04/08/2021

¿Estudiante modelo 2013 o carrera de obstáculos?


Bogotá, 24 de Enero de 2013. Vocero Mesa Amplia Nacional Estudiantil -MANE-

Las ceremonias, ritos y actividades de iniciación tienen cabida en todos los campos de la vida humana. Los grandes cambios vienen acompañados de acontecimientos que marcan el fin de una época y el inicio de otra. Entrar a la universidad es también una iniciación, alejada de supersticiones y ritualismos, pero no por ello menos emocionante y transformadora.
Quienes alcanzan una plaza en las estrechas bancas de la universidad colombiana hacen parte de un exclusivo grupo que cuenta con un gran privilegio, que en un país como el nuestro, uno de los más desiguales del planeta, se convierte en un acontecimiento excepcional. Si a esto le sumamos la osadía de ingresar a una institución considerada de alta calidad, podría decirse que quienes lo logran hacen parte de una especie en vía de extinción. En Colombia de cada 100 bachilleres solo 40 entra a la Educación Superior, 30 a la Universidad, la mitad va a las públicas, la otra mitad a instituciones privadas, de estos solo 15 se gradúan y tan solo 4 consiguen empleo. Estamos frente a una verdadera carrera de obstáculos.
Hacer parte de este grupo implica conocer la realidad. Recientemente la ONG Oxfam reveló que con los ingresos de las 100 personas más ricas del mundo en 2012 ¡se aliviaría 4 veces la pobreza extrema de todo el orbe! (http://bbc.in/XmYWRI ) Nuestro país es fiel reflejo de esta colosal desigualdad; cerca del 50% de las personas viven entre la pobreza y la miseria, sumados, el empleo informal y el desempleo llegan al 70% y la llamada “confianza inversionista” se centra en la explotación de hidrocarburos sin añadir valor agregado alguno, todo esto acompañado de gabelas exorbitantes para el capital financiero y mercantilización de los derechos fundamentales, en detrimento de nuestras riquezas naturales, como es el caso de la posible construcción de un hotel en el Parque Tayrona o la minería en el Parque Natural Páramo de Santurbán. Sin duda el modelo de país determina el modelo educativo, de manera que esta crisis también permea la universidad, inclusive a la privada.
Ante un panorama tan complicado hay que preguntarnos ¿Si no me gusta esta realidad, qué debo hacer para cambiarla? ¿Terminar la carrera y desentenderme de la sociedad? ¿Preocuparme por conseguir trabajo y desligar mi suerte de la del país? Estos y otros interrogantes se resolverán a medida que se adentren en la realidad colombiana y la vida universitaria y la conciencia los llevará a decidirse entre el sálvese quien pueda o el ligar su proyecto de vida con el de la nación.
El enorme privilegio de ser un estudiante universitario debe tener un contrapeso y una responsabilidad histórica. La misma que tuvieron los padres fundadores de la Universidad Externado de Colombia cuando con todo valor se opusieron al oscurantismo y lucharon contra la opresión. Esa responsabilidad histórica no es otra que el imperativo de ser conciencia crítica de la sociedad, ya que mientras sigan existiendo razones para levantar una voz de protesta, razones para querer cambiar lo que consideramos injusto y mientras menos sean los que puedan entrar a una universidad de calidad, mayor debe ser el cometido de transformar el status quo para permitir el acceso masivo y democrático al conocimiento científico y así, ponerlo al servicio del desarrollo nacional.
La generación actual no ha sido inferior a este reto. Organizados en la Mesa Amplia Nacional Estudiantil -MANE- el movimiento estudiantil ha dado una lección de protesta cívica y de propuesta consecuente. Tras haber derrotado la equivocada reforma del gobierno nacional que buscaba, entre otras cosas, introducir el ánimo de lucro en la universidad, la comunidad educativa ya cuenta con un borrador de proyecto de ley alternativo basado en la concepción de una educación como un derecho fundamental y herramienta de progreso social, indispensable para construir un país realmente Soberano, Democrático y en Paz. http://bit.ly/VIz3ix
El llamado no puede ser otro que a continuar con la honrosa tarea de construir un nuevo país. Con mentalidad universal, espíritu crítico, sentimiento patrio y exigencia personal el 2013 será un año para seguir avanzando hacia la transformación que Colombia demanda y que debe ser compromiso de todos y cada uno de nosotros. Bienvenido.

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