¿QUÉ MIDEN LAS PRUEBAS DE ESTADO?

¿QUÉ MIDEN LAS PRUEBAS DE ESTADO?

 Bogotá D.C., 5 de febrero 2019, Francisco Torres Montealegre, Secretario de Relaciones Internacionales de FECODE.

Utilizando los resultados de las pruebas SABER y PISA el Gobierno colombiano y la OCDE han convertido a la inmensa mayoría de colegios públicos y privados en institutos dedicados de tiempo completo a preparar a sus estudiantes para obtener los mejores resultados en ellas. Se ha desatado una competencia feroz azuzada desde el Ministerio de Educación con el Índice Sintético de Calidad, el día E, ser Pilo Paga y Generación E, para que la Autonomía Escolar sea letra muerta, los Planes de Estudio sean olvidados, las áreas y asignaturas –educación física, artística, técnica, historia, geografía- sobre las cuales no hay pruebas o han sido suplantadas por las competencias ciudadanas, en los dos últimos casos, sean arrinconadas al cuarto de San Alejo y, en general, el conocimiento disciplinar, proscrito de las aulas de clase.

En este paradigma educativo la reina, en sus diversas presentaciones y ropajes, es la competencia, repetida como la panacea educativa universal hasta la náusea. Olmedo Beluche, desarrollando las consecuencias educativas  del constructivismo filosófico en que se apoyan las competencias, señala como se “desdeña el conocimiento como objetivo último del proceso educativo y cambia el acento hacia los procedimientos, las metodologías, las actitudes y aptitudes subjetivas del educando, como fin primordial: esto es lo que está detrás del famoso eslogan de: saber hacer”.

Ahora bien, el constructivismo filosófico, que se enmarca en el idealismo subjetivo, niega la objetividad de la realidad, reduce al objeto a constructo del sujeto. En síntesis, la realidad es inventada. Esta filosofía por fuerza debe estar contra el  conocimiento y, en su lugar, proponerse una y otra vez su construcción, hijo de la construcción del objeto. Un subjetivismo extremo.

Según Carabaña las pruebas Pisa miden capacidades muy generales que ni siquiera dependen de los cambios educativos y políticos que proponen, competencias que dependen de la experiencia de toda la vida, no de los conocimientos académicos, que buscan reinventar el conocimiento con el intuicionismo y el constructivismo.

Las preguntas en PISA y SABER están diseñadas para ser respondidas con el sentido común o la intuición. Han sido esterilizadas de conocimiento. Y los ejemplos son legión. Se pretende buscar una especie de saber más allá del conocimiento  cuando en verdad “para las competencias es más importante que el estudiante sea capaz de manipular un datashow, a que haya comprendido los conceptos centrales de las ciencias naturales y sociales” (Olmedo Beluche) En lugar de elevar se reduce.

  ¿Por qué tienen tanta preeminencia las competencias?  Porque responden a un problema ideológico de la burguesía imperialista a la cual las recurrentes y cada vez mayores crisis de superproducción, la caída de la tasa de ganancia, la agigantada contradicción entre la explosiva concentración del capital en unos pocos y la pobreza entre miles de millones quienes, no obstante, deben garantizar que se compren los bienes producidos para que se garantice la realización de la ganancia, lleva a negar la realidad y el conocimiento objetivo, que le gritan perceptiblemente que su modo de producción está caduco históricamente. En la filosofía, la epistemología y el arte se impone ese idealismo reaccionario que entraba el desarrollo.

Y eso se expresa en educación en que PISA y SABER han integrado las dos corrientes ideológicas más importantes en educación: el utilitarismo economicista del capital humano: la concibe como una inversión que genera utilidad en el futuro. Como hay que maximizar la utilidad se debe adiestrar en el hacer y no formar en el conocimiento. Y el progresismo pedagógico: escuela activa, para la vida real y desde los intereses reales. Coinciden ambas tendencias en el menosprecio por el conocimiento científico como aspecto fundamental de la labor de la escuela.

Para un país atrasado y subyugado como Colombia, que requiere de apropiarse de lo más avanzado de la ciencia y tecnología, que necesita saber su historia para recuperar su soberanía, las Pruebas PISA y SABER son nefastas. Por el contrario se debe poner en el camino de una nueva expedición botánica como la que alumbró el camino de la gesta de independencia cuyos objetivos aún no se han cumplido.

  https://impresa.prensa.com/opinion/educacion-competencias-Olmedo-Beluche_0_3604889577.html

Carabaña, Julio, La inutilidad de PISA para las escuelas, los libros de la catarata 2015, Madrid