Medicamentos y una película nominada al “Oscar”

Bernardo Useche Aldana, Bucaramanga, febrero 8 de 2014

Otro de los graves problemas de la reforma de salud que viene impulsando el gobierno Santos, además del enorme despilfarro de dinero que representa mantener el lucro de las EPS y su intermediación innecesaria, resulta de la estrategia adoptada para manejar los altísimos sobrecostos en los precios de los medicamentos. A primera vista, esta afirmación puede parecer temeraria dados los bien publicitados anuncios recientes del ministro Gaviria sobre regulación de precios en desarrollo de la política farmacéutica del gobierno, los cuales dan la impresión que se avanza en el propósito de reducir las  desproporcionadas e inaceptables de la gran industria farmacéutica.
Pues bien, lo primero que hay que decir es que las normas sobre regulación de precios expedidas en el 2013 por el gobierno no se están cumpliendo; así lo demuestra en un documentado informe el periodista Juan Gossaín del pasado 22 de noviembre. Pero adicionalmente, la estrategia misma del ministerio no apunta a una reforma de fondo del control de precios y son muchas las gabelas que Santos concede a las empresas transnacionales para que puedan incrementar sus  sin tener por qué preocuparse, de sí la población que más lo necesita tiene acceso a medicamentos esenciales.
La Circular 03 de 2013 regula los precios con base en dos criterios: primero, mantener la libertad de precios vigilada para todos los medicamentos que se venden en Colombia, lo cual quiere decir que las compañías farmacéuticas sólo están obligadas a informar sobre sus precios y segundo, someter a control directo mediante un precio máximo de venta aquellos medicamentos cuyos precios en Colombia sobrepasen un precio de referencia internacional definido por el promedio de los precios más bajos de los mismos productos en 17 países seleccionados previamente. Esta medida, si bien puede representar un ahorro significativo, acepta sin embargo, lo “negociado” en los TLC sobre patentes y en contra de la industria nacional que produce medicamentos genéricos con igual eficacia, seguridad y calidad que los patentados pero que se venden a precios mucho más bajos.
“El club de compradores de Dallas”, una de las películas nominada al “Oscar” este año, recrea una táctica implementada por pacientes con sida en la década de los 1980 para enfrentar a la gran industria farmacéutica. Vale la pena verla.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *