LAS CÁBALAS DE UN AÑO NUEVO

LAS CÁBALAS DE UN AÑO NUEVO

Editorial de Tribuna Magisterial

Por: Álvaro Morales Sánchez, Director

Se inició un nuevo año y como siempre desde diversos ángulos se hacen predicciones sobre lo que será el desempeño del país y del mundo. Los dueños del poder, acostumbrados como están a obtener siempre las mejores ganancias, predicen que la economía nacional va a tener mejor desempeño que en los años precedentes y recurren a las cábalas de los organismos financieros internacionales como el Banco Mundial o de los bancos que dominan el panorama financiero como el HongkongShanghaiBankingCorporation (HSBC), que supuestamente ven a Colombia dentro de las primeras 40 economías del mundo en el año 2050, como si el orbe detuviera sus actividades económicas para permitir que nuestro país recorriera la colosal distancia que lo separa de las primeras economías del mundo; todas estas afirmaciones y predicciones que rebozan optimismo no reflejan sino el deseo de los poderosos de continuar lucrándose a costa de los sacrificios de la mayoría de la población y las estrategias del capital financiero internacional para crear un ambiente favorable a su propósito de seguir entrando a saco en nuestra empobrecida nación.

Para los oprimidos, en cambio, no hay ningún indicio que permita elaborar cálculos tan optimistas como los que hacen los dueños del poder. Por el contrario, todo apunta a señalar el año 2011 como uno más en la profundización de un modelo económico que ha sido desastroso para los trabajadores y el resto de sectores y capas de la población que constituyen la mayoría en nuestro asolado país, el modelo de la confianza inversionista del uribo-santismo que otorga a los monopolios financieros nacionales e internacionales toda clase de gabelas para que acrecienten cada vez más sus arcas a costa de sacar a las gentes laboriosas hasta la última gota de sangre. Un solo botón para la muestra de esto que afirmamos: después de una vulgar pantomima, a la que desafortunadamente se prestan algunos sectores sindicales, el gobierno decretó como gran cosa un ajuste del salario mínimo del 4%, que resulta siendo, en términos reales, descontada la inflación del 3,17%, un aumento de $4.150 pesos mensuales, es decir la miseria de $138 pesos diarios; y este ajuste llegará sólo al cada vez más reducido número de trabajadores que devengan el salario mínimo porque en los últimos años han proliferado las contrataciones tercerizadas, como las de las famosas cooperativas de trabajo asociado, que los patronos crearon precisamente para evadir obligaciones laborales como la de pagar salario mínimo. Pero mientras se decretaba el salario mínimo en 4%, las alzas de toda clase de servicios y productos han desbordado con creces el miserable aumento, que será aún más miserable para los empleados del Estado, con un ajuste del 2.5% ponderado aprobado en el presupuesto de 2010, que le significa a los docentes y demás trabajadores estatales no un aumento, sino una disminución de su capacidad adquisitiva, si se compara con la inflación del 3.17%. Pero es interminable la lista de medidas y decisiones tomadas por el gobierno y su parlamento de bolsillo que apuntan a favorecer a los grandes capitales y aumentar la expoliación de los trabajadores y las capas medias de la población, mientras el país, gracias a una muy eficiente campaña mediática, sigue embobado con los supuestos avances democráticos del santismo. Quienes no comemos cuento aguardamos pacientes la hora en que el embrujo demagógico termine, mientras explicamos a la población los verdaderos alcances de este nuevo gobierno, entregado como el que más a los intereses de la dominación imperialista y del gran capital.