Sobre el Paro, los Acuerdos y lo que sigue

Por: Álvaro Morales Sánchez
El pasado 11 de septiembre, al finalizar el segundo día del Paro Nacional del magisterio colombiano, la Junta Nacional de FECODE decidió por amplia mayoría ratificar el acuerdo al que la Comisión Negociadora había llegado en la noche anterior con el Gobierno Nacional. Para entender el contenido del acuerdo y las razones que tienen los dirigentes de la Federación para calificarlo como positivo y darle su aprobación, es necesario recordar cuáles fueron los objetivos del paro que la misma Junta Nacional aprobó en sesión del 23 de agosto: por la solución de la grave situación de atención en salud, por el cumplimiento de los acuerdos de mayo y por el pago de las deudas. Tres objetivos muy concretos que se satisfacen en lo fundamental con lo pactado en la noche del 10 de septiembre. Veamos:
Sobre la grave situación de la atención en salud
Dentro de los temas acordados en este punto lo más destacado es: agilización del proceso de auditoría sobre los contratos en las cinco regiones; endurecimiento del régimen de sanciones a los contratistas que incumplan sus obligaciones contractuales; puesta en funcionamiento de los comités regionales del Fondo, con participación de delegados del magisterio, para que ejerzan sus funciones, especialmente la de vigilancia del cumplimiento en los contratos de salud; elaboración concertada de un decreto-ley que reglamente en forma permanente el régimen excepcional de salud  de los docentes; pago de las deudas que el Fondo tiene con los prestadores del servicio.
Sobre el cumplimiento de los acuerdos de mayo
En lo relativo a la prima de servicios hay acuerdo sobre una mesa de trabajo que examine la compatibilidad de esta prima con otras establecidas por las entidades territoriales, sobre el cumplimiento de lo pactado en relación con el trabajo conjunto de la Agencia de Defensa Jurídica de la Nación y Fecode para buscar solución favorable a los procesos judiciales que demandan el pago retroactivo de esta prima. No hay acuerdo sobre la redacción del decreto en lo relativo a si la prima “se reconoce” o “se establece”, pero se sigue discutiendo el tema. No hay acuerdo sobre el reconocimiento de esta prima como factor salarial para la liquidación de las pensiones de docentes, por lo cual seguirá este punto en conflicto.
En cuanto al decreto de docentes amenazados se acuerda una serie de instrumentos para difundir y masificar su aplicación. Sobre el derecho al ascenso de los docentes del 1278 que disfrutan de permiso sindical, se acuerda revisión de los ajustes hechos por el MEN al protocolo enviado a la Comisión Nacional del Servicio Civil para reglamentar la evaluación de estos docentes y se realizará una reunión conjunta del MEN, Fecode y la CNSC para definir este tema.
Sobre el pago de las deudas
En lo relativo al Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio el gobierno aprobará el cálculo actuarial del pasivo pensional en el presente mes de septiembre y pedirá a las entidades territoriales que giren los recursos del FONPET a FONPREMAG para pagar lo que les corresponda de esta deuda; se pedirá una partida adicional en el presupuesto 2014 para garantizar el pago de pensiones. El gobierno no se compromete con una cifra ni con una metodología o un plan de pagos para responder por la parte del pasivo pensional que le corresponde, por lo que éste seguirá siendo un punto de conflicto. Sobre los pagos de cesantías parciales y definitivas la Fiduprevisora se compromete a tramitar en 20 días hábiles las 6.000 solicitudes que tiene pendientes y a partir de octubre digitalizará todos los procesos de solicitud de cesantías para que los docentes les hagan seguimiento en tiempo real; Se requerirá a los entes territoriales para que tramiten en los términos de ley más de 33.000 solicitudes de cesantías que tienen represadas. Sobre la reliquidación con todos los factores salariales de las pensiones otorgadas entre 2003 y 2007 durante la vigencia del decreto 3752 que fue declarado inexequible (esta deuda suma 486 mil millones), el gobierno se comprometió a transferir a FONPREMAG 150 mil millones en 2013, y presupuestar una suma igual en 2014 y el saldo de 186 mil millones en 2015, pero para que el Fondo realice estos pagos se pedirá a la Corte Constitucional que escuche al MEN y Fecode en audiencia antes de fallar una tutela sobre este asunto.  
