LA SABIDURÍA DE NUESTROS MAESTROS

LA SABIDURÍA DE NUESTROS MAESTROS

Bogotá D.C., Francisco Torres M., 16 de agosto 2017

La profesora de primero al vernos apoyar el brazo en la hoja del cuaderno repetía su máxima favorita: “no hay que borrar con el codo lo que se ha escrito con la mano”. Nosotros la tomábamos literalmente tratando de no volver un borrón las palabras que laboriosamente habíamos garabateado. Debieron pasar varios años para que dejáramos de manchar los escritos y muchos más para que entendiéramos la profundidad de  sus palabras.

Traigo a la memoria esas enseñanzas que nos dieron nuestros entrañables profesores y que nos han servido de guía en la vida, sobre todo a quienes con el paso del tiempo decidimos ser también educadores, porque afanados como vivimos en la hermosa tarea de allegar lo más avanzado del conocimiento a nuestros niños y jóvenes, debemos estar atentos a que no se vea borrada nuestra labor por las decisiones del Ministerio contrarias, todas ellas, a la ciencia, la autonomía y el desarrollo.

Alertas también debemos estar con el futuro de nuestras luchas. El magisterio ha batallado incesantemente contra las políticas educativas impuestas por los Estados Unidos con la anuencia cómplice de los Gobiernos de Colombia. Ahora estamos en un momento decisivo: alcanzamos una notable victoria con el paro de mayo-junio, apoyados por amplios sectores de la población, pero esos acuerdos deben desarrollarse en aspectos claves como un aumento sustancial y progresivo de los recursos y un nuevo estatuto docente, por lo tanto no podemos bajar la guardia ante un gobierno con varios doctorados en incumplir acuerdos.

A renglón seguido la realidad de esos hechos y de las circunstancias nos traen obligadas preguntas: ¿Debemos apoyar el continuismo santista y uribista, tan contrario a la educación y los educadores, tan contrario al desarrollo de Colombia? ¿Ayudaremos a borrar con el codo nuestras luchas al votar para que los mismos sigan haciendo las mismas? La respuesta, siguiendo las enseñanzas de nuestros maestros, es un rotundo no.

Por esa razón encuentro natural que muchos profesores en toda la geografía nacional apoyemos de manera creciente a Jorge Robledo, profesor de arquitectura distinguido con la medalla al mérito de la Universidad Nacional, defensor de la educación pública y del magisterio desde  la tribuna del senado y en las calles y plazas, escritor incansable (ha publicado quince libros y cientos de artículos al servicio de Colombia) y férreo oponente de la corrupción de los que han mal gobernado el país y que ahora se presentan bajo la máscara de la renovación.  Y encuentro también natural que al magisterio le entusiasme la convergencia que se está proyectando entre el POLO, cuyo candidato es Jorge Robledo, el partido Verde, el cual va a escoger entre Claudia López y Antonio Navarro, y Compromiso Ciudadano de Sergio Fajardo, para tener un solo candidato que derrote a la manguala de siempre.

 

FRANCISCO TORRES MONTEALEGRE

Ejecutivo de FECODE y Miembro de Tribuna Magisterial

 

 

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