Piel y sol

Piel y sol

Guillermo Guevara Pardo, Tribuna Magisterial, agosto 25 de 2013

El cáncer es una enfermedad producto de la compleja interacción entre una serie de factores medioambientales y otros de naturaleza genética. Los llamados agentes cancerígenos van actuando pausada y continuamente sobre ciertos segmentos de la información almacenada en la molécula del ácido desoxirribonucleico (ADN), hasta trastornar los delicados mecanismos de control del crecimiento celular. Entonces las células afectadas por ese daño se hacen anárquicas, caóticas, las divisiones celulares se tornan incontrolables y se forma un tumor, que es el reflejo del crecimiento anormal de las células de un determinado tejido. El tumor está formado por células malignas que lograron sobrevivir a los mecanismos de vigilancia del sistema inmunitario. En ocasiones, algunas de esas células abandonan el tumor originario y pasan a otros órganos para fundar allí nuevos focos cancerosos, fenómeno conocido como metástasis. Como en toda enfermedad, cuando se logra detectar un cáncer en sus estadios tempranos, es más fácil tratarlo y controlarlo. Los rayos ultravioleta provenientes del Sol son un ejemplo de agente cancerígeno asociado al cáncer de la piel pues ellos tienen capacidad mutagénica, es decir, pueden inducir daños en la estructura del ADN.
El cáncer de piel se puede clasificar en dos categorías: melanoma y no melanoma, siendo el primero el más agresivo, con alta capacidad de metástasis, pero poco frecuente en la población colombiana. El cáncer no melanoma es menos agresivo y causa daño en los sitios donde se forma, generalmente las partes de la piel más expuestas al Sol: 76% de los casos se localizan en la cara, especialmente en la nariz y las mejillas. Colombia está situada sobre la línea ecuatorial y la mayor parte de su población habita la región andina a más de 2.400 metros de altura sobre el nivel del mar, factores que han contribuido a que en el país la incidencia de este tipo de cáncer esté aumentando de manera significativa: en el año 2003 se reportaron 23 casos por cada 100.000 habitantes, cifra que aumentó a 41 en 2007; de mantenerse este incremento se esperan 69 casos en 2013 y 101 para el año 2020. Un problema de salud pública realmente preocupante. Es de anotar que vivir en zonas rurales es un factor que aumenta el riesgo de adquirir la enfermedad pues en estos sectores hay menos protección contra los nocivos rayos ultravioleta.
El doctor Guillermo Sánchez Vanegas del Departamento de Salud Pública de la Universidad Nacional de Colombia se ha interesado por este problema y lo ha hecho tema de su tesis doctoral; ha investigado por qué esta patología está aumentando y también ha hecho un seguimiento a los procesos de detección y tratamiento de un grupo de pacientes. Los hallazgos encontrados por el doctor Sánchez desnudan, una vez más, los nocivos efectos que para los afectados por el cáncer de piel tiene la neoliberal Ley 100, engendro de origen uribista y posterior perfeccionamiento en las toldas del santismo: pacientes que deberían ser atendidos en máximo los primeros 15 a 20 días después del diagnóstico inicial, empiezan a recibir el tratamiento en seis o más meses cuando ya la patología ha avanzado significativamente causando daños graves en la epidermis. Los diagnósticos oportunos son apenas el 32,5% del total; a algunos pacientes se les niega el acceso a algún tipo de No es de extrañar entonces por qué la prestación del *Basado en el artículo “Crece el cáncer cutáneo y su inoportuna atención”, UNPeriódico, número 169, agosto de 2013