Para las deudas de la Nación con los docentes por diversos conceptos que ya están certificadas en un monto de 320 mil millones se adopta un plan de pagos que inicia en septiembre de 2013 y concluye en marzo de 2014. Para las deudas no certificadas, cuyo monto se estima en 530 mil millones, entre el MEN, Minhacienda, secretarías de educación y Fecode se hará proceso de seguimiento a la certificación entre octubre de 2013 y julio de 2014, para elaborar acuerdos de pago al mes siguiente del cumplimiento de requisitos si el monto es igual o inferior a 10 mil millones o en 60 días si superan este monto.
Acuerdos adicionales
Por fuera de los objetivos del paro que acordó la Junta Nacional, Fecode pactó con el gobierno tres asuntos: 1. Establecer, a partir de 2014, incentivos salariales para los docentes del 1278 escalafonados en grado 2 y que ostenten títulos de maestría o doctorado y por razones de tiempo de servicio, por falta de convocatoria a evaluación de competencias para ascenso o por no haber superado esta prueba no hayan ascendido al grado 3 del escalafón. 2. Fijar criterios logísticos, nuevo cronograma y horario fijo para las reuniones de la Comisión Tripartita que discute la expedición del Estatuto Docente Único. 3. Revisar el contrato de fiducia mercantil con la Fiduciaria La Previsora para verificar el cumplimiento de la ley 91 de 1989.
Los paros no son un objetivo en sí mismos
Este paro no estaba planteado para alcanzar el objetivo estratégico del Estatuto Docente Único, ni para echar abajo el proceso de privatización de la educación pública que inició César Gaviria y han profundizado los últimos tres presidentes, ni para derribar la reforma constitucional que le ha quitado más de 30 billones de pesos a la educación en once años y ha sido la base de la profunda contrarreforma educativa, ni para rescatar los aspectos revolucionarios de la ley 115 como la autonomía escolar, el gobierno escolar, las juntas de educación, los principios, objetivos y fines de la educación, las áreas obligatorias, y todo lo positivo de esta norma que ha sufrido el embate de los últimos gobiernos. Y no fue planteado así porque no creamos en que estos objetivos son necesarios y forman parte de las banderas de lucha del magisterio. Son objetivos estratégicos que el pueblo colombiano deberá conquistar, al lado de sus maestros, en una lucha de mayor profundidad contra el oprobioso modelo neoliberal impuesto por la minoría plutocrática y proimperialista que nos gobierna. Se plantearon unos objetivos de corto plazo, que se podían alcanzar si el gobierno hacía esfuerzos fiscales y tomaba unas decisiones de carácter administrativo. El paro fue, ni más ni menos, para pedirle al gobierno cumplir sus propias normas, no fue ni siquiera para modificarlas. De querer ir más allá y alcanzar otros objetivos de mayor envergadura, se hubieran planteado otras cosas en la Junta Nacional del 23 de agosto.
