Tributos para la iniquidad

Tributos para la iniquidad


Libardo Gómez Sánchez, Diario del Huila, Neiva, diciembre 3 de 2012

La Luna esta noche es una enorme bola roja, es la estampa del ciclo en el que el sol pleno la ilumina y quienes habitan el planeta tierra, con un cielo despejado pueden disfrutar de su hermosura, no todos lamentablemente, levantan la vista los que no padecen de hambre, los que tienen el privilegio de un techo para protegerse de la lluvia, los que gozan de la estancia en una institución educativa en la que los maestros tienen como instruir y es posible solazarse con la poesía y las artes, los que a pesar del sistema de salud aún la conservan, los que logran de alguna manera recibir ingresos todos los días para cancelar las exorbitantes tarifas de los servicios públicos, quienes no tienen esas opciones mantienen la mirada baja y el espíritu contrahecho, así sus ojos no pueden ver la belleza del universo, solo las monstruosidades de una sociedad carente de equidad.
Según los beneficiarios del establecimiento y uno que otro conferencista despistado, la culpa de la pobreza la tiene la pereza y otras carencias individuales de quienes la sufren, pero cuando sale a la luz pública las cifras que prueban las ventajas que el Estado garantiza a unos pocos, es evidente que las razones principalmente tienen que ver con normas y leyes que privilegian el interés particular de los detentadores del poder, que las ochenta y nueve empresas más opulentas del país tan solo contribuyan con menos del cinco porciento del recaudo de impuestos mientras que once públicas lo hagan con más del seis, deja en claro que las mayorías trabajadoras y los pequeños y medianos empresarios son los que mayor contribución realizan para sostener las finanzas públicas y acrecentar las utilidades de los grandes magnates; la riqueza de estos últimos no obedece a su genialidad o su tesón sino regularmente al favorecimiento de sus negocios con recursos del erario público: beneficiarios de la subasta a menos precio de empresas del Estado, exención de impuestos, transferencia de dineros del fisco, concesiones de territorio y recursos naturales, aprovechamiento del espectro electromagnético o funciones del Estado delegadas como monopolios privados con los que esquilman a las gentes humildes y se construyen fortunas sin mayor esfuerzo, en esa dirección va la reforma tributaria Santista, que nuevamente reduce las transferencias a las regiones y desfinancia instituciones al servicio de los más vulnerables, el SENA y el ICBF; la naturaleza antipopular y vendepatria de este gobierno no puede ocultársele a la Luna ni en San Andrés y Providencia.