no pudo comprar los aviones de guerra. Adicionalmente, tuvo que hacer promesas sobre aspectos del pliego de emergencia y vio consumirse el poco capital político que tenía.

En primer lugar se hizo el análisis de la situación. Es así como desde 2019 se avizoró un gran movimiento de protesta, las medidas contra la población que sumían a extensos sectores en la pobreza extrema y la quiebra de la industria y agricultura, el debate al ministro de defensa Botero por la muerte de menores de edad y la aguda controversia por la posición de Duque de no cumplir el acuerdo de paz se tomaron  en cuenta al decidir convocar el paro del 21N, el cual tuvo como propaganda millones de volantes. Tanto en 2019, 2020 y 2021 se entendió que la contradicción fundamental que se está antagonizando es la del imperialismo norteamericano y la oligarquía  vendepatria con la inmensa mayoría de los colombianos expresada en la profundización de su política de destrucción de la industria y la agricultura, de saqueo del trabajo y las materias primas,  el   déficit fiscal (que aumenta en 2021 frente a 2020, cerca al 9 % del PIB) y déficit de cuenta corriente (entre enero y marzo de 2021se estimó en US$ 3,633 millones, monto superior en US$ 535 m con respecto al cuarto trimestre de 2020), aumento del desempleo, de la informalidad, más de 21 millones de personas en la pobreza y 7,4 millones en pobreza extrema y la extensión del flagelo del hambre. En segundo lugar, se trabajó activamente en el funcionamiento del CNP y en adelantar el paro ordenadamente, de tal manera que hubo manifestaciones reiteradamente a cual más de numerosas y vistosas en prácticamente todo el territorio nacional.  Si bien la visita del CIDH jugó a favor de la población que estaba sufriendo la brutalidad policiaca, la situación estaba modificándose, Duque arregló  las diferencias que se daban en las clases dominantes proveyendo  burocráticamente a Vargas Lleras y Cesar Gaviria, utilizó de la manera más brutal la represión para erosionar el movimiento y la dilación para cansar y confundir. En esas  circunstancias y con las  fuerza del paro menguando se concluyó que era necesario hacer una interrupción temporal de las movilizaciones que se venían haciendo.

El comando nacional unitario, conformado por las centrales obreras CGT, CTC y CUT, la de pensionados y Fecode, Acrees y las Dignidades agropecuarias adoptó la decisión de interrumpir temporalmente el paro. Medida que preservó las fuerzas del movimiento y le permite seguir vigente.

Colocar objetivos irrealizables como el chao Duque, ignorar la correlación de las fuerzas, tanto en lo nacional como en lo internacional, los bloqueos que aislaron perjudicando diversas zonas y caer en falsas dicotomías como la de los jóvenes contra los viejos debilitan la lucha.

El paro demostró con nitidez que lo que puede transformar a nuestro país es una política de la más amplia unidad de los colombianos contra la entrega de la soberanía nacional. El Comité Nacional de Paro, el pliego nacional de emergencia y la gigantesca y pacífica movilización son importantes pasos en esa dirección.

 

TRIBUNA MAGISTERIAL
Victoria Avendaño, Diogenes Orjuela, Timoteo Romero, Francisco Torres, Elías Fonseca.

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