Las lecciones de otros paros
Si examinamos con detenimiento lo conseguido con los combativos paros del sector agrario, el de los mineros, el de los camioneros, en fin, todos ellos se han venido levantando con medidas transitorias: salvaguardas temporales, prórrogas en los plazos de importación de productos extranjeros, subsidios temporales, promesas de estudios para modificar los fletes, promesas de estudios para variar las tarifas de los combustibles, inicio de un proceso de formalización de la minería informal etc.; estos acuerdos y los demás con los que se levantaron los paros son importantes porque dan algún alivio temporal a los males estructurales que sufren estos sectores de la producción. Pero las políticas gubernamentales que afectan al conjunto de la economía nacional siguen ahí. Una prueba de ello es el famoso “Pacto Agrario” al que convocó el gobierno y no consiguió la participación de los campesinos, porque era, como dicen en el campo “la misma perra con distinta guasca”, es decir, más de lo mismo, con distinto ropaje. El objetivo estratégico de la renegociación o la cesación de los TLC seguirá siendo una bandera de mayor alcance que logrará coronarse con luchas de mayor profundidad. La conquista de una modificación radical de las políticas del régimen a favor de la gran minería transnacional y de las multinacionales de los transportes por una verdadera política pública encaminada a proteger los intereses de los empresarios nacionales sigue siendo un objetivo de gran calado que se resolverá con un levantamiento más generalizado de la población colombiana en procura de la defensa de los intereses nacionales. Se ha avanzado, es cierto, se han logrado cosas que el gobierno no había querido reconocer, pero en lo que más se ha logrado avanzar es en unidad, en organización, en movilización, en comprensión política de la verdadera realidad nacional. Hoy podemos decir que los campesinos colombianos, los mineros, los transportadores, tienen mejores elementos de análisis y una visión de más largo alcance para las próximas luchas.
Los objetivos de largo plazo requieren una lucha larga, organizada y paciente
Como sucedió con los acuerdos de mayo, en esta oportunidad también se levantaron voces de inconformidad con lo pactado entre Fecode y el gobierno. En mi modesto sentir, es comprensible que los maestros más jóvenes, los que soportan unas condiciones profesionales y laborales oprobiosas por estar atados al horroroso régimen establecido en el Decreto 1278 de 2002, sean presa fácil de la angustia y algunos corran a matricularse en el bando de quienes tienen como oficio atacar a la organización sindical y dejen tranquilo al causante de todos los males, al gobierno y sus políticas contrarias al gremio. Cuando se leen en las redes sociales los comentarios de algunos de estos docentes se nota gran desconocimiento del pleito en el que estuvimos embarcados en esta ocasión. Claman contra la “entrega del estatuto docente único”, contra “la traición de no haber conseguido echar abajo la evaluación”, contra “el total abandono de los docentes del 1278” y cosas por el estilo. Volvamos a insistir: no eran objetivos de este paro ni el Estatuto Docente Único ni la evaluación de los docentes. Pero además: los docentes del 1278 están cobijados por todo lo que tiene que ver con las deudas salariales y prestacionales del gobierno, con el tema de los pésimos servicios de salud, con el cumplimiento de los acuerdos de mayo, es decir, con todos los objetivos y con lo que alrededor de ellos se acordó, amén de unos puntos adicionales que están exclusivamente relacionados con ellos.
Para las luchas que se vienen, para la conquista de los objetivos de gran magnitud que nos falta por alcanzar, como el Estatuto Docente, la reconquista de la autonomía escolar, la reversión de la reforma a las transferencias, la derrota de la privatización etc. se requiere de la más estrecha unidad, del trabajo paciente a través de varios años. Es menester recordar cómo fue la conquista del estatuto Docente 2277 de 1979 (que en esos días cumple 34 años de promulgado), con muchos paros indefinidos, con destituciones, con cárcel, amenazas, persecuciones, destierros. Es decir no fue cosa de un parito de dos días. Fue una larga lucha que se coronó victoriosa luego de más de una década de persistencia, de movilización, de paciencia, de no renunciar a las banderas, de no errar en el blanco pensando que los culpables de los males son algunos o todos los dirigentes, exculpando al gobierno, autor intelectual y material de toda esta política nefasta.
Frente al acuerdo del 10 de septiembre la mejor actitud, además de estudiarlo a fondo, entenderlo y explicarlo en el marco de los objetivos planteados, es prepararse para impedir la faltoneada que el gobierno suele hacer a los movimientos sociales, y salir, de ser necesario, a una nueva pelea  para exigir que se cumpla lo pactado.
Santa Marta, septiembre 13 de 2013
  

  

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