La concertación y conciliación

La concertación y conciliación

José Arlex Arias, La Verdad, Cartagena, enero 9 de 2017

El modelo neoliberal trae consigo estrategias que le permiten profundizar su aplicación, de tal modo que pueda cumplir su objetivo de la “máxima ganancia”; por algo se le conoce como Capitalismo Salvaje. Estas estrategias van dirigidas a que las políticas trazadas sean aplicadas con la mayor aceptación o a cualquier precio: Rebaja de aranceles, liquidaciones, venta de activos del Estado, concesiones, alianzas públicas-privadas –APP–; todas generadoras de la concentración del capital y socializadoras de las pérdidas mediante cargas económicas e impositivas para las clases media y baja, que son el noventa por ciento de la población.

De los mecanismos utilizados para obligar, a cualquier precio, a la población a aceptar medidas que le son lesivas, tenemos: leyes, estatutos y normas restrictivas de las libertades civiles y democráticas, emitidas por un Congreso de mayoría neoliberal y aplicadas por agentes represores del Estado, entre ellos, los más especializados son los Escuadrones Móviles Antidisturbio –ESMAD–, que no se detienen ante nada para ejercer su “fuerza disuasiva” que ha dejado decenas de muertos y lesionados. Las otras formas para que la población acepte medidas en su contra son los mecanismos de concertación y conciliación, y la utilización de los medios de comunicación, que con una matriz comunicacional uniforme marcan su propia agenda con el objetivo de alienar y adormecer a través de un periodismo marcadamente distractor.

Google define la Concertación como un “Acuerdo entre dos o más personas o entidades sobre un asunto”; mientras que la Conciliación es definida por el Gobierno colombiano como “un mecanismo de solución de conflictos a través del cual, dos o más personas gestionan por sí mismas la solución de sus diferencias, con la ayuda de un tercero neutral y calificado, denominado conciliador”. Dicha Conciliación es regulada por una Ley como “un procedimiento con una serie de etapas, a través de las cuales las personas que se encuentran involucradas en un conflicto desistible, transigible o determinado como conciliable por la Ley, encuentran la manera de resolverlo a través de un acuerdo satisfactorio para ambas partes”.

Así, encontramos que no es fortuito, ni mucho menos un invento colombiano, que desde la última década del siglo pasado se hayan colocado en boga estos dos vocablos, con los cuales desmovilizan y “desarmaron” ideológica e intelectualmente a muchos dirigentes sociales y los cooptaron para que “concertaran y/o conciliaran los asuntos o diferencias”, que eran ni más, ni menos, que los Derechos Fundamentales de la población o un sector de ella: Muchos sindicatos conciliaron y/o concertaron sus convenciones, cuyas consecuencias son que los trabajadores hoy no tienen estabilidad laboral y les pagan salarios mínimos. Otros dirigentes “negociaron” las privatizaciones de entidades del Estado, que garantizaban derechos fundamentales como la salud, educación, servicios públicos, seguridad social etc., y otros van más lejos en concertar el bienestar general de la población o la propia soberanía nacional. ¡La concertación y/o conciliación es para desmovilizar pues jamás se hará sobre los intereses de los potentados!

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