Bogotá D.C.,03 de septiembre 2018, Tribuna Magisterial.

Mucha expectativa ha generado el gobierno entrante de Iván Duque y su gabinete ministerial, las declaraciones hasta el momento de los nuevos ministros se han divido en dos caminos, por un lado, los que han propuesto una reforma tributaria donde se imponga IVA a los huevos y la leche, los que proponen reprimir la protesta o fracking responsable, sin duda declaraciones polémicas que han despertado rechazo. Pero en una segunda vía, vemos el nombramiento de ministros o viceministros que por medio de un discurso bonito y una hoja de vida respetable, logran cautivar sectores democráticos, haciéndolos creer que Duque será un presidente democrático y diferente al partido del que viene, algunos incluso ya están hablando de una supuesta “traición a Uribe”. Es necesario entonces recordar que ningún ministro hace algo contrario a lo que el Jefe de Estado propone, todos son designados para seguir órdenes.

El ejemplo más reciente de nombramientos “decentes” es el de Constanza Alarcón como la nueva viceministra de educación preescolar, básica y media, “Cony” para quienes fuimos sus estudiantes en la Universidad Pedagógica Nacional. Evidentemente tiene una hoja de vida nutrida en el campo pedagógico, el desarrollo de la infancia y el enfoque social, es una mujer que para muchos de nosotros es un referente, para las buenas metodologías educativas en la primera infancia. Sin embargo, es necesario diferenciar que por mejores intenciones que se tengan respecto al paradigma educativo, otra cosa es cuando se cuenta con una política neoliberal trazada por el BID y la OCDE, con un Jefe de Estado como Duque, que no hará nada que al gobierno estadounidense y al sector financiero no le parezca.

Según comunicado oficial, su viceministerio trabajará de la mano con el de educación superior, para que los jóvenes reciban un saber técnico y tecnológico al graduarse de bachillerato que los habilite para el mercado laboral, lo cual va en contravía de las luchas dadas por FECODE y el movimiento estudiantil que han peleado por años para que no se suplante la educación superior, por cursos que formen mano de obra barata, la nueva viceministra no habla de una verdadera Educación Superior que promueva el ingreso a las universidades del país.

Adicional a ello, recordemos que el gobierno no ha cumplido con los acuerdos pactados con FECODE en el pasado paro, uno de ellos era el compromiso de hacer cumplir la ley 115 donde se consagra que el preescolar debe ser de tres años y atendido por el Ministerio de Educación en los colegios públicos, hasta la fecha no se ha hablado de la primera convocatoria para que se haga la transición de los niños de jardines a colegios públicos como debe ser, lo cual ayudaría a que la planta docente esté incluida en la nómina del Estado.

En esa misma línea, la viceministra también habla de la dignificación de maestros y directivos, en este punto es necesario recordar entonces que ella viene de haber sido Subdirectora para la Infancia de la SDIS, donde la atención se desarrolla por el programa de Jardines Infantiles, aquí la contratación de maestros de primera infancia se hace por medio de la vergonzosa figura de “contrato por prestación de servicios” pese a que cumplen razones misionales de la SDIS, acatan horarios y rinden informes de gestión a superiores, sin hablar de la sobrecarga laboral por incumplimiento de los estándares internacionales de número de alumnos por maestro y por horarios de entre 11 y 12 horas de trabajo. Evidentemente como Secretaria no intervino en la dignificación docente y como viceministra tendrá que regirse por las políticas de Iván Duque y María Victoria Angulo, una mujer que, como Secretaria de Educación, encarnó todas las pésimas políticas de Santos y Peñalosa en materia educativa.

Es necesario recordar entonces que por más buenas intenciones que se tengan, será imposible hacer lo contrario a lo que Duque quiere hacer en materia educativa y en su agenda de gobierno, entre las propuestas que este ha lanzado, planea retornar el cobro de matrícula en los colegios públicos y recargar la financiación de la educación en los ya arruinados entes territoriales. Podemos deducir entonces, que un Ministro que no sirve al Presidente simplemente no se nombra, no podemos caer en la falsa dicotomía de que el Ministro es el bueno y Duque el malo o viceversa. No es la primera vez que los presidentes de turno, convocan personalidades democráticas para facilitar reformas que empeoran las condiciones de un sector. El llamado es a la alerta y a no creer en los cantos de sirena del nuevo presidente. Ya lo ha dicho en repetidas ocasiones el senador Jorge Robledo ¡Cero ilusiones con Duque!

VIVIANA PAOLA PADILLA AVENDAÑO

Licenciada en Educación Infantil

TRIBUNA MAGISTERIAL SOACHA

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