Bogotá D.C., 26 de enero 2018, Tribuna Magisterial.

 

El 14 de diciembre el Gobierno de Santos expidió el decreto 2105 sobre la jornada única, los tipos de empleo y el concurso de ingreso, violando el acuerdo suscrito con el magisterio colombiano en el que se decidió que la reforma de los decretos 490, 501 y 915 sería pactada por las partes y vulnerando derechos de profesores y estudiantes. Decisión que va en la misma dirección de su política en contra de la educación pública, expresada reiteradamente en la desfinanciación y  en la negativa a convocar la tercera cohorte del proceso de ascensos de los docentes regidos por el decreto 1278. Razones de peso para mantenernos unidos y preparados para la lucha.

Al reducir en una hora las clases en jornada única, sin presentar ninguna justificación educativa que sustentara semejante cambio habiendo pasado apenas dos años de haberse iniciado el programa, se demuestra que lo único que busca el gobierno es reducir la planta de personal. Tan burda es la maniobra que entra en contradicción con los objetivos de la jornada única. Fue más allá del Decreto 1850 estableciendo que el descanso, el almuerzo y una serie indeterminada de actividades se deben desarrollar por fuera de las actividades académicas. Decidió arbitrariamente que la gradualidad de la Jornada única se podía desarrollar por sedes educativas cuando el acuerdo estableció taxativamente que sólo se podría hacer por niveles, ciclos o instituciones. Agreguemos que a duras penas ha entregado 5.685 aulas de las 32.000 prometidas en este período presidencial que termina el 7 de agosto. Queda al desnudo que el santismo ha convertido la jornada única en una farsa destinada a engañar a la opinión pública y allanar el camino al ingreso de la OCDE, que sólo cubrirá de perjuicios a la nación.

La terminación de los nombramientos provisionales por no cumplir con el perfil o por supresión del cargo enmascarada como “estudio de la planta” va encaminada a “racionalizar” los gastos despidiendo maestros. Es una medida gravísima que rechazamos enérgicamente.

Ratifica el Gobierno el cargo temporal de docente de apoyo pedagógico creado con el Decreto 1421, cuyas condiciones fueron rechazadas por FECODE por ser atentatorias a los derechos del magisterio y porque constituyen otra farsa, esta vez en la atención de los niños con discapacidad. Tan evidente es que convocan a 1.915 nombramientos temporales para 9.500 instituciones y más de 40.000 sedes educativas públicas donde estudian casi ocho millones de niños y jóvenes.  Modifica la clasificación de docente de secundaria en docente de área de conocimiento de básica y media con el objeto de colocar asignación académica distribuida en primaria y secundaria en otra medida contra el magisterio.

Se negó el gobierno a modificar el 915 para garantizar los derechos de carrera de los maestros nombrados en propiedad que ganaran un nuevo concurso de ingreso y tuvieran un título no utilizado.

Por las razones arriba expuestas FECODE no aceptó el decreto 2105 y exige la modificación negociada de los aspectos mencionados, tal como lo manda el acuerdo alcanzado gracias al glorioso paro nacional.

No queda la menor duda que Colombia requiere con urgencia un cambio profundo para que no sigan gobernando los mismos con las mismas, los mismos que arruinan al país, estrangulan la educación pública y persiguen al magisterio.

Colombia sí tiene arreglo y está en nuestras manos lograrlo. Con Sergio Fajardo en la presidencia y Jorge Robledo en el senado lo haremos realidad.

TRIBUNA MAGISTERIAL

 

 

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